El órgano electoral aseguró que no existen pruebas de irregularidades sistemáticas y defendió la transparencia de los comicios. El partido del primer ministro fue el más votado pero quedó lejos de obtener mayoría y poder formar gobierno.

El director general interino del Comité Electoral Central de Israel, Dean Livne, rechazó las acusaciones de fraude generalizado en las elecciones generales del pasado martes y aseguró que la integridad de la votación estuvo rigurosamente protegida. En ese sentido, afirmó que «no existe fundamento para alegar violaciones sistemáticas».

Sus declaraciones llegaron después de que el Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusara este miércoles a los partidos árabes de «robar» las elecciones, pese a que su fuerza fue la más votada del país. Por ese motivo, reclamó a la Policía y al servicio de inteligencia interior (Shin Bet) que abrieran una investigación oficial.

En paralelo, el Shin Bet precisó que la investigación abierta por una presunta interferencia extranjera —centrada en las sospechas de financiación procedente de Qatar a organizaciones para incentivar la participación del electorado árabe— tiene un alcance «limitado». El organismo subrayó que los indicios surgieron de su propia inteligencia y no de actores políticos, según informó el diario The Times of Israel.

Fuentes del organismo de inteligencia y del propio Comité Electoral confirmaron al citado medio que las pesquisas no modificarán el calendario oficial. Los resultados certificados serán entregados, tal como estaba previsto, al presidente Isaac Herzog el próximo 4 de noviembre. Además, descartaron que los hallazgos puedan derivar en una anulación de los comicios o en un cambio de sus resultados.

El recuento de votos

El recuento definitivo de las elecciones celebradas el martes en Israel confirmó que el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu consiguió 53 escaños en la próxima Knesset (Parlamento), mientras que el bloque opositor que busca desplazarlo obtuvo 48, según las cifras oficiales difundidas el jueves por el Comité Electoral Central (CEC).

De esta manera, ninguno de los dos principales bloques logró alcanzar las 61 bancas necesarias, sobre un total de 120, para conseguir la mayoría parlamentaria sin el respaldo de los partidos árabes, que sumaron un récord de 19 escaños.

El anuncio del recuento oficial se produjo en medio de una investigación del Shin Bet (Agencia de Seguridad de Israel) sobre las sospechas de que entidades extranjeras, entre las que podrían encontrarse Qatar y Turquía, canalizaron dinero hacia Israel para influir en la participación electoral del sector árabe, informó el diario Jerusalem Post y pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.

El presidente de la Comisión Electoral Central (CEC), el juez Noam Sohlberg, le ordenó al jefe del Shin Bet, David Zini, que investigara la presunta financiación extranjera y la posible injerencia en las elecciones.

Posteriormente, la CEC informó que se había preservado la integridad de la votación en los centros electorales.

El recuento oficial anunciado el jueves incorporó las últimas papeletas pendientes, correspondientes a los votos emitidos en doble sobre, que fueron las últimas en ser contabilizadas.

Cuántos escaños obtuvo cada partido

De acuerdo con el recuento oficial, se prevé que el Likud de Netanyahu consiga 27 escaños y vuelva a convertirse en la principal fuerza de la Knesset. Por su parte, Judaísmo Unido de la Torá y Otzma Yehudit obtendrían siete bancas cada uno, mientras que el Partido Sionista Religioso y Shas conseguirían seis cada uno.

Según los datos de la Comisión Electoral Central, el bloque opositor, integrado por Yashar, B’Yachad, Yisrael Beytenu y los Demócratas, ingresará a la Knesset con un total de 48 escaños.

El partido Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, obtendrá 21 bancas, mientras que B’Yachad, encabezado por Naftali Bennett, contará con 12. Se prevé que los Demócratas, de Yair Golan, ingresen al Parlamento con ocho escaños, y que Yisrael Beytenu, de Avigdor Liberman, consiga siete.

El estancamiento político también podría desembocar, en última instancia, en la convocatoria a nuevas elecciones. Sin embargo, los partidos todavía podrían alcanzar un acuerdo a través de negociaciones para conformar una coalición de gobierno, según el informe.

Por ley, el presidente está obligado a consultar a las distintas facciones de la Knesset antes de decidir a quién le encomienda la tarea de formar gobierno.

El presidente Isaac Herzog llamó este miércoles a los dirigentes políticos a encarar las negociaciones para conformar una coalición con una actitud abierta y advirtió que Israel debe hacer todo lo posible para evitar una nueva convocatoria a las urnas.

GS con información de NA y Europa Press

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