Un conversatorio de la FICH-UNL reunirá este viernes a especialistas que analizarán el fenómeno climático, sus posibles efectos sobre la región y las herramientas disponibles para reducir el riesgo hídrico. La mirada estará puesta en pasar de la reacción ante la emergencia a la planificación por cuencas. Disertarán el secretario de Recursos Hídricos provincial, Nicolás Mijich, y los expertos Gabriela Müller y Carlos Paoli.
El fenómeno de El Niño volverá a estar en el centro de la agenda científica y de gestión de riesgos en Santa Fe. Este viernes 14 de agosto, desde las 10, la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (FICH-UNL) realizará el conversatorio “Fenómeno de El Niño: cambio climático y gestión del riesgo hídrico“, una jornada que buscará poner en discusión qué puede esperarse durante los próximos meses y, sobre todo, cómo prepararse frente a un escenario de mayores extremos climáticos.
La actividad contará con las exposiciones de Gabriela Müller, investigadora del Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático (CEVARCAM-FICH-UNL) y del CONICET; Carlos Paoli, profesor honorario de la UNL y docente investigador de la FICH; y Nicolás Mijich, secretario de Recursos Hídricos del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. El encuentro será moderado por el ingeniero Felipe Franco -docente y decano de la FICH-UNL, que además ocupó cargos públicos en la materia- y tendrá modalidad híbrida.

La convocatoria adquiere particular relevancia para Santa Fe y su área metropolitana por la combinación de dos factores: la influencia que El Niño puede ejercer sobre las precipitaciones de la región y la condición de una ciudad atravesada por los ríos Paraná y Salado, además de una extensa red de drenaje y sistemas de protección frente a inundaciones.
Qué se sabe sobre El Niño que se está desarrollando
El Niño es una fase del sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), que se produce cuando las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se encuentran por encima de los valores normales y generan alteraciones en los patrones atmosféricos a escala global.
En el centro-este de Sudamérica, uno de sus efectos más conocidos es el aumento de la probabilidad de precipitaciones superiores a las normales, aunque esto no significa que cada tormenta o cada período lluvioso sea consecuencia directa del fenómeno. En el caso santafesino, además, los aportes de lluvia que se producen en Brasil y en otras zonas de la cuenca pueden repercutir sobre los grandes ríos que atraviesan la región.
Los últimos reportes internacionales confirman que El Niño ya está instalado y atraviesa una etapa de fortalecimiento. La NOAA señaló que el fenómeno se intensificó durante julio, con una anomalía de +1,2 °C en la región Niño 3.4, y proyectó un 97% de probabilidad de que persista hasta comienzos de la primavera de 2027.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también confirmó su evolución hacia un episodio fuerte y anticipó una mayor intensificación durante los próximos meses. En la misma línea, los modelos internacionales prevén altas probabilidades de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, por lo que el escenario climático para el segundo semestre del año y comienzos de 2027 mantiene bajo atención a la región del Litoral.

El último informe semestral del CMMC-SAT dado a conocer este lunes advierte que, tras un junio de 2026 con precipitaciones superiores a lo normal en Santa Fe —la capital registró 77,9 mm, cerca del triple del promedio histórico—, se espera una evolución hacia un escenario de lluvias más abundantes desde agosto y especialmente durante la primavera y el verano, en el marco de un fenómeno El Niño ya declarado.
El documento señala que existe un 83% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el verano, lo que podría favorecer lluvias abundantes, tormentas fuertes o severas y períodos de precipitaciones persistentes por bloqueos atmosféricos; además, los aportes de humedad del Atlántico podrían potenciar estos efectos. El informe también anticipa una tendencia a crecidas importantes del río Paraná desde la primavera, debido a las lluvias previstas en el noreste argentino y en las cuencas de aporte de Brasil y Paraguay. En cuanto a las temperaturas, se prevén valores medios levemente superiores a los normales durante buena parte del período julio 2026-enero 2027, aunque con algunas excepciones.
Ese escenario será precisamente uno de los ejes de la exposición de Gabriela Müller, quien explicará qué significa el fenómeno para la región y qué puede esperarse durante los próximos meses.
“El Niño como evento meteorológico que se desarrolla en la escala climática tiene impacto a nivel global y, en particular, en nuestra región”, explicó Müller en diálogo con El Litoral previo al conversatorio. Y agregó que su presencia “está asociada al incremento de los extremos climáticos tanto de temperatura como de precipitación, pero fundamentalmente su impacto es en el aumento de la probabilidad de ocurrencia de excesos hídricos por lluvias por encima de los valores normales para la región y época del año”.

