La apertura importadora y el derrumbe metalmecánico golpean a la empresa de Las Varillas que nació de la quiebra de Zanello en 2001. Hay 450 puestos de trabajo en riesgo en una ciudad donde Milei arrasó.

En Las Varillas la historia vuelve a repetirse. Hace 25 años, la quiebra de Zanello dejó a cientos de trabajadores en la calle y puso en jaque a una de las principales fábricas de tractores del país. De aquella crisis nació Pauny, una experiencia de recuperación industrial que se convirtió en emblema de la producción cordobesa. Hoy, la empresa vuelve a estar contra las cuerdas y la ciudad mira con preocupación el regreso del fantasma de la desocupación.

La situación es crítica. La fabricante de tractores acumula deudas salariales desde la segunda quincena de septiembre, tiene cheques rechazados por más de $1.000 millones y redujo su actividad a tres días semanales. Sus 450 trabajadores quedaron en el centro de un conflicto que escaló en los últimos días: los operarios se movilizaron hasta la Municipalidad, reclamaron la intervención del Ministerio de Trabajo y realizaron un escrache en el domicilio de uno de los titulares de la compañía.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) denuncia incumplimientos salariales y retención de aportes que no fueron depositados. La empresa, que busca un inversor para sostener las operaciones, todavía no presentó una solución que permita despejar la incertidumbre sobre la continuidad laboral. Entre las alternativas que se mencionan aparecen una inyección de capital externo y una eventual venta total o parcial.

El problema excede a Pauny. La industria metalmecánica cordobesa atraviesa un deterioro profundo. Según el informe de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba, la actividad cayó 9,5% entre enero y agosto de 2026 respecto del mismo período del año anterior. En ese lapso se perdieron 2.121 empleos formales en el sector. La maquinaria agropecuaria, uno de los rubros más importantes de la estructura industrial provincial, también retrocedió: perdió 245 puestos de trabajo y registró una caída de actividad del 29,1% en el acumulado de los primeros ocho meses, según los relevamientos sectoriales.

 

A ese escenario se suma la política económica nacional. La apertura de las importaciones facilitó el ingreso de tractores y maquinaria agrícola, especialmente de origen chino, que llegan al mercado con precios difíciles de igualar para los fabricantes locales. La competencia externa se combina con la caída de la demanda interna, las dificultades de financiamiento y un mercado que no termina de recuperar dinamismo. En Pauny, el impacto es directo: producir en Argentina resulta cada vez más difícil frente a equipos importados que compiten con menores costos.

El contexto tiene una dimensión política particular. Las Varillas fue uno de los territorios donde Javier Milei consiguió un respaldo contundente. En el balotaje de noviembre de 2023 obtuvo el 74,3% de los votos, frente al 25,7% de Sergio Massa. Dos años después, en las legislativas nacionales de octubre de 2025, La Libertad Avanza volvió a imponerse en la ciudad con el 43,7%, mientras Provincias Unidas, el espacio de Juan Schiaretti, quedó segundo con el 26,7%.

La crisis de Pauny pone así bajo presión el modelo económico en una localidad que acompañó electoralmente al Presidente. No es un dato menor para el Gobierno provincial de Martín Llaryora, que sigue el conflicto y busca alternativas para preservar los puestos de trabajo. El intendente Mauro Daniele, que en febrero había salido a desmentir versiones de cierre y transmitía expectativas de recuperación, enfrenta ahora un escenario social mucho más delicado.

Las Varillas fue uno de los territorios donde Javier Milei consiguió un respaldo contundente. En el balotaje de noviembre de 2023 obtuvo el 74,3% de los votos. Dos años después, en las legislativas nacionales de octubre de 2025, La Libertad Avanza volvió a imponerse en la ciudad con el 43,7%

El déjà vu tiene una explicación histórica. Zanello quebró en septiembre de 2001, después de años de dificultades financieras y pérdida de competitividad. Los trabajadores organizaron una cooperativa y, junto con exdirectivos, concesionarios y la Municipalidad, pusieron en marcha Pauny en enero de 2002. Primero alquilaron la planta y luego consiguieron comprarla. La empresa llegó a liderar el mercado argentino y a producir alrededor de 2.000 tractores anuales.

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