Según datos oficiales, en 2018 los argentinos consumimos en promedio unos 56 kilos de carne. Es tercer peor año en la historia para los amantes de la vaca. Tras una fuerte caída en noviembre y diciembre, no hay registro del impacto de la suba de precios de enero.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina publicó sus estadísticas sobre consumo per cápita de los deliciosos bovinos. Con 56,37 kilos consumidos per cápita en el año, en 2018 se registró una merma del 1,89% respecto de 2017, convirtiéndose así en el tercer peor año de la historia, detrás de 2016 (55,32 kilos) y 2011 (55,2). La era Cambiemos ostenta el récord de tener dos de los tres peores años del consumo vacuno argentino. En la comparación, hubo una baja del consumo de un 3,78% entre 2018 y 2015.

La caída en el consumo durante 2018 se produjo a pesar de que el aumento en los precios de la carne estuvo muy por debajo del aumento general de la inflación. Según el Indec, los precios en general subieron un 47,6% en el año, mientras que el asado, por ejemplo, apenas aumentó un 32,42%. Claro que buena parte de los sueldos ni siquiera tuvo aumentos cercanos al 30%, con la excepción de los gremios beneficiados con la cláusula gatillo.

Según datos oficiales, en 2018 los argentinos consumimos en promedio unos 56 kilos de carne. Es tercer peor año en la historia para los amantes de la vaca. Tras una fuerte caída en noviembre y diciembre, no hay registro del impacto de la suba de precios de enero.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina publicó sus estadísticas sobre consumo per cápita de los deliciosos bovinos. Con 56,37 kilos consumidos per cápita en el año, en 2018 se registró una merma del 1,89% respecto de 2017, convirtiéndose así en el tercer peor año de la historia, detrás de 2016 (55,32 kilos) y 2011 (55,2). La era Cambiemos ostenta el récord de tener dos de los tres peores años del consumo vacuno argentino. En la comparación, hubo una baja del consumo de un 3,78% entre 2018 y 2015.

La caída en el consumo durante 2018 se produjo a pesar de que el aumento en los precios de la carne estuvo muy por debajo del aumento general de la inflación. Según el Indec, los precios en general subieron un 47,6% en el año, mientras que el asado, por ejemplo, apenas aumentó un 32,42%. Claro que buena parte de los sueldos ni siquiera tuvo aumentos cercanos al 30%, con la excepción de los gremios beneficiados con la cláusula gatillo.

Fuente: Periódico Pausa

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