“Deprimente”, “pobre gente”, repetían furiosos en la Casa Rosada después del acto que, desde su departamento de la calle San José 1111, encabezó Cristina Fernández de Kirchner en Plaza de Mayo. Una multitud marchó para pedir por la liberación de su líder política que, además de presa, fue proscrita, y ella decidió mandarles un mensaje grabado. Desde el mismo corazón libertario se retorcían de furia y odio ante semejante demostración de apoyo a una lidereza popular.

A este gobierno cruel y cipayo no logran entender ciertos mecanismos populares que no logran aplicar pues su receta es harta conocida, de una derecha recalcitrante con figuras del pasado más triste de nuestra Argentina. El ideal libertario y el unico argumento que esgrimen es el antiperonismo y especialmente el antikirchnerismo, nada propio, nada nuevo bajo el sol. Ayer Cristina Fernández de Kirchner demostró la vigencia política e institucional que aún posee y el hecho de haber quitado protagonismo al oficialismo es algo que los sectores concentrados del poder económico no toleran.