Tren Urbano dialogó con Enrique Chaparro de la Fundación Vía Libre sobre el software de Smartmatic que utilizará el gobierno para hacer el escrutinio de las elecciones.
“Uno tiene esperanza de que todo transcurra con la mayor de las normalidades, el problema es que hay una serie de indicios negativos. Por un lado, parece que las cosas se hubieran hecho con un grado de impericia o improvisación importante, porque la ley determina que el software que se utilice para el escrutinio provisorio tiene que estar a disposición de la Justicia Electoral con suficiente anticipación para que se entregue a todas las fuerzas políticas para que puedan inspeccionarlo, estamos a 4 días y del software no sabemos nada. Lo que trasciende es que todavía lo están poniendo en condiciones. La información disponible que tenemos fue la que publicó el diario Perfil de uno de los telegramas que se usaron en el simulacro del 20 de julio. Nos pusimos a verlo y encontramos que la versión de software que se usa para hacer una conversión de formato tiene una enorme cantidad de vulnerabilidades que pueden ser explotadas. Entonces, los indicios que tenemos no son alentadores. Lo cual no significa que las cosas vayan a salir mal, todos tenemos la esperanza puesta en que vayan a salir bien, pero nos gustaría tener más certeza que esperanza.”
“El cambio es que la transmisión del clásico telegrama en lugar de hacerse desde las sucursales del Correo Argentino se va a hacer desde los establecimientos donde se vote. La Cámara Nacional Electoral sacó una serie de medidas paliativas que tienen que ver con la autorización a los fiscales de las fuerzas políticas para que efectivamente estén presentes en el momento de la transmisión, y para que puedan obtener fotos del acta y de los telegramas. Éste es el cambio esencial, y la verdad es que en términos de idea me parece buena, el hecho de ahorrar un paso.”
“Nosotros tenemos dos escrutinios, el provisorio que es el de información pública, que corre por cuenta del ejecutivo, y básicamente está apuntado a los medios de difusión y a disminuir la probable ansiedad de esperar el resultad definitivo. Y el escrutinio definitivo que lo hacen las juntas electorales que dependen de la Justicia que toma casi dos semanas que se hace con documentación que va por separado. El escrutinio provisorio se hace con el telegrama y el definitivo con las actas que acompañan a cada urna en un sobre especial. En el caso en que haya divergencias respecto de lo que el acta dice con los certificados de escrutinio que los partidos tienen, ahí se discute y eventualmente se recuenta, lo mismo en el caso en que falte un acta. Entonces, el sistema es razonablemente seguro.”
“Si hubiésemos tenido públicamente disponible la información necesaria, la documentación y los programas hubiese sido posible encontrar errores, a veces los errores no son inducidos. Yo tengo duda razonable sobre la calidad del software que se ha hecho pero es nada más que una acorazonada, no tengo elementos técnicos objetivos para decirlo. Pero, este proceso tiene que ser transparente porque la cuestión central de las elecciones es la confianza del público.”
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