FM Chalet dialogó con Ignacio Nacho Castro titular de la ONG Pacto Parental sobre como fueron los comienzos de esta organización que tiene como objetivo fundamental la protección de niñas, niños y adolescentes frente a la discrecionalidad en el uso de las tecnologías , teléfonos, tablet, computadoras, y restringir su uso, que se protejan a niños y niñas al menos hasta los 14 años en el uso de celulares y el acceso a redes sociales después de los 16 años. Según UNICEF la edad promedio de acceso a un primer celular en Argentina es de 9 años de edad, cuestión a tener en cuenta sobre los trastornos de ansiedad, perdida del sueño y sobre todo la no sociabilización con otros niños y niñas, aislamiento, soledad, depresión y déficit de atención.

 

“¿Que estábamos viendo cómo algunas dinámicas de nuestros hijos estaban, no sé, no estaban del todo bien, estaban pasando cosas raras en los chicos, no? Cosa más dinámica en el relacionamiento entre ellos. Tres casos en este caso, tres chicos distintos con algún tipo de trastorno de ansiedad en el mismo curso, había algunas alertas que bueno, que llamaban la atención, y un poco leyendo, estudiando, investigando a ver qué podía ser lo que está pasando, llegamos a un libro extraordinario que es “La generación ansiosa” de Jonathan Haidt. Un libro que recoge y recopila información científica de cómo está afectando a la salud mental de los chicos los últimos 10 años, los chicos de esta generación que ha sido criado con pantallas, esta reconfiguración de la infancia en la que dejaron el juego al aire libre y lo trasladaron hacia las pantallas. Y lo que encontramos ahí es eso”.

“Muchas de las cosas que nos estaban pasando a nosotros en el curso, trastornos de ansiedad, trastornos de  depresión, bueno, dinámicas, es un chico de 10, 11 años que estaban generando unas dinámicas por WhatsApp muy cercanas al bullying, en algunos casos de bullying también, inclusive. Dijimos, bueno. Tenemos que ordenar algo y un poco cuando hicimos toda esta investigación de qué podía estar pasando y llegamos a unas conclusiones, vimos también que la manera de encarar esto era colectiva, no podía ser individual, no podía ser un padre ordenando la relación con la tecnología”.

“ Necesariamente tenía que ser un acuerdo colectivo. Por eso creamos Pacto Parental y así lo llamamos un acuerdo entre padres para ordenar lo que entendemos, recuperar un poco lo que entendemos más importante, que es la infancia de nuestros hijos, la salud de nuestros hijos y fundamentalmente hacernos cargo. Hacernos cargo como máximos responsables sobre la salud de nuestros hijos. De aquello que estaba pasando. ¿Qué implica este pacto parental que armamos? Y un poco lo que define la ciencia, que son las recomendaciones que da la ciencia, y todos coinciden más o menos lo mismo, que es el cerebro de un chico hasta los 14 años no está preparado para recibir un celular”.

“No se le ha terminado de desarrollar la corteza prefrontal, que es la que regula un poco el raciocinio, lo que nos separa de los animales. Esa corteza prefrontal, que es la que no se ha terminado de desarrollar aún cuando estás enfrente a un teléfono no necesariamente mucho tiempo, cuando tenés un dispositivo que te va quitando distintas experiencias. Porque toda hora dentro de un teléfono es una hora menos que estamos experimentando en el exterior, bueno, empieza a mellar sobre el desarrollo de la corteza frontal. Entonces, dijimos hasta los 14 años, postergar al menos hasta los 14 años, y si alguno pudiera más, mucho mejor, el acceso al primer dispositivo”.

