El gobernador de Santa Fe insistió en que ni él ni su entorno cuentan con beneficios en materia de seguridad, y remarcó que el suceso no tiene connotaciones políticas ni intimidatorias. Si bien afirmó que “este tipo de hechos pasa mucho menos de lo que pasaban hace dos años”, la situación en todo el territorio rosarino es desesperante.
En medio de la lucha contra la inseguridad, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, no encuentra respuestas a la problemática y hasta su familia es víctima de sucesos violentos. Luego del insólito robo que sufrió su hermano en un barrio privado en las afueras de Rosario, Pullaro negó las versiones sobre un posible amedrentamiento y aseguró que se trató de un “hecho al voleo”.
El pasado sábado por la noche, Martín Pullaro y su esposa fueron maniatados por tres delincuentes en su casa del barrio privado Pinares del Sur, ubicado en el cruce de ruta AO12 y ruta 18, en Piñero, Departamento Rosario. Según informaron fuentes policiales, el hombre salió de su casa para revisar el medidor de electricidad, luego de que se interrumpiera el suministro. En ese momento, tres sospechosos lo interceptaron por sorpresa y uno de ellos lo amenazó y lo obligó a ingresar nuevamente a la propiedad. Dentro del domicilio, los agresores inmovilizaron a la pareja, mientras se escuchaba la voz de un cuarto individuo que hacía de campana en el acceso a la vivienda.
De acuerdo con lo detallado, los delincuentes permanecieron en el lugar el tiempo suficiente para sustraer dos teléfonos marca Samsung, un iPhone, 500 mil pesos en efectivo, una consola PlayStation, una computadora, un DVR del sistema de videovigilancia de la casa y las llaves de un Citroën C4. Tras concretar el robo, los hombres escaparon sin provocar lesiones a las víctimas, que lograron liberarse por sus propios medios y dar aviso a la seguridad del barrio alrededor de las 22:05. Luego del ataque, el gobernador santafesino aseguró que “no hay ningún indicio de que fuera algo premeditado o una cuestión de amedrentamiento hacia mí o hacia mi familia. Le podría haber tocado a él como a otro”.
El mandatario radical insistió en que ni él ni su entorno cuentan con privilegios en materia de seguridad, y remarcó que el suceso no tiene connotaciones políticas ni intimidatorias. “Somos gente normal, que vive en condiciones normales. Este tipo de hechos pasa mucho menos de lo que pasaban hace dos años, antes teníamos entre tres y cuatro entraderas por día y ahora estamos teniendo una cada 15 días… pero siguen existiendo hechos de estas características”, señaló Pullaro en declaraciones a la prensa durante la apertura de la segunda edición de la Expo Empleo Rosario 2025. Pese a que el Gobernador admite una baja de hechos violentos, la situación en todo el territorio rosarino es desesperante: balaceras, homicidios y ataques mafiosos ponen en jaque la seguridad de los ciudadanos.

Comenta sobre esta publicación