Las jugadoras del primer equipo publicaron un duro comunicado en el que exponen la precariedad con la que compiten, denuncian falta de respuestas de la dirigencia y remarcan que deben afrontar lesiones sin obra social ni viáticos.
La profunda crisis institucional y económica que atraviesa San Lorenzo de Almagro —con una Comisión Directiva evaluando un concurso de acreedores para ordenar las cuentas— volvió a golpear con fuerza al plantel de fútbol femenino.
A través de un extenso y contundente comunicado emitido en sus redes sociales, el plantel profesional de la Primera División decidió alzar la voz para exponer la dura realidad cotidiana que transitan bajo condiciones laborales sumamente precarias.
Deudas salariales, sueldos desactualizados y premios impagos
Entre los puntos más graves denunciados por las futbolistas, se destaca la falta de cumplimiento en las remuneraciones económicas acordadas. Según detallaron, la institución mantiene deudas correspondientes a una parte de los premios del año pasado (2025) y la totalidad de los estímulos económicos de este primer semestre de 2026, montos fundamentales para que muchas de las deportistas puedan solventar su vida diaria.
A esto se le suma una problemática inflacionaria que erosiona directamente sus ingresos: las jugadoras señalaron que en la mayoría de los contratos no se ha respetado el porcentaje de ajuste por Índice de Precios al Consumidor (IPC) o de la AFA estipulado para este 2026.
Sin obra social, sin médico y con un solo juego de ropa
La desprotección abarca también cuestiones básicas de salud y seguridad laboral. El plantel denunció que lleva más de un año sin cobertura médica (obra social), lo que las obliga a concurrir a hospitales públicos y hacerse cargo de los costos ante cualquier lesión, estudio o inconveniente físico.
Además, remarcaron que solicitaron en reiteradas oportunidades la presencia de un médico en los entrenamientos —algo indispensable para la tranquilidad y profesionalismo de la actividad— sin obtener soluciones. En cuanto a los elementos de trabajo, explicaron que apenas recibieron un único juego de indumentaria (shorts, pantalones, remeras y buzos) a principio de año, el cual se encuentra totalmente deteriorado por el uso constante.
La precariedad llegó al extremo logístico en su último compromiso como visitantes frente a Banfield, donde la institución no les proporcionó micro de traslado, debiendo movilizarse en vehículos particulares y de aplicación.
Silencio dirigencial y un pedido urgente
El descontento se agrava ante la absoluta falta de respuestas por parte de las autoridades del club. De acuerdo al escrito, el mes pasado se le envió una carta formal al presidente de la institución detallando cada uno de estos reclamos, la cual jamás fue respondida.
«Nos sentimos olvidadas pese a nuestros esfuerzos diarios y alto profesionalismo que nos han llevado a ser subcampeonas y estar peleando el presente campeonato, pese a las condiciones en que lo hacemos», expresaron con indignación.
Pese a encontrarse peleando en los puestos de vanguardia del torneo local, el plantel exige ser escuchado de manera urgente para poder trabajar y competir con la dignidad que corresponde a su rol profesional.
Fuente: La Diez

