Es una inversión de 2.000 millones de dólares y creará hasta 10.000 empleos directos e indirectos.

Por Augusto Taglioni / Tiempo Argentino

El gigante automotriz chino Great Wall Motor (GWM) confirmó la apertura de su segunda fábrica de autos en Brasil. Se trata de una construcción aproximada de 1,7 millones de m² y capacidad para producir hasta 200.000 vehículos al año.

La planta se ubicará en Aracruz, a 83 km del estado de Vitória en Espíritu Santo, cerca de tres puertos, la ruta principal del Estado y varios aeropuertos. A su vez, el compromiso de inversión es de 2 mil millones de dólares hasta 2032.

La capacidad de producción es cuatro veces más que la de su primera fábrica inaugurada en la potencia suramericana, en Iracemápolis (San Pablo) y contó con la presencia de Lula y todo su gabinete.

El sitio especializado en automotriz del medio Globo detalló que esto significa que “el gigante chino reservará sus proyectos de mayor volumen de producción nacional para el futuro complejo de Espírito Santo, como el SUV mediano Haval H4 y que el fabricante chino lleva años estudiando para que sea su modelo de entrada en nuestro mercado, por debajo del Haval H6”.

 

De esta manera, el proyecto prevé un proceso de producción completo, que incluye estampación, soldadura, pintura y ensamblaje final, con etapas más nacionalizadas que en Iracemápolis. Incluso es posible que el complejo se encargue de estampar las láminas que se utilizarán en los vehículos ensamblados en el interior de San Paulo.

La capacidad de producción es cuatro veces más que la de su primera fábrica inaugurada en la potencia suramericana, en Iracemápolis (San Pablo) y contó con la presencia de Lula y todo su gabinete.

 El proyecto prevé la creación de hasta 10.000 empleos directos e indirectos. Antes de eso, se espera la creación de entre 1500 y 3500 empleos solo durante la fase de construcción del complejo. Cabe recordar que GWM inauguró su primera fábrica en Brasil, en Iracemápolis, en agosto de 2025. Allí, desde el segundo semestre del año pasado, ensambla los modelos  híbrida Haval H6 y diésel Haval H9 y Power P30.

Lula en la inauguración de la primera empresa de GWM en San Pablo, en mayo de 2025.

La unidad fue adquirida a Mercedes-Benz en 2021, fue completamente renovada y hoy concentra todas las operaciones de fabricación del grupo en el país. Brasil país es el cuarto del mundo en contar con una fábrica completa de GWM. Además de aquí, el fabricante de automóviles solo tiene unidades similares en Rusia, Tailandia y China.

El proyecto prevé la creación de hasta 10.000 empleos directos e indirectos. Antes de eso, se espera la creación de entre 1500 y 3500 empleos solo durante la fase de construcción del complejo

 La elección de Espírito Santo fue estratégica por su infraestructura portuaria. Solo en 2025, GWM envió más de 45.000 vehículos a través de los puertos de Espírito Santo. Para 2032, GWM ya ha anunciado planes de invertir aproximadamente R$ 10.000 millones en Brasil. En la planta de San Pablo, la empresa tiene capacidad para entregar 50.000 vehículos al año.

La unidad opera bajo un régimen de importación total de piezas, comúnmente conocido como importación pieza por pieza. En este modelo, los componentes se importan individualmente y el vehículo completo se ensambla en el país. El objetivo del fabricante para 2026 es alcanzar el 35% de localización y, posteriormente, el 60% en tres años.

El gobernador de Espíritu Santo es Renato Casa Grande, un dirigente del Partido Socialista Brasileño, aliado del gobierno de Lula y fue uno de los impulsores de la fórmula del líder del Partido de los Trabajadores con Geraldo Alckmin, también del PSB.

Para modernizar y fortalecer la industria brasileña, Lula implementó dos programas: Nueva Industria Brasil (NIB) y el Programa MOVER que buscan incentivar la producción sustentable, la innovación tecnológica y la competitividad.

El NIB establece objetivos de generar empleos cualificados, impulsar la investigación y el desarrollo en el país, descarbonizar la economía y posicionar a Brasil a la vanguardia de la movilidad sostenible. Mover, por su parte, ofrece incentivos para que las empresas inviertan en eficiencia energética, seguridad vehicular, formación profesional y contenido local.

Con estos inventivos, Brasil busca liderar la transición hacia una flota más limpia, tecnológica y competitiva.

 

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