FM Chalet dialogó con Pablo Melicchio psicólogo y escritor sobre el éxtasis del triunfo de la selección nacional de fútbol y como poder gestionar las emociones cuando las pasiones logran tomar el poder en nuestras vidas. Las pasiones no son buenas ni malas, son solo pasiones pero lo que nos distingue a los seres humanos es la gestión de las emociones que nos provocan las pasiones. Entretejer la vida cotidiana misma con éxitos o frustraciones deportivas de la Selección Nacional es patrimonio argentino, alguien dijo que el fútbol es lo más importante de lo menos importante, atribuida al ex futbolista Jorge Valdano y también al DT italiano Arrigo Sacchi, lo claro es saber que un mundial pasa y queda volver a la realidad cotidiana y responder sobre todo ¿Cuál es tu partido y con quien lo estas jugando?
“Sí, somos un pueblo muy futbolero y muy pasional, y creo que eso nos describe un poco. Está muy bien celebrar y juntarse en familia y poner las expectativas en torno a un mundial, como puede pasar también si sos fanático de algún club de fútbol y está tu corazoncito en ese equipo. Pero pueden pasar cosas que son un poco desmedidas y que terminan afectando la salud integral”.
“Yo te puedo hablar como psicólogo de la salud mental, de la salud emocional, pero como somos una unidad psicofísica y espiritual, cuando estás alterado en el campo psicológico y emocional, se afecta a tu cuerpo, y de la misma manera que si está mal el cuerpo, tu campo psicoemocional no responde igual”.
“Uno cree que frente al partido lo que hay que aprender es a manejar las emociones, pero en definitiva, creo que en la vida misma hay personas que no pueden gestionar sus emociones, entonces Cuando viene un partido, menos, porque uno va respondiendo a las eventualidades de la vida en función de cómo es tu vida cotidiana”.
“Yo creo que en un partido de fútbol como el que fue en el día de ayer, con esa intensidad, no hubo quien no haya estado alterado frente al televisor. ¿Cuándo en el 2 a 0 y faltando 10 minutos para que termine el partido, sentimos todos, no? como mucha angustia primero. Uno podría describir que la primera sensación fue la de angustia, porque estábamos convencidos por la selección que tenemos y un poquito por la soberbia que a veces tenemos de que esto iba a ser, no sé si un trámite, pero que íbamos a ganar”.
“En el 2 a 0, agarró una gran angustia y desilusión. Y a partir del primer gol, cuando se pone 2 a 1, ahí empieza a elevar los niveles de ansiedad, ni hablar con el empate. Yo creo que ahí mucha gente se alteró, yo también, uno se altera, y ahí empieza esa adrenalina y de la angustia pasamos a la ansiedad, y creo que es un gran espectáculo también pensar lo que pasó ayer con la vida misma, cuántas veces nos sentimos derrotados y que estamos angustiados y que no vamos a poder. Y después finalmente hay una vuelta y empezamos a celebrar la posibilidad de ganar hasta que finalmente se da el resultado. ¿Así que, esto, no? ¿Empezar a pensar que lo que pasó ayer en el partido es lo que tenemos que aprender a celebrar en la vida, no? Regular las emociones”.
Hablaste de regulación de emociones y hablaste de la angustia. Uno a veces lo va sobrellevando como puede, con las herramientas que tiene, con la experiencia que tiene de hechos similares. ¿Ahora, cómo esto repercute? ¿Me imagino que en los más jóvenes de una manera y en la gente más grande de otra, no?
“Sí, el riesgo en los adultos es al desborde y a las problemáticas físicas, no? ¿Que te suba la presión, no? A partir de esa ansiedad que crece en intensidad, que también hay gente que se ha infartado, ha sentido dolor en el pecho muy fuerte, puede ser una consecuencia nociva para el campo físico. En los adolescentes, en los jóvenes, es distinto porque tienen mayor capacidad de amortiguar los efectos, porque todavía tienen una salud bastante estable”.
“Pero creo que el secreto está en esto: en entender que hoy decía en una nota, en un programa, hablaba de que Kipling decía que el éxito y el fracaso son dos impostores, y creo que Borges también lo retoma: nadie es tan exitoso y nadie es tan fracasado. En nuestra historia de la selección argentina hemos visto grandes derrotas, grandes desilusiones, y este es un momento de. Qatar ahora que hay una expectativa de éxito. No estamos frente al televisor medio convencido de que esto va a ser un éxito, y bueno, aparece ahí la desilusión y aprender a manejar la desilusión. Pero yo creo que esto nos puede servir para pensar esto: cómo gestionar las emociones. Y creo que hay muchas personas que tienen escasa tolerancia a la frustración en su vida cotidiana, y por lo tanto, también me parece. Roque, que acá lo importante es determinar cómo es tu vida más allá de este partido de ayer, del que va a venir el sábado”.
