En todos los encuentros se admitieron a la vez la crisis y los beneficios del Gobierno a empresarios. En dos cenas exclusivas se pidió por la Reforma Laboral y surgieron dudas por la interna oficial. El cónclave con el Menem español, los Lacalle, Bulgheroni y Blaquier; el “sunset” de autos chinos de Dietrich y el solitario final del PRO en la arena que supo tenerlos como predilectos.
Por Leandro Renou / Página 12
Como todos los eneros y en un marco de distención y lujos a los que el poder económico se entrega con aún menos culpas en la costa más top del Uruguay, los ceos argentinos desfilaron en fiestas, mitines, asados y “sunsets” (reuniones en la playa a la hora de la puesta del sol) en los que se habló de política, negocios y del Gobierno de Javier Milei. Punta del Este albergó este año un diagnóstico común de parte del establishment: hay una crisis de actividad muy instalada con fuerte caída de ventas, que se compensa (para sus intereses) con los favores impositivos y cambiarios que los libertarios le cedieron en exceso. Lo de “en exceso” no es un juicio de valor de quien escribe, sino del mismo sector privado que frecuentó José Ignacio, Laguna de Rocha y Punta del Este y habló con Página I12 en las últimas horas, para hacer una pintura de los hechos descriptos.
Si bien los hombres y mujeres de negocios nacionales no se esperaban un gobierno que ven “mucho más pro empresa que el de Mauricio (Macri)”, aún se sorprenden por la ordenada obediencia del poder político y de Milei a los sueños húmedos de ellos mismos. Así y todo, son insaciables porque ven terreno fértil y reclamaron ya la Reforma Laboral, en una muestra más de quién tiene la manija de la agenda temática que la política afín al sector privado ejecuta de forma casi religiosa. “Pasó todo sin que pidamos nada. Fantástico!”, describió, exaltado de alegría y ante este diario, uno de los empresarios que fue parte de uno de los eventos más exclusivos que juntaron a poderosos. En la chacra “Casablanca”, adquirida por Daniel Tinayre en los años ´70, se celebró el cumpleaños del nieto de Mirtha Legrand, “Nacho” Viale. Se lució en el baile, cuentan, un personaje fuera de contexto: la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que llegó allí por contactos varios y que se transformó hace unos años en el fetiche ideológico de los conservadores clásicos argentinos. Como se verá más adelante en este artículo, no fue la única española en las playas del Uruguay.
La mansión de los Tinayre-Viale-Legrand está ubicada a escasos metros de la casa del dueño de Mercado Libre, Marcos Galperín, uno de los ceos en situación de exilio tributario extendido y, a la vez, subsidios millonarios pagados por el Estado argentino. En el cumpleaños 45 del nieto aparecieron el laboratorista Marcelo Figueiras; el cafetero Martín Cabrales; Diego Finkelstein, el ascendente “señor de los shows internacionales” y dueño de DF Entertainment; y Sebastián Bagó entre otros. Hubo un invitado en particular que llamó la atención: la referencia es para el ex ministro y empresario polirubro José Luis Manzano. “Anda mucho, por todos lados”, se sorprendieron al verlo en cumpleaños como el de Mauricio Filiberti, el “rey del cloro” por ser dueño de Transclor y, además, uno de sus socios en la eléctrica Edenor; y también en la fiesta que armó Rubén Cherñajovsky, dueño de la ensambladora fueguina Newsan y uno de los que viró del peronismo al libertarianismo en cuestión de meses. Hombre de histórico perfil bajo, Manzano hasta comió en lugares públicos, además de organizar dos cenas exclusivas para empresarios y políticos en “Gurisa”, su restaurante en La Juanita, Punta del Este.
En ese local se habló largo de Reforma Laboral, pero no desde el punto de vista de la utilidad empresaria para mejorar condiciones, sino más bien para ver hasta dónde puede el gobierno tirar de la cuerda en temas sensibles. Qué muñeca política tiene. Entre vinos de lujo, alguno planteó que los problemas iniciales en la aprobación del Presupuesto fueron culpa de Luis “Toto” Caputo, el ministro de Economía, y que eso no puede volver a pasar. Quieren ver los ceos cómo los violetas administran tensiones internas para sacar la ley laboral: observan un choque entre las movidas de Patricia Bullrich y el ministro Diego Santilli, que pueden afectar en el diálogo con los gobernadores del interior que deberían entregar los votos en las Extraordinarias. “Se pelean a ver quién lleva la iniciativa. Va a terminar mal”, describieron, quienes además saben que los caciques del interior quieren aprovechar para pedirle al Gobierno todo lo que se pueda a cambio de que sus legisladores se sienten en la banca y levanten la mano. Manzano miró, escuchó, y no se metió demasiado. Durante su estadía en el Este debió quitarle peso a un supuesto rumor sobre el que fue consultado en repetidas ocasiones: que había comprado pozos de petróleo en Venezuela justo antes de la caída de Nicolás Maduro y la intervención de Estados Unidos. Nadie niega, de todos modos, que es un hombre de fluidos contactos con el poder político de Trump.