La especialista pondrá además el foco en un aspecto particularmente importante para Santa Fe: la interacción entre las lluvias regionales y el comportamiento de los grandes ríos. “A esto se suma que estos extremos también se dan en los países al norte de Argentina, como Brasil, lo que aporta caudal a los principales ríos de la región noreste de Argentina“, señaló.
El cambio climático suma una nueva complejidad
El conversatorio también buscará evitar una lectura simplificada de El Niño. Se trata de un fenómeno natural de variabilidad climática, pero que actualmente ocurre en un planeta que registra temperaturas globales más elevadas.
“La ocurrencia de El Niño es parte de la variabilidad natural del Sistema Climático, pero al mismo se le suma el calentamiento global que contribuye a exacerbar los eventos extremos, tal como ocurre en todo el planeta”, sostuvo Müller.
En ese contexto, la investigadora considera que el episodio actual plantea un desafío adicional para quienes deben anticipar sus posibles consecuencias. “Este evento presenta condiciones nunca registradas en otros eventos El Niño, ya que el aumento de la temperatura global actual impone un contexto diferente al de eventos anteriores, lo cual es un desafío para la ciencia y la gestión del riesgo“, afirmó.
Su presentación estará orientada a explicar cómo evolucionan las condiciones oceánicas y atmosféricas, qué indican los centros internacionales de pronóstico y cuáles son los potenciales riesgos para la región. “Mostraré cuáles son las perspectivas climáticas para los próximos meses, cómo irá evolucionando ese evento El Niño de acuerdo con la información que generan los Centros Mundiales de diagnóstico y pronóstico climático y de los potenciales riesgos para nuestra región”, anticipó.
De la emergencia a la planificación por cuencas
El segundo gran eje del encuentro será la gestión de las inundaciones. Carlos Paoli presentará una herramienta desarrollada por la FICH-UNL a partir de un trabajo realizado para el Gobierno provincial entre 2022 y 2023: una guía para formular planes de contingencia frente a eventos hidrológicos extremos, tanto inundaciones como sequías.
El planteo busca ampliar la mirada tradicional, que muchas veces concentra la planificación en las ciudades, para incorporar a las cuencas hidrográficas como unidades de gestión.
“Abordaré los procedimientos técnicos recomendados, los niveles de alerta y la definición de roles y responsabilidades ante una emergencia. Pero también remarcaré que estos instrumentos no pueden aplicarse como fórmulas rígidas”, anticipó Paoli, en diálogo con El Litoral.

La propuesta, según se explicará durante el encuentro, es “que los planes se adapten a las características geográficas, sociales y productivas de cada cuenca, incorporando a los organismos públicos, especialistas, usuarios del agua y sectores potencialmente afectados”.
La lógica es particularmente relevante para una provincia como Santa Fe, donde un evento de lluvias intensas no reconoce límites administrativos y puede comprometer simultáneamente áreas urbanas, rurales, rutas, infraestructura productiva y sistemas de drenaje.
Santa Fe busca un plan hídrico con distintos horizontes
El tercer expositor será Mijich, quien adelantará las medidas estructurales y no estructurales que lleva adelante la Provincia y pondrá el foco en la necesidad de anticiparse a los eventos.
La idea central, explicó en la previa en diálogo con El Litoral, es trabajar “con un enfoque de acción antes de los eventos, con planificación, y no de reacción ante una emergencia”.
Para Mijich, uno de los puntos centrales pasa por ordenar la gestión a partir de las cuencas. “Respetar la cuenca como unidad de planificación, ya que la provincia cuenta con 27 cuencas que integran 7 regiones hídricas“, señaló.
El funcionario planteará que el nivel de planificación no es homogéneo en todo el territorio provincial. “Cada una tiene procesos de planificación muy dispares, algunas con planes directores terminados, como la cuenca de los bajos submeridionales, donde tenemos abordada la cuestión social, ambiental, vial, productiva, hídrica, y el tema de infraestructura de agua para consumo“, explicó.

En otras áreas, en cambio, el trabajo recién comienza: “Hay cuencas en las que no hay prácticamente nada, donde la provincia está llevando adelante procesos de planificación que tienen poco tiempo”, sostuvo.
Mijich también anticipó que expondrá sobre el Plan Hídrico Provincial y sobre la articulación entre las distintas áreas del Estado provincial, con la intención de establecer objetivos en diferentes plazos: medidas inmediatas, un horizonte de cinco años y otro de diez años.
La propuesta contempla medidas estructurales —como obras de infraestructura— y no estructurales, vinculadas con la planificación, los sistemas de alerta, la organización institucional y la preparación de las comunidades.
En ese proceso, destacó la necesidad de incorporar a los comités de cuenca, organizaciones intermedias, sectores productivos y universidades. El objetivo, planteará durante el conversatorio, es que la gestión del agua deje de ser exclusivamente una respuesta frente a las emergencias y se convierta en una política permanente de planificación.
Una discusión que mira al próximo verano
Para Santa Fe, el interés por El Niño no se limita al comportamiento de las lluvias en las próximas semanas. El desafío estará en interpretar los pronósticos con suficiente anticipación para preparar los sistemas de drenaje, las defensas, los mecanismos de alerta y los protocolos de actuación frente a posibles eventos extremos.
El Niño no permite anticipar por sí solo cuándo, dónde ni cuánto lloverá, pero sí modifica las probabilidades climáticas y obliga a considerar un escenario de mayor riesgo hídrico. La combinación con el calentamiento global agrega otra variable: los eventos extremos pueden desarrollarse sobre un clima de fondo más cálido.
Por eso, el eje que atravesará las tres exposiciones será menos el de intentar adivinar una inundación que el de prepararse para enfrentarla.
El conversatorio se realizará en la sala de conferencias de la FICH y será abierto a la comunidad universitaria, gestores municipales y público en general, con cupos presenciales limitados. También podrá seguirse de manera virtual.
Cómo participar
Fuente: El Litoral

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