Los santafesinos notaron la escasez de opciones para aquellos que tienen intolerancia al gluten, junto con el problema de los altos niveles de desperdicio en la industria cervecera.

La nutricionista Gisell Irribarren y el bioquímico Brian Braccio son los creadores de Inti Cerveza, una cerveza artesanal sin gluten y amigable con el medio ambiente. En una entrevista por FM Chalet, Gisell nos cuenta sobre el proceso de creación de esta bebida única y su enfoque en la producción sustentable. Descubre cómo surgió la idea y los desafíos que enfrentaron en su camino hacia la fabricación de esta cerveza especial.

Gisell aclara que si bien existen otras marcas en Argentina que también producen cervezas sin gluten, la particularidad de su proyecto radica en el enfoque más amigable con el medio ambiente que han adoptado en su proceso de producción.

La pareja de emprendedores ha logrado combinar su pasión por la cerveza artesanal con su compromiso con el medio ambiente, dando como resultado una propuesta innovadora y en línea con las demandas de un consumidor cada vez más consciente.

El proceso de creación de esta cerveza no fue tarea fácil. Los emprendedores invirtieron tiempo en la recopilación de información, lecturas y estudios previos para poder desarrollar una cerveza que cumpliera con los estándares de calidad y que fuera apta para personas con intolerancia al gluten. Además, se capacitaron en la reutilización de los desechos generados por la industria cervecera, convirtiéndolos en alimentos con valor agregado.

“Empezamos más o menos en el 2018-2019 a hacer distintos cursos. Primero empezamos a familiarizarnos con el proceso de elaboración de cerveza artesanal. Después hicimos cursos específicos de cerveza artesanal sin gluten y además cuando quisimos darle toda esta impronta más saludable, porque bueno, viendo cómo era el proceso de elaboración vimos que se generaba un montón de desperdicio y también hicimos cursos y nos capacitamos sobre reutilización de este desecho de la industria cervecera para aprovecharlo y hacer alimentos que tengan valor agregado, ¿no?”

Detalló el problema del bagazo, el residuo sólido que se produce en el proceso de elaboración de la cerveza a base de cebada y que generalmente se desecha. Gisell explicó que este residuo puede generar metano, un gas altamente contaminante para el medio ambiente. Sin embargo, ellos han encontrado la forma de reutilizar y reprocesar este bagazo para crear alimentos con valor agregado, como hongos comestibles, barritas de cereal y panificados.

La diferencia principal entre la cerveza artesanal tradicional y la propuesta de Gisell y Brian radica en los granos utilizados. En lugar de la cebada convencional, ellos optaron por el mijo y el sarraceno, obteniendo maltas de una maltería especializada en Tandil. El resultado es una cerveza sin TACC (sin trigo, avena, cebada y centeno) que conserva un sabor similar al de la cerveza comercial de cebada.

La aceptación de su cerveza ha sido notable, incluso obteniendo una medalla de plata en un reciente concurso de cervezas artesanales con una cerveza de estilo Iris Red. Aunque su producción es artesanal, logran producir alrededor de 50 litros por semana, los cuales envasan en botellas de 350 ml y 660 ml, así como también ofrecen la opción de barriles para eventos y ferias.

Al tratarse de un proceso totalmente artesanal en el que ellos dos se encargan de todas las tareas, demanda una dedicación exhaustiva. Dependiendo del estilo de cerveza que estén produciendo, las variedades más complejas pueden requerir hasta 15 horas de trabajo. Esto implica invertir prácticamente todo un día en el proceso de producción para obtener el resultado final de la cerveza.

Una vez finalizada la etapa de elaboración, todavía queda el paso de esperar a que la cerveza fermente y madure adecuadamente. Posteriormente, se lleva a cabo el envasado y etiquetado, lo cual también implica tiempo y esfuerzo. Sin embargo, Gisell y Brian destacan que el día de producción es la parte más laboriosa y demandante de todo el proceso, extendiéndose entre 12 y 16 horas aproximadamente.

A pesar de los desafíos que implica la producción artesanal de cerveza, Gisell y Brian continúan dedicándose con pasión a su emprendimiento, demostrando su compromiso y determinación para ofrecer un producto de calidad que cumpla con los estándares de sabor y excelencia que los caracterizan.

Escuchá la entrevista completa:

 

 

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