“Este acto innecesario de exhibicionismo militar en un espacio de memoria, en el contexto de negacionismo y hasta de apología del terrorismo de Estado por parte del Gobierno, nos alerta y preocupa”, advirtieron los organismos de DDHH.

Por Luciana Bertoia / Página 12

El Gobierno decidió conmemorar el Día por la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas con una provocación: la irrupción de militares con armas largas en el predio donde operó el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y actualmente funciona un espacio de memoria. Después de que los organismos de derechos humanos denunciaran la situación ante la justicia, desde el Ministerio de Defensa salieron a decir que, en realidad, se trataría de una “recreación histórica” con “réplicas” de fusiles.

El Museo Malvinas funciona desde 2012 dentro del predio de Avenida del Libertador 8151. Días atrás, el Museo informó una serie de actividades por el 10 de junio: la inauguración de la muestra “Malvinas. Testimonio y legado” y el cambio del nombre del auditorio del museo. Desde 2015 se denominaba Orlando Gustavo Pascua en honor a un excombatiente que fue activo defensor de los derechos humanos e impulsor de las denuncias por torturas contra los conscriptos. Dispuesta a cambiar esa impronta, la administración actual decidió que el auditorio pase a llamarse Maestro Julio Cao. Desde el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata calificaron a los funcionarios de La Libertad Avanza (LLA) como “verdugos canceladores de historias”.

El nerviosismo empezó a crecer hacia el mediodía cuando se advirtió la presencia de militares con armas en el Museo y vehículos del Ejército en el playón de estacionamiento interior.

Militares en el exEsma Gentileza –

Esteban Vilgré La Madrid es el director del Museo Malvinas. Es un retirado del Ejército que combatió en Malvinas y que fue parte de la represión al intento de copamiento del regimiento de La Tablada en 1989 –donde las fuerzas respondieron a la vieja usanza: con torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones. Vilgré La Madrid había sido designado por Victoria Villarruel como número dos de la dirección Gesta de Malvinas del Senado. Durante la jornada, se retrató con Arturo Larrabure, asesor del Ministerio de Defensa en materia de derechos humanos e impulsor de una causa para juzgar a los militantes de los años ‘70.

No es la primera vez que integrantes de las fuerzas intentan una suerte de “recuperación” de la ESMA. Ya pasó en mayo de 2024, cuando un grupo de retirados irrumpió cantando la marcha de la Armada por el espacio de memoria. Algunos de los integrantes de esa comitiva aprovecharon para sacarse selfies junto al Skyvan que se usó para arrojar vivas al mar a tres Madres de Plaza de Mayo y dos monjas francesas, entre otros militantes que fueron secuestrados en diciembre de 1977.

Los organismos –encabezados por Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y Carlos Pisoni, referente de H.I.J.O.S.– denunciaron la situación ante el juez federal Julián Ercolini, a cargo de la megacausa ESMA. También les hicieron llegar la presentación al Tribunal Oral Federal (TOF) 5 –que juzga los crímenes cometidos en ese centro clandestino de detención–, a la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH) y a la comisión que preside Alejandro Slokar en la Cámara Federal de Casación Penal.

Las normas que regulan el funcionamiento del Espacio Memoria y Derechos Humanos impiden el ingreso con armas. La presencia de militares uniformados implica una revictimización para quienes sufrieron el accionar de las Fuerzas Armadas durante los años del terrorismo de Estado.

“A 50 años del golpe genocida, este acto innecesario de exhibicionismo militar en un espacio de memoria, en el contexto de negacionismo y hasta de apología del terrorismo de Estado por parte del Gobierno, nos alerta y preocupa, mientras a la par son desmanteladas las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia”, sostuvieron desde el directorio de organismos en un comunicado público.

Militares en la exESMA Gentileza –

Quien salió al cruce de los organismos fue Guillermo Madero, jefe de gabinete de Carlos Presti en Defensa. Según su versión, hubo una “recreación histórica con participantes caracterizados como combatientes y utilizando réplicas”. Página/12 consultó en la Secretaría de Cultura y allí dijeron que entendían que se trataba de personas protocolarmente invitadas por el Museo Malvinas.

“Yo repudio esta operación miserable basada en el odio, el resentimiento y la mentira. Hay que caer muy bajo para atacar un homenaje a nuestros héroes de Malvinas con falsedades deliberadas”, escribió Madero, que saltó a la fama por negarse a cooperar con la búsqueda de los bebés robados durante la dictadura.

“La causa Malvinas es una causa sentida por todos nosotros. De ninguna manera, eso habilita a traer personas armadas a la exESMA. No es una provocación, es una afrenta a la memoria y una nueva forma de victimizarnos”, dice Graciela Lois, presidenta de Familiares y esposa de Ricardo Omar Lois, uno de los miles de desaparecidos que pasaron por ese campo de concentración.

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