Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares hablaron por primera vez públicamente y detallaron situaciones de violencia verbal, sexual y psicológica que atribuyen al exentrenador de selecciones juveniles.
Por Brenda Panizza / La Diez
Cuatro de las cinco futbolistas que en 2021 denunciaron a Diego Guacci ante el Comité de Ética de la FIFA decidieron hacer públicos sus relatos tras años de silencio.
En una nota que firma el periodista Pablo Lisotto en La Nación, Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares, describieron un contexto sistemático de hostigamiento, con comentarios de contenido sexual, manipulación emocional y conductas intimidatorias.
Entre las frases que forman parte de la denuncia aparecen expresiones explícitas como: “¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien? ¿Meterlas en la ducha y cog…?” o insinuaciones sobre la vida privada de las jugadoras: “¿Tus papás saben que sos lesbiana?” y “¿Por qué no me mandás fotos tuyas?”.
Las futbolistas sostienen que estos dichos no eran episodios aislados, sino parte de un modo de vincularse que generaba miedo y condicionaba su desempeño dentro y fuera de la cancha.
Relatos de violencia y manipulación
La arquera Gabriela Garton describió “comportamientos violentos” y situaciones de exposición pública. Recordó que, tras una derrota, el entrenador utilizó frases degradantes frente al plantel y que incluso la acusó de “traidora” cuando fue convocada a la selección.
Por su parte, Luana Muñoz relató episodios ocurridos cuando era menor de edad. Según su testimonio, el entrenador la sometió a preguntas sobre su vida sexual durante un viaje a solas en auto. “Yo tenía 15 años y eran temas muy privados. Me hizo sentir incómoda y en peligro”, afirmó.
Aldana Cometti, en tanto, expresó que la situación le genera “tristeza e impotencia”, y remarcó que siempre buscó desarrollarse en “un ambiente sano, libre de abusos y violencias”.

La denuncia ante FIFA y un fallo controversial
La presentación fue realizada en mayo de 2021 con el acompañamiento de FIFPro, el sindicato internacional de futbolistas. En una primera instancia, la Cámara de Investigación de la FIFA detectó incumplimientos al código disciplinario y recomendó sancionar a Guacci.
Sin embargo, la Sala de Adjudicación, conformada íntegramente por varones, no convocó a las denunciantes a declarar y, un año más tarde, cerró el caso al considerar que las pruebas eran “insuficientes”. En el mismo informe, el organismo aclaró que esa conclusión “no implica que los hechos no hayan ocurrido”.

Exposición, represalias y causas judiciales
Tras el cierre del expediente, las jugadoras aseguran haber sufrido persecución y exposición pública. Señalan que el propio Guacci y su entorno difundieron sus identidades, pese a que inicialmente se resguardaban en el anonimato.
Además, el entrenador inició demandas civiles por daños y perjuicios contra las denunciantes, mientras que ellas avanzaron con acciones judiciales por calumnias, injurias y una presunta campaña de hostigamiento.
Un reclamo por un fútbol femenino más seguro
Más allá del resultado en la FIFA, las futbolistas remarcan que su objetivo sigue siendo visibilizar estas situaciones y prevenir nuevos casos. Aseguran que decidieron hablar públicamente para “dejar un legado” y contribuir a construir un entorno más seguro dentro del fútbol femenino.
“Lo que buscamos es que esto no le pase a nadie más”, coinciden.

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