Desde el Concejo local se pidió al Ejecutivo que intime a los propietarios de tres locaciones en total estado de abandono para que las limpien. En una de ellas, según los vecinos, hay riesgo de derrumbes.
La problemática urbana y medioambiental de las «caries urbanas» en la ciudad capital sigue en la agenda pública. Es urbana porque se trata de inmuebles en estado de abandono y deshabitados, y que pueden servir como eventuales guaridas para delincuentes.
Y es un problema ambiental porque son depósitos de mugre, agua acumulada (criaderos de Aedes aegypti, el vector del dengue) yuyales y alimañas. El padecimiento es ajeno, no de los propios dueños de estas locaciones, ya que quienes sufren las consecuencias de esa falta de mantenimiento son los vecinos que viven en inmediaciones.
Hace un mes, El Litoral publicó que el Observatorio Data Encuentro, que realiza un seguimiento exhaustivo del tema, había relevado y detectado en un mapa geolocalizado 422 “caries urbanas”. A fines de agosto ese número era de 383: así, en un mes el incremento había sido del 10%.
Desde el Concejo
A instancias del concejal radical Julián Martínez (Interbloque «Unidos»), el Concejo de Santa Fe sancionó tres resoluciones a través de las cuales se le solicitó al municipio que intime a los propietarios de tres inmuebles que bien califican como caries urbanas por la falta de mantenimiento.
El primero se ubica en Saavedra al 10.000, entre las calles José Doldán y Pasaje José Doldán Bis, en jurisdicción del barrio Nueva Santa Fe (al norte de la ciudad), el cual se encuentra en «evidente estado de abandono», dice la norma sancionada.
Esto habla de que el inmueble está rodeado de yuyales, con basura acumulada y, además, constituye «un foco de inseguridad para los vecinos de la zona, ya que a veces el mismo es tomado como refugio de personas de mal vivir», dice Martínez en la resolución.

«En visita reciente a la zona, hemos podido constatar el estado de abandono que presenta la infraestructura existente y el peligro e inseguridad que genera no sólo para la gente de cercanía, sino también quienes utilizan como esparcimiento la plaza que se encuentra a pocos metros del inmueble», agrega.
También se le solicitó al Ejecutivo que verifique si los responsables o titulares dominiales de esa finca adeudan la sobretasa correspondiente a terrenos baldíos. Y de ser así, que se adopten las medidas necesarias para su determinación, liquidación y cobro.
En Esmeralda Este
Las otras dos caries urbanas se encuentran en el barrio Esmeralda Este, al noroeste de Santa Fe. La primera es un inmueble ubicado en Neuquén al 2.200. El municipio deberá verificar su estado de mantenimiento, higiene y conservación, así como el cumplimiento (por parte de sus propietarios) de la normativa vigente en la materia.
Luego, si se constata el incumplimiento de las obligaciones previstas en el Régimen de Infracciones y Penalidades, deberá intimar a los titulares del inmueble para que realice las tareas necesarias para su adecuación: desmalezamiento y limpieza. También se tendrá que constatar si hay deudas por sobretasa de terrenos baldíos
«Existe (en esa finca) un evidente estado de abandono, con desprendimientos en el techo de planta alta. Esto se puede observar en las fotografías obtenidas, con el riesgo físico que esto puede ocasionar a los vecinos que transitan por el lugar», advierte el legislador santafesino.
Las mismas tareas deberán realizarse sobre los propietarios de un inmueble ubicado en calle Misiones al 2.100 (entre Belgrano y Las Heras, también en jurisdicción de Esmeralda Este), para verificar su estado de mantenimiento, higiene y conservación.

«Pudo constatarse que el lugar se encuentra en un estado total de abandono, provocando un foco de inseguridad para los vecinos de la zona, ya que (…) carece de puerta de acceso, lo que provoca que malvivientes entren y procedan a cometer ilícitos a los vecinos aledaños al mismo», concluye Martínez.
Antecedente inmediato
Este diario informó hace unas semanas que el Concejo, resolución aprobada mediante, le pidió al municipio capitalino que intime a los propietarios del inmueble ubicado en 25 de Mayo e Hipólito Irigoyen a que lo limpien, desmalecen y desraticen.
«Es un edificio de planta baja y piso superior que, años atrás, en su época dorada, debió haber ostentado un refinado y ecléctico esplendor arquitectónico. Sin embargo, en la actualidad se ha convertido en una caries urbana, expresión utilizada para los inmuebles en estado de total abandono», contaba la crónica.
Hay un doble problema: primero, los perjuicios sanitarios y molestias que se generan a los vecinos que viven en las inmediaciones (pleno centro de la ciudad); y segundo, que en la planta alta del edificio funciona el Instituto terciario (ISEC) al que asisten estudiantes, docentes y personal no docente.
«La premura de la situación acá aquí en que los alumnos nos cuentan que a diario, cuando suben por la escalera (a la planta alta) deben convivir, y esto es literal, con ratas», había declarado en el recinto Lucas Simoniello, impulsor de aquella iniciativa.
Fuente: El Litoral

