Daniel Rosso analizó los ejes que definen la comunicación gubernamental. Nuevas identidades políticas en el FDT, el impacto de la inflación y la incidencia de la comunicación experiencial, la dificultad de arribar a un acuerdo con los medios concentrados de comunicación y, por lo tanto, lo imprescindible que resulta el fortalecimiento del sistema de medios públicos y los medios alternativos y privados no concentrados. En FM Chalet tuvimos la voz del sociólogo y periodista Daniel Rosso.

“El gobierno comunica por un lado todos los indicadores de crecimiento, efectivamente existen como fue el 10% del PBI durante el 2021, la baja desempleo, el aumento de la utilización de la capacidad ociosa de la industria, pero no tiene una estrategia igual de eficaz para comunicar los límites que encuentran para distribuir ese crecimiento”.

“El gobierno dice que su modelo es un modelo de crecimiento con distribución del ingreso, pero no logra, con igual eficacia que encuentra límites para que ese beneficio se distribuya, la inflación es un gran mecanismo que hace apropiarse, sustraer a los grandes formadores de precios a las mejoras en los salarios y jubilaciones que va impartiendo”. resumió

¿Qué estrategia comunicacional realizó el gobierno durante pospandemia?

Lo que se dio en el rol de la pandemia, es una atención dentro de la fuerza gubernamental (Frente de Todos) que es una atención por un lado el ala ‘albertista’, plantea que el crecimiento y distribución se dan en tiempos distintos, osea, que se logró el crecimiento y ahora se ocupa de la distribución. Por el otro lado el ala ‘cristinista’ dice que un modelo de crecimiento sin distribución simultánea, no es el modelo que propuso al pueblo durante el 2019”.

“Estos dos paradigmas están siendo discutidos, haciendo que el Frente de Todos tenga en lugar de la estrategia clásica del Kirchnerismo de comunicación populista que parte el campo político en dos, de estar puesta afuera para confrontar la posición neoliberal, ahora el conflicto está interiorizado, esto genera un alto grado de confusión y por lo tanto deben de salir”.

Lo interesante, es que ambas identidades que el Gobierno intenta construir comunicacionalmente están sobre una línea temporal. El kirchnerismo pro-albertista sería una identidad extraída en el periodo que va desde 2003 a 2007, mientras que la identidad cristinista, con la cual confronta, es una identidad emplazada temporalmente desde 2007 al 2015.  Esto significa que buena parte de la estrategia comunicacional del Gobierno está dirigida hacia el interior de su propia coalición de gobierno y no hacia afuera. Hay un mayor esfuerzo comunicacional en diferenciar ese primer kirchnerismo de ese segundo kircherismo. Hay mayor preocupación por construir esa oposición interna que por construir hacia afuera con la oposición de, por ejemplo, Juntos por el Cambio o los libertarios, etc. Estamos ante una especie de interiorización de la construcción de identidades.

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