Votaron recortar subsidios a la Patagonia, con la promesa de una tarifa diferencial para el Norte. Bronca en la cumbre del CFI.
Por Luciana Glazer / LPO
El clima hostil que rodeó la reunión de Diego Santilli con los gobernadores en el CFI no se explica sólo por la discusión electoral. Detrás del ruido por las PASO apareció un reclamo más concreto: los mandatarios del Norte Grande habían puesto votos para recortar subsidios a las zonas frías y ahora quieren cobrar la promesa que les hizo la Casa Rosada.
La escena reunió a gobernadores muy cercanos al Gobierno, como Leandro Zdero, aliados como Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Juan Pablo Valdés, Hugo Passalacqua y Carlos Sadir, y opositores duros como Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Elías Suárez. En la foto hubo volumen político. En la mesa, facturas pendientes.
La modificación del régimen de Zonas Frías no es un tema urgente, porque ya obtuvo media sanción en Diputados y espera ser tratada en el Senado. Para conseguir esa media sanción, el Gobierno les prometió a los gobernadores del norte un régimen especial. La oferta era simple: acompañar el recorte de subsidios a zonas frías de la Patagonia a cambio de una tarifa preferencial para las provincias de altas temperaturas.
Esa promesa fue decisiva para ordenar los votos de las espadas legislativas del Norte Grande. Los gobernadores llegaron al CFI para rubricar el acuerdo. Pero Santilli no llevó una respuesta cerrada. Se fue por la tangente y prometió que los equipos técnicos iban a trabajar el tema.
A los gobernadores se los vio ofuscados. Jalil fue el más cauteloso y buscó sostener la idea de un canal institucional. No es un secreto que el catamarqueño coquetea con la idea de ser candidato libertario para buscar un tercer mandato. Jaldo y Sáenz, en cambio, salieron más calientes. “El tema de las rutas no da para más, la solución tiene que ser inmediata”, dijo el salteño al terminar la reunión.
En una ronda con la prensa, los mandatarios contaron que elevarán un documento con sus propuestas y que el Gobierno las va a considerar. La fórmula sonó conocida. Primero se pide el voto. Después se arma una mesa. Más tarde aparece el expediente. Y al final nadie sabe dónde quedó la llave.
Jalil intentó ponerle paños fríos, y reivindicó el rol del CFI “Nos permite tener un canal de diálogo”. La frase buscó mostrar que todavía hay una vía abierta. Pero entre los gobernadores quedó la sensación de que la Casa Rosada volvió a patear la pelota.
El reclamo del norte tiene varias capas. Piden una tarifa eléctrica diferenciada para el verano, cuando el consumo se dispara por las altas temperaturas. También piden respuestas por las rutas nacionales, uno de los puntos más sensibles para las provincias. Y miran de reojo las obras de gas, que siguen cargadas de promesas y demoras.
La gran incógnita es qué va a pasar ahora con el paquete energético. Porque el proyecto no sólo toca Zonas Frías. También incluye la condonación de una deuda millonaria a las distribuidoras eléctricas del AMBA. La cifra ronda los 1.800 millones de dólares.
Ahí se concentra la bronca política. A las provincias les piden votos para recortar subsidios. A las distribuidoras del área metropolitana les ofrecen aliviar deudas con Cammesa. El ajuste viaja al interior en un camión destartalado. El perdón llega al AMBA en un coche de alta gama.
Los diputados que responden a los gobernadores acompañaron la media sanción con la promesa de llevarse una tarifa preferencial para el Norte Grande. Pero esa tarifa todavía no existe. Por ahora es una silla en una mesa técnica.
El Senado quedó entonces como la próxima estación de la pulseada. Los gobernadores pueden endurecer la negociación. Ya dieron una muestra de buena voluntad. Ahora piden algo más que palabras.
En la Casa Rosada creen que pese a sus berrinches, como siempre, los gobernadores van a volver a acompañar porque necesitan los fondos que les manda Nación.
“Los gobernadores son mendicantes sin limosna. El Gobierno siempre los caga y ellos insisten en que les tiren una migaja”, dijo a LPO un ex gobernador de una de las provincias presentes. La frase fue brutal, pero resume la relación mejor que cualquier comunicado.

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