Nos comunicamos con Mercedes Marcó del Pont una de las firmantes del segundo documento publicado por EPPA (el colectivo Economía Política Para la Argentina) “El modelo económico insustentable sigue tocando Fondo”.

“El documento ratifica las posiciones que ha tenido el colectivo EPPA acerca de lo que es este modelo económico neoliberal, anticipando las consecuencias claras que iba a generar en términos de deterioro social y productivo, pero también de creciente vulnerabilidad externa, pérdida de soberanía del estado argentino para definir la suerte del funcionamiento de nuestra economía. Lamentablemente en poco tiempo el gobierno ha erosionado enormemente la capacidad soberana argentina. No solamente en términos energéticos, no solamente con la discusión histórica sobre la soberanía de Malvinas. En política económica eso se ve muchísimo, de la mano de esta apertura comercial, financiera, de esta desregulación del mercado de cambios y del mercado de capitales, lo que ha transformado a la Argentina en una timba financiera. Y eso lo está pagando el trabajador; el pequeño y mediano productor que está vinculado a la suerte de mercado interno que está siendo arrasado por una caída del consumo pero también por una competencia de productos importados; pero también las grandes empresas, sacando algunos nichos donde el gobierno les ha otorgado condiciones enormes de rentabilidad como el sector energético con la desregulación y dolarización de las tarifas. El sector productivo está sufriendo enormemente,

Lo que planteamos en el documento es que lo que hay que revisar integralmente es este modelo económico neoliberal, que no da para parches o cuestiones puntuales que no van al fondo, que es una lógica neoliberal que es funcional al negocio financiero. Lo ha sido en otras etapas de nuestro país donde se han implementado modelos parecidos. Y sabemos cuáles son las consecuencias, ahora con el Fondo Monetario marcando adicionalmente la cancha.

EL gobierno nunca se ha hecho cargo de las consecuencias de sus decisiones políticas. Al principio era no nos quedaba otra por la herencia, y cuando uno miraba los datos objetivos veía que habían recibido una Argentina parada sobre sus pies. Una Argentina desendeudada, con muchos problemas que había que encarar, pero funcionando, con trabajo, con mercado interno, con insuficiencia de dólares, había que buscar ahora en el resto del mundo, pero no abrir esta etapa de endeudamiento sin contrapartida. Cuando se advierten los datos que ellos mismos publican se ve que el déficit fiscal en poco tiempo lo han agrandado  enormemente, que el déficit externo, que la inflación, que el desempleo, que la desigualdad. Y ahora dicen que aumentó la tasa de interés en EEUU, y es cierto, todos sabían que la tasa de interés iba a aumentar, lo que entonces sugería esa situación era estar preparados y no expuesto a los mercados  financieros. Eso va a contramano de lo que ellos decidieron de abrir absolutamente al capital especulativo y viabilizar la fuga con la liberalización del mercado de cambios. Después hablan de la sequía, es cierto una gran parte de la cosecha se ha perdido, pero también es cierto que a nivel de los precios del sector agrícola ha mejorado, no en el caso de la soja pero sí de otros cereales. Por lo tanto en término de ingresos de exportación cayó pero no tanto. Ellos ignoran otra decisión política que ha sido liberar absolutamente la obligación de liquidar las exportaciones por parte de los grandes exportadores. Estos grandes exportadores que se han beneficiado con la devaluación, pero que no han trasladado ese beneficio a los productores.

El sector agropecuario que había sido definido por el gobierno como una de las principales prioridades les está yendo muy mal, y ni hablar de otras producciones de las economías regionales. Si no están ingresando los dólares de la exportación, y no quiero minimizar el problema de las sequías, es que ellos tomaron una decisión de decir liquiden cuando quieran y eso les da una enorme capacidad también de pulseada para definir la cuestión cambiaria.

EL tercer argumento que utilizan es que aumentó el precio del petróleo, pero esa también fue la consecuencia de una decisión política de liberalizar y dolarizar el precio de la energía. Hasta que este gobierno asumió había lo que se llamaba precios máximos y mínimos, era una retención para garantizar que si aumentaba mucho el precio internacional no se fuera hacia los precios internos y si bajaba mucho al que estaba invirtiendo en la Argentina le convenía seguir invirtiendo y recuperar esa inversión. Ahora ellos lo eliminaron y dolarizaron. El impacto de la devaluación más el aumento del barril está generando esta presión inflacionaria sobre los combustibles. Esta también fue una decisión y nos pone a la Argentina en una situación de indefensión muy grande.

El año 2019 el próximo gobierno va a recibir un país con una democracia mucho más condicionada. Para los que estuvimos al frente de instituciones como el Banco Central sabemos lo que significa perder grados de libertad para tomar decisiones soberanas. Hoy el BCRA no define ni la tasa de interés ni el tipo de cambio, la define el mercado. Yo creo que hacia adelante lo que hay que plantear es que hay que volver a recuperar esa capacidad soberana para definir esas variables. Hoy como estamos si uno tiene una desregulación absoluta del mercado de cambios no pueden ni empezar a pensar en bajar la tasa de interés. Porque si baja la tasa de interés y sigue la posibilidad de la fuga y la dolarización de ahorros inmediatamente toda la liquidez en pesos que hoy está colocada a rendimientos de usura, inmediatamente eso se va al dólar. Entonces hay que pensar en regular, un estado que recupere esos grados de autonomía. Y a partir de ahí volver a pensar que el sistema financiero tiene que estar al servicio de la producción y no de la especulación como está hoy en la Argentina, proteger el trabajo en un contexto internacional de mucha sobreoferta, de creciente proteccionismo y gran agresividad en materia comercial. Hay que volver a pensar en recuperar capacidad fiscal con recaudación y gravando a los sectores con mayor capacidad contributiva, y el rol del estado reorientando y reasignado riqueza en Argentina. Hay que volver a pensar en un esquema económico, en un modelo que está en las antípodas del actual modelo neoliberal.

Los argentinos cuando opinan mayoritariamente que no quieren un acuerdo con el Fondo es porque tienen la memoria fresca de lo que significan estos  modelos económicos. Hacia adelante va a ser difícil, pero hay que saber que hay alternativas, pero hay que cambiar en 180° la orientación de las políticas públicas.

No hay nada que festejar porque que esta semana se haya mantenido un poquito más aquietado el tipo de cambio porque esa fue la consecuencia de haber dolarizado más a la Argentina a través de esta creación de nuevos instrumentos en dólares y aumento de la tasa de interés de las Lebacs, el gobierno en vez de revisar avanza más y se hunde más en esta lógica perversa de la financiación de las finanzas, pero además de la dolarización de la economía. Lo que yo creo es que un problema de solvencia fiscal y externa como el que ha generado este modelo económico no hay artilugio financiero que alcance frente a la evidencia de que todos los dólares que están entrando por endeudamiento se están fugando. Estas presiones cambiarias vienen fundamentalmente por las fugas, que el crédito tomado con el FMI va a correr la misma suerte que corrieron los créditos anteriores que e s la fuga de capitales. Lamentablemente lo que yo advierto es que las presiones cambiarias van a seguir en la Argentina, en tanto y en cuanto no se aborde la cuestión más estructural  que está vinculado a este problema, que no es fiscal como nos quiere hacer creer el gobierno, sino que fundamentalmente es del sector externo.”

Escuchá la entrevista con Mercedes Marcó del Pont:

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