Un informe de la UNLP registró en julio una merma interanual del 8,3 por ciento y registró un desplome de la recaudación para los trabajadores del sector. El gremio advirtió que los choferes necesitan trabajar unas diez horas y que solo circulan entre 1.200 y 1.300 unidades de las 2.131 habilitadas.

El último relevamiento de la Universidad Nacional de La Plata confirmó que la actividad de los taxis volvió a retroceder en julio. El promedio descendió a 11 viajes diarios, 8,3 por ciento menos que en el mismo mes de 2025, mientras el poder adquisitivo de la recaudación mensual quedó 43 por ciento debajo de 2023. Detrás de esos números aparecen jornadas extensas, vehículos envejecidos y conductores que necesitan permanecer más tiempo en la calle.

La Encuesta Taxis La Plata de julio de 2026 indica que la baja interrumpió la recuperación posterior al derrumbe acumulado del 38,9 por ciento entre abril de 2023 y abril de 2025. Las horas trabajadas se mantuvieron respecto del año anterior, pero el rendimiento cayó debido a que el promedio pasó de 1,71 viajes por hora en julio de 2023 a 1,27 en 2026. La recaudación diaria, medida en pesos constantes, disminuyó 9,4 por ciento interanual. Además, los servicios de fin de semana crecieron 15 por ciento, mientras que los miércoles y jueves bajaron 11 por ciento.

Juan Carlos Berónsecretario general del Sindicato de Taxistas de La Plata, dijo a Buenos Aires/12 que la medición coincide con lo que observa diariamente. Las vacaciones de invierno, explicó, profundizaron una merma previa. Para completar los 11 recorridos, un chofer necesita trabajar alrededor de diez horas. Entre un pasajero y otro puede esperar 40 minutos, una hora o hasta una hora y media.

La comparación permite dimensionar el cambio. “Hace unos años hacíamos alrededor de 30 viajes por día”, recordó. Según su relato, en los períodos de mayor actividad esa cifra llegaba a 40 o 45. Hoy el ritmo habitual es de un servicio de entre una hora a hora y media. Algunos trabajadores prolongan tanto sus turnos que terminan durmiendo en las paradas para intentar sumar otra corrida antes de volver a sus casas.

El deterioro también alcanza a los vehículos. Berón calculó que La Plata debería tener 2.131 taxis habilitados, pero actualmente circularían entre 1.200 y 1.300. Muchas licencias dejaron de operar porque sus propietarios no pudieron renovar las unidades; otras continúan con coches que acumulan averías. Cuando mantenerlos deja de ser rentable, salen del servicio.

Frente a ese escenario, el sindicato solicitó a la Municipalidad créditos blandos para facilitar el recambio. La propuesta apunta a sostener la flota y mejorar la competencia frente a las aplicaciones y otros transportes no habilitados. Berón presentó el planteo como una agenda que requiere herramientas financieras y coordinación con la administración local.

El sindicato también impulsó un proyecto de ordenanza para dar carácter esencial al abastecimiento de GNC para taxis, iniciativa que se encuentra bajo estudio. Para el gremio, garantizar ese combustible resulta central porque cualquier interrupción repercute de inmediato en los costos y en la posibilidad de trabajar. Dentro de un parque automotor reducido, cada dificultad adicional agrava una economía ajustada.

Los casos que exponen la crisis de los taxistas

La verdadera cara de la crisis aparece por fuera de las estadísticas. El sindicato distribuyó recientemente unos 300 bolsones con alimentos. Cuando la entrega había terminado y el local estaba cerrado, llegó un taxista para pedir ayuda. “¿No me darías un tomate y un paquete de polenta? Hoy no tengo para comer con mis hijos”, contó Berón que le dijo. La respuesta fue prepararle un bolsón completo.

El dirigente sostuvo que escenas similares se repiten y que parte de la asistencia se mantiene gracias a comerciantes. Muchos conductores salen temprano, realizan algunos viajes y transfieren el dinero a sus familias para comprar la comida del día. “Lo que trabaja un taxista un día es lo que come al otro”, resumió. En el sindicato reciben compañeros angustiados y, a veces, quebrados por no poder cubrir necesidades básicas.

Agustín Lódola, director del Laboratorio de la UNLP y uno de los responsables del informe, explicó a Buenos Aires/12 que el fenómeno combina transformaciones en el transporte público, el avance de las plataformas y un cambio profundo de precios relativos. Indicó que el boleto de colectivo aumentó 2.000 por ciento desde noviembre de 2023 y que su peso dentro de la canasta básica medida en La Plata pasó del 4 al 14 por ciento. Aun así, consideró que los viajes en taxi funcionan como un indicador parcial del movimiento económico local. Su conclusión es que la recuperación iniciada a mediados de 2025 se revirtió negativamente, como vienen ratificando en el resto de los informes publicados a lo largo de este año.

Buenos Aires/12 ya había advertido el deterioro meses atrás. En ese momento, Berón ya había reveleado que los choferes trabajaban más horas, vendían productos dentro de los autos y, pese a una mejora transitoria en los viajes, obtenían una recaudación real insuficiente para cubrir gastos básicos. El nuevo relevamiento muestra que ese repunte perdió impulso y los ingresos volvieron a caer.

Berón sostiene que el sector todavía puede recuperarse con acompañamiento y medidas concretas. “La única batalla que se pierde es la que uno abandona”, afirmó.

Fuente: PÁGINA 12

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