Los desarrolladores inmobiliarios miran con interés la costa santafesina y estigmatizan a la gente pobre como usurpadores, pero nada dicen de los usurpadores no tan pobres.

El artículo de un periódico local evidencia como un mal la radicación de pobres en la costa, pero nada dice acerca de la usurpación por parte de personas no tan pobres que se apropian de la costa como una barata forma de tener su casaquinta.

Podríamos afirmar que mientras los pobres son estigmatizados, otros hacen un negocio inmobiliario con las orillas de nuestro río.

De esta manera lo expresaba en Radio FM Chalet el investigador, docente y escritor Antonio “Turco” Yapur, autor de la nota de opinión en HoraCero, “Nuestras orillas tienen Memoria”.

“Lo primero que trato de emitir, es no entrar en el lenguaje de asentamiento, la palabra está muy bien trabajada por los medios hegemónicos de comunicación, el cual implica que aquellos que están en los asentamientos son todos delincuentes, desde lo imaginario que emiten los medios de comunicación y las clases dominantes es eso justamente”.

“Lo que está sucediendo en la costa, es que los terraplenes están totalmente abandonado y dejadez por parte de los gobiernos nacional, provincial, comunal y municipales de la Ciudad de Santa Fe, San José del Rincón, Arroyo Leyes, la provincia de Santa Fe está también en la misma situación.

“Esta ausencia del estado como entidad, que en realidad debería cuidarnos a todos, porque hay un sector pequeño en la población que no la necesita, pero sí que el estado sea anómico a las necesidades populares”.

“Al haber un estado de abandono total en los terraplenes, se han radicado familias pobres que con la bajante del río, vieron una forma de poder vivir en un lugar que les permita tener acceso a una serie de utilidades que en la ciudad no la tienen”.

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