“Porque a veces también a la gente se le juega mucho por algo que le está pasando en su propia vida. Es decir, ese éxito te está poniendo, digamos, como una gotita de alegría frente a grandes fracasos que estás teniendo en tu vida. Yo me pregunto eso, digo, Por qué a veces se le pone tanta expectativa a un partido y hay una emoción tan desmedida. ¿Cómo es tu vida? Pregúntate un poco cuál es tu partido, a qué estás jugando en tu vida, si estás jugando en equipo, si estás jugando solo”.
¿Claro, hablaste de algo, tocaste una fibra muy importante, no? Yo recuerdo cuando era mucho más joven, me dices fanático del fútbol por mi viejo. ¿Y de chico, uno cuando va a los estadios, lo primero que mira es la gran cantidad de insultos que la descarga emocional.
“Un poco también esto. Esto tiene que ver y trasciende a lo que vos hablás de la buena o mala gestión o no gestión de las emociones. Porque lo que traes ahí, como recuerdo de lo que te transmitió tu papá es que en la cancha, la masa, estar entre tantos, eso desinhibe. Por eso muchas personas, en grupo o en masa, se animan a hacer cosas que no las haría de manera solitaria: tirar una piedra, voltear y llevarlo a situaciones más extremas. Ha habido violaciones en masa, distintas violencias y descargas. Que tiene que ver con que uno entre la masa deja de ser uno y pasa a ser parte de ese todo, y entonces ahí tampoco asume su responsabilidad singular. Pero bueno, esto es excepcional. En la vida uno es responsable de sus actos y cada uno tiene que vérselo con su cuerpo, con sus emociones. Y en definitiva, yo creo que nadie vive igual un partido”.
“Es decir, por más que vos estés ahí inmerso en esa masa en el estadio o en la mesa familiar o con amigos, como fue o es en el Mundial. Cada uno lo vive a su manera. Hay gente que se come las uñas, hay gente que se va cuando van a patear un penal, hay personas que gritan, hay personas que lloran. ¿Yo siempre digo, qué se le está jugando a cada uno? ¿O en todo caso, también me pregunto, qué se me está jugando a mí? Claro. ¿Qué cosa? ¿Qué éxitos y qué fracasos? ¿Qué recuerdos de mi historia? ¿Porque también a medida que estamos más grandes, los mundiales, te van poniendo que en el mundial pasado estaba, no sé, tu vieja de hoy no está, estabas en pareja de hoy no, no? ¿Qué sé yo? Estaba maravilloso. ¿Maradona hace tantos años y hoy no está, está Messi, y qué significa para cada uno esto, no?”.
“Y lo grupal es muy lindo también, porque cuando fue Qatar, tanta gente salió a la calle, de la misma manera cuando murió Maradona o el indio Solari, y después frente a otras injusticias sociales, la gente no se junta, no sale a la calle, pero bueno, es más fácil salir a festejar que salir a llorar juntos”.
Pablo. ¿Qué consejo le darías a la gente, sobre todo para este sábado? ¿Por qué este sábado ya lo tenemos ahí?
“Sí, se me ocurren muchas cosas, pero también lo que tiene la pasión es que a veces. Por más que un psicólogo salga a sugerir cosas, a veces es muy difícil frenar la impulsión y las emociones. Yo digo, siempre tendremos que aprender a gestionar las emociones, y tenemos tres emociones, las más básicas, que son síntomas también. Uno registra la ansiedad, la podemos registrar fácilmente, es el síntoma de la época. La mayoría de las personas está con ansiedad, angustia y miedo. Y de alguna manera, estos tres sentimientos y estos tres síntomas aparecen”.
“Ayer tuvimos mucha angustia y miedo, y después, a medida que íbamos ganando o sumando goles, apareció la ansiedad. Si esto crece en intensidad, afecta al campo físico. Entonces, esto es lo que digo: estemos atentos a los niveles de ansiedad, de angustia o de miedo y si vemos que esto se nos desborda un poco, bueno, correrse un poco de la tele, lavarse la cara, tomarse un besito, es decir, tratar de registrar para que esto después no lo pague el cuerpo. Si ya lo paga el cuerpo, puede quedar alguna resaca de lo vivido y puede afectar el campo físico. ¿Así que esto, aprender a regular las emociones y que el fútbol nos sirva para después, para la poquito pasa, no? Sí, Salgamos de emociones o no, después tienes que volver a tu vida y registrarte y cuidarte. El mundial pasa y uno tiene que seguir viviendo con sus emociones, con su vida es así”.
Escucha la entrevista completa:
FM Chalet 100.9 Santa Fe República Argentina

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