El Rojiblanco no pudo cristalizar el objetivo de clasificar a la Sudamericana y por eso se terminó la temporada con un sabor amargo. Dentro de la anemia ofensiva, Pajarito fue el sorpresivo artillero con cinco tantos.

El gran déficit fue la falta de regularidad y la preocupante falta de gol. Fue un equipo que generó mucho, pero sin eficacia frente al arco rival. Esto fue lapidario para las aspiraciones. Ni Jonatan Álvez, al que persiguieron las lesiones, ni Junior Marabel pudieron aportar una importante cuota de gol, pero hubo uno que, en silencio, se erigió en el máximo artillero: Daniel Juárez.

Marcó cinco goles en la campaña del Tate, sobre todo en la primera parte, cuando era una pieza clave de la “formación alternativa”. Ante el Ferroviario hizo el tanto del empate. Un jugador que se desempeña más por los costados que por el centro, pero que demostró que tiene gol.

Más atrás se ubicaron con tres conquistas Jonatan Álvez, Mauro Luna Diale e Imanol Machuca.

Fuente: LT10

Comenta sobre esta publicación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *