Hallaron restos fósiles de las últimas aves voladoras gigantes de Sudamérica

La investigación fue publicada en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

Un equipo de científicos compuesto por investigadores e investigadoras del CONICET, el Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICYTTP, CONICET, Gob. de E.R., UADER), la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), la Fundación Azara, el Museo Municipal de Cs. Naturales “Pachamama” y el Instituto Geológico del Sur, dio a conocer los hallazgos de nuevos teratornítidos en Buenos Aires y Santa Fe, revelando detalles acerca de la evolución tardía de estas aves en América del Sur.

Los restos fueron encontrados sobre el río Salado, explicó el investigador del Conicet, Raul Vezzosi, al aire de Cadena OH!, cuya presencia había pasado inadvertida por muchos años, en parte porque se trataba de ejemplares muy fragmentarios y fácilmente confundibles con cóndores. «Llegamos a la conclusión luego de comparaciones anatómicas, es que estabamos en presencia de un grupo taxonómico que no se conocían en América del Sur hasta el momento», señaló.

Los hallazgos, pertenecientes a la familia Teratornis merriami (“ave monstruosa de Merriam”, como refiere su nombre científico), «fueron aves voladoras gigantescas de hábitos carroñeros y predadores», agregó, en tanto vivieron casi 25 millones de años hasta su extinción hace unos 12 mil años, aproximadamente.

Los primeros restos de teratornítidos fueron descubiertos en 1909 en los célebres pozos asfálticos de Rancho La Brea, California, Estados Unidos. De estos sitios se han recolectado centenares de ejemplares pertenecientes a la especie que da nombre a esta familia de aves extintas: Teratornis merriami.

Vezzosi insistió que, los estudios comparativos de los restos fósiles procedentes de Santa Fe, sugieren que podrían tratarse de una nueva especie afín a la especie extinta norteamericana Teratornis merriami.

«De la investigación que hicimos solo queda dar un nombre a los restos fósiles por tratarse de una especie nueva. En tanto, los restos hallados en Santa Fe se encuentran depositados en el Museo Provincial de Ciencias Naturales «Florentino Ameghino» para que continúen sus estudios y que después los santafesinos puedan visitar la exposición», dijo Vezzosi.

Por otro lado, el análisis de la diversidad y cronología de las comunidades de aves carroñeras y predadoras de toda América parece indicar que los teratornítidos se habrían extinguido varios miles de años antes en América del Sur, mientras que en América del Norte llegaron a convivir con los primeros grupos de humanos entre unos 12 a 11 mil años antes del presente.

Los científicos creen que los teratornítidos se originaron en América del Sur, ya que sus restos más antiguos fueron hallados en yacimientos con edades de entre 25 y 5 millones de años ubicados en Brasil y Argentina. Luego de este período de tiempo, los teratornítidos no se hallaron en el registro fósil, pero se volvieron notablemente abundantes y diversos en América del Norte hasta su extinción al final. La ausencia de estas gigantescas aves durante los últimos 5 millones de años en América del Sur, conformaba hasta el momento un misterio a develar.

Fuente: Sin Mordaza

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