“En la Argentina, recuerden que según UNICEF. 9,6  años es la edad promedio en la que un chico en la Argentina recibe su primer teléfono, no importa el estrato social que sea. Posterior el acceso a las redes sociales hasta los 16 años, y esto es porque cuando la personalidad del chico se está formando, toda la comparación. Perfección y todos los estereotipos que reproducen las redes sociales son muy nocivos a ese desarrollo de la personalidad y fundamentalmente un pacto colectivo. Esto tiene que ser un pacto colectivo donde no transformemos a nuestro hijo en un paria cuando solo nuestro hijo tiene el teléfono, el único que no tiene teléfono”.

“Entonces tenemos que acordar entre un grupo de padres ordenar un poco el metro cuadrado de nuestros hijos. Bueno, y así salió el pacto parental que empezamos en un colegio en Mendoza, en un sexto grado, en un colegio de Mendoza, en San Nicolás, y que rápidamente se estableció. Colegio de Mendoza, el San Nicolás. Y que rápidamente se esparció por el colegio y después por otros colegios y después por otras provincias y después por otros países. Y hoy estamos cerca de cumplir un año ya desde el lanzamiento, donde entendemos eso. Que pusimos una conversación arriba de la mesa y logramos que muchas familias empiecen a debatir y a discutir sobre qué hacer con la tecnología que se nos metió en las casas sin previo aviso, que dejamos que la tecnología entre nuestras casas sin. Sin mediar ningún tipo de límite y control”.

 

“Y que empecemos a revisarlo porque lo que No control y que empecemos a  revisarlo porque lo que sí se comprobó y  son estudios muy muy cercanos si quieres uno dos años atrás es que hay probada relación entre los trastornos de la salud mental de estos niños con el uso de tecnología”.

“ Mira, a ver, primero, si querés un poco el primer desafío acá es poner un límite por un límite como padres. No por un límite de cómo se saca un teléfono y saca el teléfono y se lo saca. Y ese es un desafío, si querés, que nos cuesta más a los padres que a los chicos lo resuelven muy rápido. Lo difícil  después es sostenerlo, sostener ese límite sostener el tiempo”.

“En mi caso en particular, desde diciembre estábamos para eso, para 10 meses sin teléfono. Te puedo decir que los resultados que ves en un chico son automáticos, lo ves en muy poco tiempo. Es un chico que son automáticos, lo es en muy poco tiempo, baja mucho la ansiedad, baja la irritabilidad. En mi caso no había trastornos de sueño. Pero sabemos de padres que así lo han notado. Hoy recién me escribió un padre ahí por Instagram que decía que acababa de entregarle el teléfono a su hijo, ya tenía 14 años, después de dos años de acuerdo entre padres sin teléfonos y que los cambios eran notorios. Y yo te puedo decir eso. Que yo creo que la versión que hoy tengo de mi hijo no la cambio por nada, porque es un chico que está mucho más conectado con sí mismo. Es muy difícil, si querés poner en palabras qué es todo lo que ves mejor de mi hijo, que le ha cambiado el humor, que es un tipo más divertido”.

 

“Que vale realmente la pena. Y en el otro costado tenés eso, chicos que no podés estar en una reunión, que están chequeando el teléfono, con el teléfono en la mano permanentemente, sin conectar con lo que está pasando ahí. Entonces, hoy te puedo decir eso. No sé. Creo que de las Y entonces hoy te pusiste no sé creo que de las mejores decisiones que he tomado en mi vida digamos y la sostengo y es costosísimo sostenerla porque es una batalla es como dejar de fumar todos los días es una batalla de todos los días pero  bueno también entender eso de que son nuestros hijos y si no velamos nosotros por la salud de nuestros hijos quien lo va a hacer”.

Ignacio cómo ves porque nosotros lo que vemos comúnmente es un pacto entre padres e hijos para establecer algún tipo de conducta normada, es decir, si haces las cosas bien, vas al colegio, te relacionas bien, haces tus deberes, las tareas, después vas a tener como premio el celular. ¿Cómo ves eso?