Aznar y los uruguayos
Santiago Soldati, un histórico del establishment y ex dueño de Comercial del Plata, tiene una casa clásica, pero muy lujosa, casi en el límite entre los distritos de Maldonado y Rocha. Se llama “El Capricho” y hasta allí se llegaron invitados especiales. La excusa fue charlar con José María Aznar, el ex presidente español de los años ´90, que apareció junto a dos viejos conocidos locales: los ex presidentes uruguayos Luis Alberto Lacalle y Luis Lacalle Pou, su hijo. Luego de la comida, Aznar se paró y dio un discurso con críticas a Pedro Sánchez y elogios leves al gobierno de Milei. Lo propio hizo el Lacalle más joven. Hoy, el español tiene escaso peso político y su prestigio global se limita a la representación de la derecha ibérica no tan ultra en foros globales. Demodé. Postal de la añoranza de una derecha que parece fuera de combate por ser igual de conservadora, pero poco espectacular.
Lo escucharon a Aznar con atención Alejandro Bulgheroni y su esposa Bettina, una de las empresarias con más crecimiento en el último tiempo y muy cercana a Karina Milei. También fueron de la partida el “Tano” ex FIAT, Cristiano Rattazzi (que en los años PRO hacía fiestas monumentales en los eneros esteños en la disco Tequila); Cabrales, que venía de armar otro evento en el restó Dandy, de La Barra; y Vicente Massot, que no se privó de minar las redes con fotos y videos del evento. También asistieron Jorge Aufiero, que le vendió la prepaga Medicus a Claudio Belocopit, y Carlos “Charly” Blaquier, uno de los herederos del imperio Ledesma.
En la playa propia de ese lugar, instaló un mega-stand de la marca de autos chinos BYD el ex ministro de Macri, Guillermo Dietrich. Armó un “sunset” con empresarios para hacer lobby por los autos chinos, que estarán en el barco de 5000 unidades que llegará al país en breve. Una operación con padrinazgo del gobierno de Milei. Alguna autoridad deberá poner el ojo, se comentó, en el negocio de esas importaciones, que Dietrich ya viene haciendo hace algún tiempo en Uruguay. Y, sobre todo, dicen los que conocen el paño, en la relación de Dietrich con funcionarios de Hacienda que le habilitan el juego.
Fue “Guillo”, como le dice Macri, uno de los pocos dirigentes del PRO que se dejaron ver. También estuvieron el ex ministro Andrés Ibarra y su par Nicolás Dujovne, que vive de administrar fortunas con los contactos que hizo en el G-20 que armó el macrismo en la era amarilla. Cuentan que el ministro que tomó la deuda más grande de la historia de Argentina y del FMI se puso un poco fastidioso por el evento cerrado, para ceos, que organizó la división Banca Privada del Banco JP Morgan en Punta del Este. Esa división se encarga de administrar patrimonios de mil millonarios. En enero, en la costa vecina florecen como en primavera banqueros y personajes que se pelean por sacarles de encima a los ricos los controles fiscales y judiciales.
Larreta, solitario, y los Unicornios
Hubo un tercer hombre del PRO que pasó sin pena ni gloria en su corta estadía esteña. Relatan los curiosos que Horacio Rodríguez Larreta, el ex alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, dio algunos paseos a pie por las calles de José Ignacio. No se dedicó a reuniones. Tampoco lo requirieron. Otra postal de la derecha que parece haber quedado sepultada por la fuerza violeta.
Como todo quedó entre amigos y todo está cerca en el Uruguay, los unicornios tecnológicos armaron un evento en la casa de Guibert Englebiene, uno de los dueños de Globant, que reside a dos cuadras de la casa de Mirtha Legrand y la del propio Galperín.
Fue ése uno de los únicos eventos en los cuales fueron todos elogios para Milei. Se alistaron Pierpaolo Barbieri, de UALÁ, Gastón Parisier, un ingeniero industrial del ITBA que fundó BigBox y Flybondi y es hoy uno de los pesos pesados de Endeavor, la cámara de ceos tecnológicos que más militan por el gobierno de La Libertad Avanza. Brindaron con champagne Crystal, vinos de alta gama locales y celebraron las desregulaciones del gobierno.

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