Con la coordinación de la Fundación Temaikén, la la Prefectura Naval Argentina (PNA) desplegó este viernes un operativo de rescate de una ballena sei que quedó encallada en una zona de bancos de arena en el Río de la Plata, en Bajos del Temor, frente a la costa de la localidad bonaerense de San Isidro.
De acuerdo con las imágenes y los informes que fueron revelando los organismos durante la tarde de ayer, la ballena estaba viva, por lo que, mientras se evalúan las alternativas de rescate, se procedió a monitorear su estado de salud.
En ese sentido, un equipo especializado mantenía su piel húmeda para reducir el estrés y favorecer su bienestar.

Por el momento no se comunicaron novedades sobre la situación de la ballena. Los especialistas de la Fundación Temaikén aseguraban que el cuadro era “crítico” ya que la ballena era “de gran tamaño” y que en esa situación estaba “soportando todo su peso sobre su vientre, lo que compromete el funcionamiento de sus órganos”.
“Se hará el máximo esfuerzo para darle la mejor oportunidad de sobrevivir y volver a su ambiente natural”, destacaron.
La hipótesis que manejan los profesionales es que la ballena se extravió por factores de salud o ambientales durante su migración hacia el norte en busca de aguas más cálidas.
De acuerdo con el Instituto de Conservación de las Ballenas (OIB) de la Argentina, la ballena sei (Balaenoptera borealis) está presente en todos los océanos del mundo, especialmente en latitudes medias. Se suelen ver en grupos de 2 a 5 individuos. Su población está estimada entre 50.000 o 60.000 ejemplares y se encuentra clasificada “en peligro” por la UICN.
En este sentido, explican que el ingreso de estas ballenas a cuerpos de agua dulce, como el Río de la Plata o el Delta del Paraná, representa una situación atípica que en general indica un comportamiento inusual de estos cetáceos.
“Las ballenas son animales adaptados a ecosistemas marinos, donde encuentran las condiciones físico-químicas y ecológicas necesarias para su supervivencia: aguas saladas, ricas en oxígeno, profundas y con alta disponibilidad de alimento. El agua dulce presenta características que resultan adversas para estos animales”, determinan.
En tanto, aclararon que “el Mar Argentino alberga al menos 30 especies diferentes de cetáceos”, entre ellas ballenas, delfines y marsopas.
“Los casos de varamientos o presencia en zonas inusuales, como el sistema del Río de la Plata y el Paraná, captan especialmente la atención pública y constituyen una oportunidad para reflexionar sobre la salud del océano y el impacto de las actividades humanas en el hábitat de estas especies”, indicaron.
Fuente: PÁGINA 12


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