Sobre la vieja casona de 3 de febrero y A. Freyre sigue pesando un manto de supersticiones urbanas: luces que se prenden y ruidos extraños. En 1990, se hizo una experiencia de psicofonía en la Necrópolis: se registraron voces desde un panteón.


Fuente: El Litoral

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *