Nacido en Esperanza, hizo inferiores en Unión y debutó en 2017 con Madelón de entrenador. Mide 1,94 metros, juega en Hungría y Quinteros puso los ojos en él.
La obsesión de Quinteros
Nacido en la ciudad santafesina de Esperanza y surgido de las divisiones inferiores de Unión, Gómez se transformó en la prioridad absoluta para el cuerpo técnico que comanda Gustavo Quinteros. Ante la inminente salida de Kevin Lomónaco, el entrenador del Rojo exige un central de jerarquía internacional.Los argumentos de Quinteros para convencer a la dirigencia son claros:
- 1) Presencia física: Sus imponentes 1,94 metros de altura resolverían el déficit defensivo en el juego aéreo del equipo.Rodaje internacional: Su experiencia en ligas de Europa aporta el carácter necesario para la zaga de Avellaneda.Viabilidad inicial: Ante los prohibitivos costos de otras opciones del fútbol local, Gómez aparecía como la alternativa más lógica.
- 2) Una oferta corta y la respuesta de Hungría: la ingeniería económica del Rojo comenzó a moverse con velocidad. La dirigencia del club presentó una propuesta formal para adquirir un porcentaje mayoritario de los derechos económicos del jugador. El ofrecimiento oficial osciló los 1,5 millones de dólares (con algunas versiones que estiran la cifra a los 1,7 millones según las variables del plan de pagos).Sin embargo, la respuesta desde Budapest fue un baldazo de agua fría para las oficinas del Libertadores de América. El Ferencváros plantó bandera y tasó la ficha del futbolista en 3 millones de dólares netos por el 100% de su pase.
Además, la cúpula directiva del club húngaro notificó que bajo ningún punto de vista aceptarán un préstamo, exigiendo únicamente una transferencia definitiva.
Desde el entorno del defensor admiten el interés y el deseo del jugador de retornar al fútbol argentino para ponerse la camiseta de un grande. No obstante, las mismas fuentes reconocen que la brecha económica entre los clubes es, hoy por hoy, “muy lejana e inviable”.
¿Quién es Mariano Gómez?
Para comprender el interés de Quinteros, es necesario repasar la particular y ascendente trayectoria del defensor santafesino, quien desarrolló casi la totalidad de su carrera profesional en el Viejo Continente.
Los inicios en el Tatengue (2017-2018): nacido el 5 de febrero de 1999 en Esperanza, Santa Fe, realizó las divisiones inferiores en el Club Atlético Unión. Hizo su debut en Primera División en el año 2017 bajo la dirección técnica de Leonardo Madelón, disputando encuentros de la Liga Profesional y formando parte del plantel que logró la histórica clasificación tatengue a la Copa Sudamericana.
El salto a España y el radar del Atlético de Madrid (2019-2022): en enero de 2019 emigró a Europa para jugar cedido en la UD Ibiza de la Segunda División B de España. Su gran rendimiento físico y regularidad llamaron la atención de los cazatalentos del Atlético de Madrid, club que en septiembre de 2020 compró el 60% de su pase a Unión por una cifra cercana a los 300 mil euros. Con el fin de ganar rodaje, el Colchonero lo cedió de forma consecutiva a equipos del ascenso español como el Racing de Ferrol, Algeciras y el CD Badajoz.
Consolidación en Suiza (2023-2024): buscando continuidad en una máxima categoría del continente, Gómez se desvinculó de España para sumarse al FC Zürich de la Superliga de Suiza. Allí se afianzó como titular en la zaga central, explotando sus virtudes defensivas y su timming para el quite en una liga sumamente física.

El presente en Hungría y roce europeo (2025 a la actualidad): su destacado nivel en tierras suizas provocó que, a principios de 2025, el gigante húngaro Ferencváros adquiriese sus derechos económicos con un contrato a largo plazo. En el club de Budapest sumó valiosa experiencia internacional al registrar minutos en competiciones de la UEFA Europa League, lo que terminó de moldear el perfil de jerarquía que hoy desvela a Independiente.
Próximos pasos
Independiente intentará profundizar los contactos en las próximas 48 horas para evaluar si los europeos aceptan flexibilizar sus pretensiones o incluir objetivos alcanzables que reduzcan el cargo fijo. Si el Ferencváros no baja sus pretensiones, la dirigencia de Avellaneda deberá activar de inmediato el plan de contingencia y buscar un nuevo nombre para una defensa que necesita refuerzos contrarreloj.
Fuente: EL LITORAL

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