Más allá del factor etario, quienes participaron de las preguntas coincidieron en un elemento cuasi vital para este tipo de comercio: el valor. “Elegí comprar por ahí antes que en un negocio de acá básicamente por el precio. La calidad de los productos es muy similar, pero te diría que a la mitad”, contó Fiorella (26).
Similar es el caso de un vendedor de maquinaria agrícola del norte provincial que también ubicó al ítem “precio” como la principal característica a la hora de buscar productos en el mercado chino.
Al mismo tiempo, se entrevistó a Jorge Baremberg, referente del sector comercial santafesino, quien puso un manto crítico en torno a las compras chinas. “El fabricante chino produce un mismo artículo con distintas calidades. Puede hacerlo con más o menos material, con mayor o menor resistencia o durabilidad. Eso influye directamente en el precio”, explicó.

“En el rubro textil las medidas antropométricas tampoco son las mismas que las nuestras”, ejemplificó al tiempo de contabilizar al menos nueve mega bazares distribuidos en la ciudad capital. Al respecto, opinó sobre el esquema de costos frente a un comercio tradicional. “No sabemos exactamente cómo manejan el IVA o las condiciones laborales de los empleados”, dijo.
Cuatro ruedas, también orientales
La presencia de vehículos de origen chino no es novedad en Argentina. Desde 2008 un par de automotrices nacionales sellaron convenios con pares orientales para ingresar al país autos y camionetas.
Con el correr de los años, el movimiento de estos rodados fue fluctuando hasta que a partir de la apertura de importaciones generó una nueva ola. Diversidad de marcas, modelos y tamaños. Desde pequeños económicos hasta camionetas 4×4 que le compiten de igual a igual a las compañías tradicionales.
Al respecto, El Litoral consultó a Carlos Perren, gerente de Chery en el Grupo Escobar de Santa Fe. “Mucha gente no viene a comprar, viene a preguntar”, explicó.
Según relató, los clientes consultan por la mecánica, los niveles de equipamiento, la seguridad y, especialmente, por las distintas alternativas de motorización.
El fenómeno también muestra un cambio en los prejuicios que durante años acompañaron a los vehículos fabricados en China. “Muchos años hubo esos prejuicios: ‘¿Cómo te vas a comprar un chino?’. Hoy cambió la cosa”, señaló Perren.

“Lo que más consulta la gente son los híbridos enchufables”, sostuvo el entrevistado al tiempo de remarcar que la oferta de tecnología y confort de estos rodados son su gran atractivo.
Cabe recordar que en la provincia santafesina también existe un incentivo impositivo para determinados vehículos híbridos y eléctricos, un factor que puede incidir en la decisión de compra y que se suma al avance de estas tecnologías.
A modo de síntesis, se puede decir que en Santa Fe, se nota un incremento en las consultas e interés por probar los vehículos. Para las concesionarias, el desafío consiste ahora en transformar esa curiosidad en confianza y, fundamentalmente, sostenerla después de la venta.

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