Mientras Washington refuerza su presencia militar en el Golfo Pérsico y mantiene abierta la opción del uso de la fuerza, Teherán combina advertencias de represalia con señales diplomáticas para evitar una escalada.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, advirtió este domingo, tras el despliegue de buques de guerra norteamericanos en el Golfo Pérsico, que una eventual agresión por parte de Estados Unidos provocaría de forma inevitable una “guerra regional”. El presidente de EE.UU. Donald Trump, por su parte, afirmó que espera alcanzar un acuerdo con Teherán, aunque ratificó que mantiene abiertas “todas las opciones”.
Una “catástrofe” evitable
La máxima autoridad política y religiosa de Irán respondió a las recientes amenazas del gobierno de Donald Trump durante un discurso oficial brindado en Teherán, en el que aseguró que el despliegue de naves en la zona no intimida a las autoridades de Irán ni a su población.
Durante un acto público, Jamenei sostuvo que las demostraciones de poder militar de Washington no alteran la posición iraní. “Los estadounidenses deben saber que, si inician una guerra, esta vez será una guerra regional”, declaró Jamenei según los reportes de la agencia Tasnim.
El líder supremo remarcó que Irán no tiene intención de iniciar un conflicto armado, pero advirtió que responderá con firmeza ante cualquier agresión. “La nación iraní dará un golpe contundente a cualquiera que la ataque”, señaló.
Estados Unidos, tras haber bombardeado territorio iraní durante la denominada Guerra de los 12 Días en junio pasado, movilizó recientemente en la zona una flota de dimensiones superiores a la enviada a Venezuela. El despliegue funciona como amenaza, ya que la Casa Blanca no descarta el uso de la fuerza de no alcanzarse un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
Las declaraciones del líder supremo se produjeron en paralelo a un pronunciamiento del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien advirtió que una guerra con Estados Unidos sería “una catástrofe para todos”, aunque sostuvo que ese escenario no es inevitable. En una entrevista con la cadena CNN desde Teherán, el canciller afirmó que aún es posible alcanzar un acuerdo que garantice que Irán no desarrollará armas nucleares.
Araqchi explicó que un conflicto armado tendría consecuencias regionales inmediatas debido a la dispersión de las bases militares estadounidenses en Medio Oriente. “Grandes partes de la región se verían involucradas, y eso sería extremadamente peligroso”, señaló el canciller iraní, quien pidió “racionalidad” para evitar una escalada, aunque aseguró que las Fuerzas Armadas iraníes “están listas y equipadas, incluso más que en la guerra anterior”.
Washington reforzó en los últimos días su presencia militar cerca de Irán con el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln, acompañado por tres destructores con misiles guiados y miles de efectivos adicionales. En ese sentido, Alí Jamenei fue categórico al afirmar que las demostraciones de poderío naval no surten efecto en el ánimo social de su país. “Este señor afirma constantemente que han enviado portaaviones y demás. Con estas amenazas no se puede asustar al pueblo iraní”, sentenció el líder ayatolá.
Consultado sobre las advertencias del líder supremo iraní, el presidente estadounidense Donald Trump respondió que confía en que la vía diplomática prospere y agregó que, de no lograrse un entendimiento, “se verá qué sucede”. Araqchi indicó que los intercambios de mensajes entre Irán y Estados Unidos, realizados a través de países intermediarios de la región, fueron “fructíferos”, aunque subrayó que Teherán ya no confía en Washington como mediador tras su retirada unilateral del acuerdo nuclear de 2015 y los bombardeos estadounidenses contra instalaciones iraníes el año pasado.
El canciller iraní insistió en que cualquier nuevo pacto debe reconocer el derecho de Irán al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos y contemplar el levantamiento de las sanciones económicas. Al mismo tiempo, reiteró el rechazo de su país a negociar sobre su programa de misiles o su política regional, condiciones planteadas por Estados Unidos y sus aliados.
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Tensión regional en aumento
El ayatolá Jamenei también afirmó este domingo que las recientes protestas antigubernamentales registradas entre diciembre y enero fueron, en realidad, un intento de desestabilización orquestado desde el exterior con el fin de destruir centros estratégicos de gestión estatal.
“Por eso atacaron a la Policía, a centros gubernamentales, a las fuerzas de la Guardia Revolucionaria, a bancos y mezquitas, e incluso incendiaron el Corán. Esto se parecía a un golpe de Estado”, indicó el ayatolá, en un intento por justificar la orden de reprimir lo que calificó como acciones de “alborotadores”.
De acuerdo con cifras oficiales, más de tres mil personas murieron durante los disturbios, aunque organizaciones de derechos humanos elevan considerablemente ese número. Según el propio Trump, esta represión fue uno de los factores que motivaron sus amenazas de una posible intervención militar.
La tensión también se trasladó al frente europeo. Francia calificó como “sin fundamento” la decisión de Irán de declarar terroristas a los ejércitos de los países de la Unión Europea, una medida adoptada en represalia por la inclusión del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica en la lista comunitaria de organizaciones terroristas.
El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, se había pronunciado más temprano sobre la situación en Irán, en una entrevista publicada este domingo por el diario Libération. “Estados Unidos se ha puesto en situación de lanzar una operación militar contra Irán. Paralelamente, ha propuesto negociaciones al régimen, que debe aceptarlas sin falta, decidirse a hacer concesiones importantes y cambiar radicalmente su postura”, zanjó el canciller.
Mientras continúan los movimientos militares en el golfo Pérsico y los ejercicios navales iraníes en el estrecho de Ormuz, actores regionales como Qatar y Egipto impulsan gestiones diplomáticas para evitar una escalada regional. En ese marco el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvo que una guerra no beneficiaría ni a Irán, ni a Estados Unidos, ni a la región. Entre advertencias cruzadas, presión militar y negociaciones indirectas, el conflicto permanece contenido, aunque condicionado a un frágil equilibrio entre disuasión y diplomacia.
Fuente: Página 12

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