Radio Chalet dialogó con Javier Martín, titular de la Unión Industrial de Santa Fe, sobre el estado del sector.

“La situación es complicada, veníamos de un contexto muy recesivo, una inflación que pega muy fuerte en la estructura de costos, una tasa de interés que es nociva para cualquier proyecto productivo y la devaluación en un contexto de un mercado recesivo total nos terminó de golpear muy fuerte. Porque es lo que genera un licuamiento en el capital de trabajo, especialmente de las  pymes, porque los créditos por venta que los vamos a cobrar en 30, 60 días se contraponen a la compra de insumos que ya aumentaron en promedio un 30%.”

“Una vez más las pymes sufren en las devaluaciones por los dos lados, porque no puede formar precio cuando compra los insumos y tampoco puede aumentar su precio de venta, así que pierde rentabilidad, pierde capital de trabajo en un contexto que está cada vez peor.”

“Hoy la capacidad instalada que se usa es el 55%, casi la mitad de las máquinas paradas por falta de ventas. Cuando esto se mantiene en el tiempo por varios meses por más voluntad que haya de retener a la gente y no provocar despidos, los costos de estructura son difíciles de mantener. Entonces, hay que llegar a situaciones previas que son suspensiones, reducción de horas, y eso se hace dialogando y los sindicatos han tenido una posición muy madura.”

“En la provincia de Santa Fe hemos perdido alrededor de 6 mil puestos de trabajo industriales, ya nivel nacional se estima en más de 200 mil en los últimos 3 años.”

“Desde el punto de vista industrial hay que remontarse al 2001 para encontrar un período de retracción económica, y sobre todo, de políticas anti industriales como las que hemos venido sufriendo en los últimos 3 años. O si no directamente a 1976. Porque son todas medidas que se sabían iban a generar un impacto negativo. Nosotros hemos ido alertando a los ministros de producción nacionales.”

“EL último año que tuvimos crecimiento industrial fue en el 2011, después tuvimos un amesetamiento y una leve caída, pero el gobierno priorizó mantener las fuentes de trabajo, intentó dar ayuda a los que tenían problemas con créditos, con los repro, hubo un esfuerzo en aquel momento para sostener el sistema productivo y el mercado interno.”

“Estos últimos tres años y medio el modelo fue distinto, fue ningunear al mercado interno, vamos a depender de las inversiones externas y nos quedamos esperando la lluvia de inversiones. Y hoy nos agarra con un nivel de actividad económica que tendríamos que crecer un 3% anual para que en 10 años recuperemos el nivel que teníamos en el 2011. Y en 10 años muchos países van a haber crecido mucho más. Es lamentable, pero estos años van a ser recordados como los años del indusctricidio.”

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