“ Bueno, a ver, también. Lo cierto es que no sabíamos lo que hacía el teléfono sobre los adultos tampoco es como muy difícil cuestionar yo digo no me meto en la casa de nadie cada uno toma sus propias decisiones de crianza, pero recién ahora estamos empezando a entender en lo personal tuviste un proceso el año pasado de seis meses y querés de leer. Investigar y entender porque estamos muy acostumbrados a las bondades de ese chupete electrónico, y basta que mires cualquier restaurante y pasa , como entran las familias con dispositivos, cuando necesitas que el chico se quede quieto, calmado, tenés que tener una reunión, tenés que leer un teléfono y después no lo podés ni sacar, muy difícil sacárselo. ¿no? Pero lo cierto es que no sabíamos, lo cierto es eso, digamos, recién hay algunos reportes en otras partes del mundo de que hoy empieza a revertir y revertirse la ecuación, donde ya hay gente escrachando a padres que le han dado teléfono a sus hijos o que están en la plaza. Empieza un movimiento universal, pero claro, es un proceso. Yo tardé seis meses en darme cuenta”.

“Seis meses de lectura. No puedo pretender que todos los padres entiendan lo mismo y que le digan, che, le está friendo el cerebro a tu hijo, sacáselo. Y es un proceso, está siendo un proceso y me parece quer siempre supo estar como un lugar de recompensa. Yo siempre le di a mis hijos el mejor teléfono que pude comprarle, interesante estar conectado con ellos. Interesante esa sensación de que están conectados con el mundo, pero lo cierto es que no sabíamos todo lo que se llevaba. ¿Y cuando nos dimos cuenta de todo lo que resta el teléfono, te das cuenta que lo que aporta es nada”.

“Le dejamos el teléfono porque necesita estar conectado con él” y después es el chico, lo demás, y no te atiende nunca. Claro, no son teléfonos para hablar por teléfono, son dispositivos. Entonces, es decir, se usó como gratificación por supuesto, yo creo que la verdad que no me acuerdo bien, pero estoy seguro que le he regalado alguna a mi hijo el teléfono para el cumpleaños, digamos. Y en diciembre de este año, del año pasado, estábamos haciendo campaña para desalentar la compra de teléfonos en la fiesta, digamos mismo día del niño es decir, che, no es un dispositivo inocuo, no es un dispositivo que no, que pasa desapercibido. Te rapta el hijo y te vas a dar cuenta, cómo rápidamente empezás a perderlo. Y mejor aún, y acá invito a todos los padres que nos estén viendo, es, hagan el experimento de sacarle el teléfono una semana a sus hijos, para que vean qué pasa en él incluso uno porque después está la otra discusión que hacemos los padres exactamente hay una frase ya no recuerdo quién que dice los niños no los hijos no escuchan los hijos ven y ven lo. Que estás haciendo y si estás todo el día con el teléfono y a mí me tocó revisar también qué hago todo el día con el teléfono y cuánto el teléfono es realmente el trabajo que es donde nos escondemos todos no que yo lo uso para trabajar entonces me parece que toca revisarlo y empezar a probar”.

“Te cuento una anécdota de una madre que en aquel momento había hecho.Una semana de desintoxicación en toda la casa toda la familia, digo, no y su frase fue, era un miércoles dice che, yo el viernes técnicamente debería volver a mi teléfono, los teléfonos pero la verdad es que no tengo ganas, de faltar mi promesa porque y sufre se fue volvió la alegría a casa y así lo pudo sintetizar, volvió a la casa y pasan cosas, estamos muy acostumbrados. Estamos todos muy cansados, todos tenemos un montón de excusas y que necesitamos llegar a casa y descansar y nos cuesta volver a agarrar una pelota y salir a la plaza a jugar con tu hijo a la pelota”.

“Después está ese círculo virtuoso, si te pones las pilas y te vas a dar cuenta que todo lo que hay es ganancia. Porque no hay nada que te quede más el estrés que poderte jugar a la pelota con tu hijo a la plaza, no va a haber nada”.

