Las empresas deberán gastar fondos extra por la creación del FAL, pero el proyecto establece una rebaja en las cargas patronales todavía mayor.
La reforma laboral, que obtuvo ayer media sanción en el Senado, le otorga un beneficio extra a las empresas al darles una reducción total de las cargas patronales, ya que, pese a que destina parte de ellas al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), por otro lado reduce aún más su alícuota.
Uno de los puntos clave de la reforma es la creación del FAL, destinados a contribuir al pago de indemnizaciones por despido. Se trata de un mecanismo que obligará a las empresas a financiar mensualmente un fondo propio para cubrir indemnizaciones. El proyecto plantea un cambio profundo en la forma en que se administran los pagos por despido, sin eliminar el régimen vigente pero modificando su funcionamiento práctico.
Específicamente, la creación del FAL se establece en el artículo 58 del proyecto. Según determina, estará destinado exclusivamente a cubrir las obligaciones patronales vinculadas a despidos, preavisos, integraciones y otras compensaciones previstas en la Ley de Contrato de Trabajo y estatutos profesionales. El régimen debería entrar en vigencia el 1° de junio de 2026, aunque la fecha podrá ser prorrogada por el Poder Ejecutivo por hasta 6 meses.
El proyecto original, que había obtenido dictamen en diciembre, introducía un esquema obligatorio de financiamiento paralelo en el que los empleadores debían aportar un 3% de las remuneraciones de cada trabajador -la misma base utilizada para contribuciones patronales al SIPA- para conformar una cuenta acumulativa.
Sin embargo, entre los cambios introducidos en el proyecto final que obtuvo media sanción en el Senado se encuentra la reducción de este porcentaje y una diferenciación según el tamaño de la empresa. De este modo, la redacción final establece que las cuentas del FAL se conformarán con contribución mensual obligatoria del 1% para grandes empresas y 2,5% para micro, pequeñas y medianas empresas (sobre las remuneraciones base para contribuciones patronales al SIPA).
La ganancia de las empresas por la reducción de las contribuciones patronales
A priori, esto supondría que la reforma laboral implica una pérdida para las empresas, debido a que tienen que destinar fondos extra para el FAL, hasta ahora inexistente. Pero la modificación de último momento que redujo sus alícuotas al 1% para grandes empresas y al 2,5% para pymes lleva a que, en verdad, las empresas salgan ganando.
Esto se debe a que, en paralelo, el proyecto establece una reducción de las cargas patronales de un 3% sobre el total, es decir, superior a lo que deben contribuir tanto las grandes empresas como las pymes para constituir el FAL.
En concreto, el texto que obtuvo media sanción, en su artículo 163, establece una alícuota de contribuciones patronales del 17,4% para empleadores del sector privado pertenecientes a los rubros de servicios o comercio, y una alícuota del 15% para todos los demás empleadores.
Actualmente, la Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, de 2019, establece esas alícuotas en 20,4% y 18% respectivamente, por lo que la rebaja de tres puntos redundará en un beneficio neto para las empresas del sector privado en caso de que el proyecto sea sancionado sin cambios por la Cámara de Diputados.

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