FM Chalet dialogó con el  santafesino Gastón Onetto quien  rompe el silencio y cuenta su historia de cómo fue sometido en su juventud a una violenta terapia de conversión de su identidad de género. Lo hace para evitar que otros padezcan el mismo calvario.

Gastón Onetto se considera un superviviente de una terapia de “conversión de género” que pretendía la “cura gay”, a la que fue sometido en su juventud cuando tenía 20 años y era estudiante de Psicología en la Universidad Católica , unos 15 años atrás. Lo que en verdad intentaban era modificar su naturaleza. La víctima, que hoy tiene 38 años, decidió contar su historia con el propósito de que no haya nuevas víctimas de esta tortura como él mismo hace referencia.

“Un poco esto de ser superviviente es mejor considerarlo como sobreviviente para salir un poco en ese rotulo  de víctima, lo de sobreviviente tiene que ver como muchas veces las personas que han atravesado esta experiencia en terapias de conversión cómo se las han considerado, terapias de cura gay,  terapias de restauración muchas no han contado el cuento pues se han  suicidado y es por ello es importante contar esto que ha ocurrido en Santa Fe, pasa en Córdoba y sigue pasando”.

¿Cómo  comenzó tu historia?

“Yo participaba de un grupo juvenil en la Universidad Católica era un grupo que habíamos conformado que era ecuménico, había evangélicos y otros católicos un amigo me recomendó un psicólogo y decidí ir como todo estudiante de psicología, vamos a experimentar, y trabajar cosas que uno empezaba a encontrar en uno mismo, el autoconocimiento. No era un motivo de consulta mi sexualidad y esta persona e a poco fue construyendo esto como problema”.

“Es en este caso que se fue desplegando hacia lo religioso y pegado a una teoría pseudo psicológica pues se basan en una categoría denominada “quebrantamiento de género”donde aluden causas como ausencia paterna o un papá débil y una mamá entrometida o situaciones de abuso”.

“Esto yo lo viví a los 18 años no era que yo tenía resuelta mi sexualidad ni mucho menos ,estaba transitando experiencias, pero si es verdad que había ciertos mandatos morales que yo no desconocía en mi contexto religioso en el cual participaba. Tenía en claro que esa concepción moral no estaba de acuerdo como que Dios condena la homosexualidad no al homosexual entonces yo decía lo que está mal es la conducta pero no la persona”.

“Esta persona estaba vinculado con organizaciones una de ellas la de Córdoba que están dirigidas por psiquiatras con equipos de profesionales”.

Una vez que te persuadieron ¿Qué empezaron a hacer con vos?

“La terapia consistía en el aislamiento del contexto de amistades que uno tiene lo que en esta jerga se le llama estilo de vida gay. Es decir no frecuentar amigos o parejas gay , dejar de vincularte con esas personas, dejar de escuchar determinada música no vestirme con ropas muy coloridas, recuerdo esto y me parece muy bizarro”.

“Me costó un poco, era medio escéptico y cuando me invitan a un campamento que se hacían en Córdoba encontré gente mucho más grande aún con hijos, expresando que era todo una lucha, estos campamentos de 200 personas de diferentes lugares de Latinoamérica , esa experiencia para mí fue inclusive muy marcadora de decir che esto no, y a partir de eso decidí irme de la terapia”.

“Era un campamento caro, nadie te regalaba nada, había religiosos de la Iglesia católica y evangélicos pastores”.

¿Vos y tu abogada hicieron una denuncia?

“Si lo hicimos la denuncia al Colegio de Psicólogos, al Comité de Ética a este profesional lo que ocurre es que las causas prescriben a los dos años y no se pudo sancionar al profesional. Pero si el Colegio de Psicólogos emite una resolución del caso diciendo que estas terapias son consideras violentas y discriminatorias. Pero esta practicas continúan realizándose que son prácticas vinculadas con la salud mental”.

“Hubo algunas definiciones en la ONU de que esto viene pasando en Latinoamérica y se está visibilizando y en verdad son formas de tortura cuando alguien quiere reorientar tu sexualidad  y te obliguen a experimentar con personas que no son de tu gusto es realmente violento y es una forma de tortura no dejarte vivir tu sexualidad y tu expresión de género , tu identidad.

 

Comenta sobre esta publicación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *