La apertura de importaciones permitió el ingreso de bienes de consumo de forma masiva, la mayoría de oriente y a muy bajo costo. Pedir por Internet dejó de ser novedad y ahora directamente hay comercios físicos que venden todo de China.

Producción periodística y entrevistasValentina Chiaraviglio y María José Valdéz


 

La lista de productos “Made in China” es larguísima, con incontables artículos de todos los tamaños y características. Desde pequeños utensilios, accesorios de belleza o herramientas; pasando por electrodomésticos de gama media, indumentaria, calzado y hasta vehículos.

La novedad en estos tiempos que corren es la gran accesibilidad en el país a partir de la apertura de las importaciones. Santa Fe no escapa de este fenómeno que crece con el correr de los meses. El primer síntoma fue la popularización de plataformas e-commerce de compra directa en el gigante asiático.

Con entregas en la puerta de cada comprador, la irrupción de estas aplicaciones significó una competencia directa no sólo con negocios locales sino también con sistemas de venta online nacionales. Si con Mercado Libre se abrió la posibilidad de adquirir productos que sólo se conseguían en Buenos Aires, con Shein o Temu se magnificó esa oportunidad a nivel global.

Ropa, calzado y artículos de belleza desde China en la palma de la mano.

Qué pasa en Santa Fe

Como se dijo, este fenómeno no escapa a los santafesinos. El Litoral hizo una ronda de consultas y registró el comportamiento ante la novedad. Lejos de ser algo de los “jóvenes”, las plataformas orientales también juegan en el público +50.

Más allá del factor etario, quienes participaron de las preguntas coincidieron en un elemento cuasi vital para este tipo de comercio: el valor. “Elegí comprar por ahí antes que en un negocio de acá básicamente por el precio. La calidad de los productos es muy similar, pero te diría que a la mitad”, contó Fiorella (26).

Similar es el caso de un vendedor de maquinaria agrícola del norte provincial que también ubicó al ítem “precio” como la principal característica a la hora de buscar productos en el mercado chino.

Al mismo tiempo, se entrevistó a Jorge Baremberg, referente del sector comercial santafesino, quien puso un manto crítico en torno a las compras chinas. “El fabricante chino produce un mismo artículo con distintas calidades. Puede hacerlo con más o menos material, con mayor o menor resistencia o durabilidad. Eso influye directamente en el precio”, explicó.

Plásticos, electro y más. La variedad de productos es considerable y al alcance de la mano.

“En el rubro textil las medidas antropométricas tampoco son las mismas que las nuestras”, ejemplificó al tiempo de contabilizar al menos nueve mega bazares distribuidos en la ciudad capital. Al respecto, opinó sobre el esquema de costos frente a un comercio tradicional. “No sabemos exactamente cómo manejan el IVA o las condiciones laborales de los empleados”, dijo.

Cuatro ruedas, también orientales

La presencia de vehículos de origen chino no es novedad en Argentina. Desde 2008 un par de automotrices nacionales sellaron convenios con pares orientales para ingresar al país autos y camionetas.

Con el correr de los años, el movimiento de estos rodados fue fluctuando hasta que a partir de la apertura de importaciones generó una nueva ola. Diversidad de marcas, modelos y tamaños. Desde pequeños económicos hasta camionetas 4×4 que le compiten de igual a igual a las compañías tradicionales.

Al respecto, El Litoral consultó a Carlos Perren, gerente de Chery en el Grupo Escobar de Santa Fe. “Mucha gente no viene a comprar, viene a preguntar”, explicó.

Según relató, los clientes consultan por la mecánica, los niveles de equipamiento, la seguridad y, especialmente, por las distintas alternativas de motorización.

El fenómeno también muestra un cambio en los prejuicios que durante años acompañaron a los vehículos fabricados en China. “Muchos años hubo esos prejuicios: ‘¿Cómo te vas a comprar un chino?’. Hoy cambió la cosa”, señaló Perren.

Las marcas chinas ganan presencia en Santa Fe con tecnología y nuevos modelos. Foto: Guillermo Di Salvatore

“Lo que más consulta la gente son los híbridos enchufables”, sostuvo el entrevistado al tiempo de remarcar que la oferta de tecnología y confort de estos rodados son su gran atractivo.

Cabe recordar que en la provincia santafesina también existe un incentivo impositivo para determinados vehículos híbridos y eléctricos, un factor que puede incidir en la decisión de compra y que se suma al avance de estas tecnologías.

A modo de síntesis, se puede decir que en Santa Fe, se nota un incremento en las consultas e interés por probar los vehículos. Para las concesionarias, el desafío consiste ahora en transformar esa curiosidad en confianza y, fundamentalmente, sostenerla después de la venta.

Los típicos contenedores marítimos donde llegan las importaciones.

La “bolucompra” como aspecto colateral

Otra arista comprendida dentro del fenómeno generaron a partir de la apertura a productos chinos es lo que popularmente se conoce como “bolucompra”. El termino define a ese objeto prescindible, accesible en precio y sumamente vistoso que se adquiere por impulso.

Desde una luz LED con forma de palta hasta un pelador de ajos de silicona o una funda para celular con glitter. No satisface una necesidad primaria ni resuelve un problema vital, pero desencadena un pico inmediato de dopamina.

Para comprender el trasfondo sociológico de este consumo masivo, El Litoral dialogó con Ximena Díaz Alarcón, experta en Customer Experience con formación en Sociología y Antropología, y CEO de la consultora YOUNIVERSAL.

“Lo que se llama la ‘bolucompra’ graciosamente tiene un driver bastante potente atrás que no tiene nada de tonto o de trivial: tiene que ver con darse un gusto”, explicó Díaz Alarcón.

Los grandes bazares compiten con los comercios tradicionales de las ciudades argentinas.

Al tiempo de sostener: “Esa búsqueda emocional es muy fuerte para todos los consumidores. Ahora se ha puesto todo muy racional porque aprieta mucho el bolsillo, entonces es importante para la gente poder darse esos pequeños gustos de lo que es accesorio y prescindible, porque en muchos casos encontramos en las investigaciones que eso los compensa de las tensiones del día a día”.

A modo de cierre, se puede decir que lo que hace meses fue una novedad, por estos días es una tendencia clara. Los productos chinos compiten con los nacionales (y de otros orígenes, como el sector automotriz) y será cuestión de tiempo ver el techo. De momento, el comercio tradicional mira con recelo, con un competidor que arrasa en el mercado.

Fuente: El Litoral

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