Lo vemos comúnmente nosotros con los adolescentes cada vez cuesta más que expresen sus ideas, sus pensamientos y que se relacionen entre ellos y muchas veces los vemos en los lugares de reunión, conectados entre sí y quizás hablando por los móviles ignorándose de manera personal. ¿Esto es lo que vos más o menos estás planteando, correcto?

“Mirá, sí, y acá hay casos, y voy a ser nuevamente autorreferencial, no? ¿Yo lo que pasó es que en la escuela de mis hijos, los directores de primaria y secundaria, la directora de primaria y la directora de secundaria, acompañaron la medida y prohibieron el teléfono durante todo el trayecto escolar no? Y pasaron los meses y yo me senté a hablar con mis hijos a ver qué balance hacía. Yo tengo un adolescente que tiene teléfono, ya con 15 años, muy limitado, pero lo tiene, y el otro sin teléfono”.

“Y el adolescente me dijo algo que me damos poderosamente la atención. ¿Le digo, bueno, y cuál fue tu conclusión? Y me dijo, mira, con mis amigos volvimos a hablar. Eso fue, me dice. Y es que antes salían y estaban todos ahí con el teléfono y de pronto volvimos a hablar entre nosotros”.

“ Hace un par de semanas entrevisté al director. Aquel que le interese lo puede ver ahí en el Instagram o en YouTube de Pacto Parental. ¿Entrevisté al director de la secundaria y preguntarle eso: Cómo te fue después de un año de prohibición de teléfono? Y me dijo: y los chicos volvieron a sociabilizarlos. Los recreos eran recreos sombras. Los chicos se sentaban, no interactuaban entre sí . Ahora los recreos son recreos los chicos se sentaban, interactuaban entre ellos. Me dice, y ahora he vuelto a tener problemas de sociabilización. ¿Ahora me meto a tener problemas viejos, no? Claro, exacto. No sociabilizaba, de vuelta, antes lo tenía anestesiado con un teléfono, ahora tengo que volver a ocuparme de eso, de ese tipo de problemas que habíamos dejado de tener, porque toda la población escolar estaba anestesiada con el teléfono. Claro, exacto. Los chicos, sí, Y es muy difícil pedirle a un adolescente que sea él quien se autorregule, digo, es una herramienta poderosísima tecnología para mantener la atención”.

“Muy difícil pretender que sea el chico el que diga, no, yo hasta acá llego. Sí, habrá alguno que sí, un padre, mira, no, mi hijo lo controla, perfecto, pero no es el común de los casos. Entonces, me parece eso que lo que terminó ocurriendo fundamentalmente en los trayectos de secundaria donde se sacó el teléfono es que volvió a jugar la pelota, volvió a romper vidrios, volvieron a usar los juegos que tenían, se volvieron a escuchar gritos en un recreo donde todo era silencio”.

“Un neurólogo me lo explicaba muy claro, me dijo: el problema, más allá del daño que provoca el teléfono, el problema es las cosas que no nos deja hacer, que  lo evita. Cuando un chico está toda la tarde encerrado en su cuarto frente a una pantalla, más allá de lo que provocan esas horas de pantalla, son horas que no está afuera jugando o experimentando. Y esa experimentación, más allá de lo romántico que pueda sonar, esa experimentación de subir un árbol, caerse, quemarse y tener que resolverlo, es lo que el cerebro se va desarrollando en la experiencia y cuando le quitamos la experiencia por estar tan inmerso en el teléfono el cerebro deja de desarrollarse o se pierde una ventaja de desarrollo por estar una hora que estuviste encerrado en tu cuarto viendo el teléfono, es una hora menos de experiencia en el mundo real que hace que se desarrolle el cerebro”.

Escucha la entrevista completa:

Edición, redacción y producción general: FM Chalet 100.9 Santa Fe Argentina

 

 

 

 

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