Jugando afuera de su cancha, al Tate lo aventajan (en cosecha de puntos), apenas cuatro equipos. A Huracán le cortó una racha de más de un año sin perder en Parque Patricios.

Por Enrique Cruz 

Son las rarezas que pueden suceder en el fútbol argentino y que, en el fondo, tienen una explicación futbolera. Unión se había acostumbrado a respaldar su campaña con una muy buena sumatoria de puntos como local y no tan buena como visitante. Estuvo más de un año con la cancha invicta, hasta que llegó aquél fatídico partido ante Godoy Cruz —hoy de pobre expresión— que no sólo lo dejó sin invicto en el 15 de Abril sino que, además, lo privó de la posibilidad de darse el gusto de alcanzar a Racing, ya por ese entonces puntero del torneo. Ahí comenzó una debacle deportiva y de números, que lo alejó de la zona privilegiada y lo llevó a estar afuera de todo (hablo de la clasificación a copas). Pasaron varios partidos como local sin que se pudiese ganar (cinco en total), con un par de derrotas seguidas como aquellas ante Vélez y Banfield. Terminó el año y la recuperación llegó. Pero lo extraño de todo esto, es que ya no hay que hablar de un Unión fuerte como local, sino de un equipo que se hizo muy duro para cualquiera como visitante. Sólo Defensa y Justicia, Racing, Atlético Tucumán y River han tenido, hasta ahora, mejor campaña de visitante que Unión. Y eso es un mérito, máxime con lo logrado este sábado: quitarle un invicto de más de un año y 15 partidos sin perder de Huracán en el Ducó.

 

Jugados 20 partidos, Unión ha tenido idéntica campaña de local que de visitante. Sacó 15 puntos en el 15 de Abril y 15 puntos afuera, en la misma cantidad de partidos (10 en cada condición). Claro que ese porcentaje del 50 por ciento de los puntos obtenidos, como local, lo ubica décimocuarto en la hipotética tabla de posiciones contabilizando únicamente los encuentros que los equipos disputan en su propia casa, mientras que ese 50 por ciento cosechado como visitante lo coloca en el quinto lugar, sólo superado por los cuatro equipos anteriormente mencionados.

 

Hay una explicación futbolística para ello: Unión es un equipo que se siente más cómodo cuando el rival sale a jugarle, a intentar presionarlo y atacarlo. Es decir, la inteligencia de Unión es saber dónde esperarlo, cuándo presionarlo y cómo atacarlo cuando se recupera la pelota. La prueba elocuente fue la victoria ante Huracán. Si bien Madelón habló de una idea (“buscamos sorprender a Huracán saliendo a atacarlo”), lo hizo dentro de los parámetros con los cuáles se maneja este equipo. Es decir, esperando con los dos delanteros muy cerca del mediocampo y con los cuatro volantes achicando en el propio campo y los cuatro defensores por detrás de ellos, abroquelados, juntos y reduciéndole los espacios en ese lugar al rival.

Fuente: El Litoral

 

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