Desde las empresas aseguran que la tarifa actual es insostenible frente al aumento del gasoil. Los mayores recortes se sentirán fuera de los horarios pico. Denuncian deudas de Nación y una brecha “millonaria” de subsidios respecto al AMBA.
La crisis del transporte en la ciudad de Santa Fe escala un nuevo peldaño. Este lunes, las empresas prestatarias del servicio advirtieron que, ante la imposibilidad de costear los insumos básicos y el retraso en los subsidios nacionales, se verán obligadas a profundizar los recortes de frecuencias de colectivos.
Para el usuario, esto se traducirá en esperas mucho más largas fuera de los horarios centrales y un sistema que operará con lo mínimo indispensable para evitar el colapso total.
El panorama para quienes dependen del colectivo en la capital provincial es cada vez más complejo. Tras 10 meses sin actualizaciones tarifarias de peso y con una inflación que no da tregua en el sector combustibles, la Federación de Transportadores por Automotor de Pasajeros (Fatap) anunció el nuevo esquema de restricciones que comenzará a regir de manera inminente.
El nuevo esquema de servicios
Las empresas decidieron segmentar la operatividad para intentar proteger, dentro de lo posible, el traslado a escuelas y lugares de trabajo:
En horarios pico: se mantendrá la reducción que ya venía operando del 10%. Esto afecta las franjas de 06:30 a 08:30, 11:30 a 14:00 y 16:30 a 18:00.
Resto del día: aquí es donde el impacto será masivo, con un recorte de entre el 30% y el 40% de las unidades en la calle. Esto implica que, en horarios fuera del momento pico, la espera en las paradas podría duplicarse.
Conflicto en las calles
Gerardo Ingaramo, titular de Fatap, alertó sobre una consecuencia colateral: la creciente violencia. La falta de coches genera demoras que terminan en maltratos de los pasajeros hacia los choferes, quienes son la cara visible del sistema. Delegados de las Líneas 4 y 14 ya realizaron asambleas para denunciar la falta de seguridad ante el malestar social.
El sector empresario expone dos razones fundamentales para este “ahogo”:
Deuda de Nación: el Gobierno nacional adeuda los pagos de los “Atributos Sociales” (los descuentos por SUBE para jubilados y beneficiarios) de febrero y marzo.
Desigualdad con Buenos Aires: mientras el AMBA recibe fondos millonarios para contener el boleto, en Santa Fe el costo técnico ya proyecta una tarifa plana por encima de los $2.000 antes de que termine el año.
“El sistema debería funcionar con un 35% menos de unidades para no ir a pérdida, pero eso afectaría directamente a quienes van a trabajar o estudiar”, explicó Ingaramo.
Fuente: UNO Santa Fe

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