Además, las entidades bancarias explicaron por qué no quiere la ayuda del Gobierno en la resolución del problema de la irregularidad en la cartera familiar.


Por la crisis de ingresos, ya ni siquiera los bancos se salvan de verse perjudicados por el gobierno de Javier Milei. Ahora, en el sector admiten que la tasa de morosidad récord en los créditos a las familias los está llevando a otorgar una menor cantidad de préstamos para los hogares.

La mora en los créditos a las familias alcanzó en mayo un nuevo récord del 12,8%, una suba de 0,7 puntos respecto al mes previo, según los últimos datos oficiales disponbiles del Banco Central. Así, concatenó subas por 19 meses consecutivos, aunque datos preliminares del sector privado anticipan una leve baja en junio al 12,7%, señaló un informe de la consultora 1816.

Sin embargo, el crecimiento exponencial de la morosidad, que se multiplicó por casi cinco veces desde el 2,8% de diciembre de 2023, deja su huella en los bancos. Sobre todo luego de la fuerte aceleración de la irregularidad en el segundo semestre de 2025, cuando el atraso salarial se combinó con una suba de la tasa en medio de la suba inflacionaria.

En este contexto, frente al riesgo de cada vez más deudores incobrables y de una mayor falta de liquidez, El Destape consultó a altas fuentes del sector bancario acerca de si las entidades comerciales estaban ralentizando el ritmo de otorgamiento de nuevos préstamos.

“Sí, los bancos están más cautelosos todavía después de la ola de mora”, admitió en respuesta un representante de primer nivel del sector que prefirió hablar en off, aunque se mostró optimista al agregar que espera que “eso vaya cambiando lentamente”.

De este modo, se alineó con la visión del Gobierno, para el cual la crisis de la mora se debió al momento álgido del deterioro macroeconómico preelectoral del año pasado, que debería mejorar de a poco.

También confirmó así lo expresado por el presidente del Banco CentralSantiago Bausili, quien en la conferencia de prensa que ofreció la semana pasada había admitido que esperaba que el crédito se volviera “más selectivo y sostenible” en los próximos meses.

La fuente del ámbito bancario agregó que “si los bancos y el BCRA pueden desarrollar algo más amigable para los empleadores del código de descuento (para cuentas sueldo) que habilitó la reforma laboral, por ahí puede haber alguna forma de volver a prestar antes”.

Las declaraciones del sector son consistentes con los datos. Un informe de la consultora Equilibra en base a cifras del BCRA reveló, la semana pasada, que los créditos bancarios en pesos al sector privado cayeron un 2,8% intermensual en julio (sin estacionalidad), no solo en empresas (-3,1%) sino también en familias (-2,6%).

Ya para el segundo trimestre, el propio Banco Central había alertado, en su encuesta de condiciones crediticias, que “los montos máximos de otorgamiento, las comisiones y los requerimientos de garantía se restringieron significativamente en las tarjetas”, que cada vez más clientes están destinando a gastos corrientes.

Los bancos prefieren resolverse solos

Pero hay otro punto en el que los bancos coinciden con el Gobierno: ambos prefieren que el Estado no intervenga en la solución a la alta tasa de morosidad familiar.

Tanto Javier Milei como Luis Caputo Bausili responden persistentemente que la cuestión de la irregularidad en los créditos familiares es un tema “entre privados”, cuya solución no puede ser financiada con dinero público.

“Nadie les puso una pistola en la cabeza”, llegó a decir el Presidente la semana pasada, desconociendo el contexto económico que llevó a los hogares a endeudarse a tasas impagables. Ni moratoria ni créditos subsidiados. Todo debe arreglarse con refinanciamientos a mayor plazo y tasas más bajas ofrecidos por los bancos.

En su conferencia del jueves último, el titular del Banco Central aseguró que esa postura es compartida por las entidades bancarias. “Lo que nosotros escuchamos del sector privado es que prefieren que no nos metamos en ese sentido también”, señaló.

Es innegable que en eso tiene razón. “Sí, los bancos prefieren resolver los problemas caso por caso”, coincidió la misma fuente que habitualmente representa al sector en las reuniones con el Gobierno.

“No hay soluciones generales. Si te ofrecen una refinanciación ventajosa para todos, obviamente irían los que tienen problemas y los que no tienen problemas, lo que reduciría el efecto para los que realmente están necesitando una ayuda y le generarían a los bancos un problema nuevo”, argumentó. Y cerró: “Los que no pagan no necesariamente tienen problemas, hay casos de todo tipo. Los bancos los segmentan muy bien y los llaman a cada uno con una propuesta que se amolde a su caso”.

Fuente: El Destape Web

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