Con diez goles en tres fechas, el Tate está quinto en su zona, se puso 13 en la general y a tres puntos de una Copa.
El partido estaba 1 a 1 pero Tarragona lo destrabó con un cabezazo impensado y letal que hizo explotar el 15 de Abril. Cuello se fue ovacionado, entró Aguirre y en la primera que tocó la mandó a guardar de zurda. Lo peor: la expulsión del capitán tatengue.
El choque previo de lunes a la noche en el 15 de Abril tenía condimentos más que interesantes para poder promocionar Unión-Instituto. Por un lado, sin jugar, Instituto estaba puntero (ahora compartido con Gimnasia de Mendoza y Vélez) y el Tate estaba adentro de los ocho pensando en los cruces.
Por otro lado, se abría una pestaña más que atractiva: el delantero goleador de la Argentina en lo que va del año (ese sería “Tarra-gol” con 15 anotaciones con la camiseta del Tate) contra un arquero que llegaba con cinco partidos de arco cerrado.
La Gloria, que apenas recibió dos goles en todo el Clausura y es el conjunto al que menos le convirtieron, pisaba López y Planes con su arquero Marcos Ledesma en modo candado: cinco encuentros con el arco en cero en Primera División y alcanzando los 450 minutos de imbatibilidad.
Es más, su desafío era neutralizar a Unión en Santa Fe y alcanzar la marca de Manuel Roffo: récord de Instituto en Primera con 521 minutos sin recibir goles.
Madelón, después de otra ráfaga vendedora de Luis Spahn (se fue Maizon Rodríguez al Krasnodar de Rusia en venta global de 5M, con retorno de 2.5 para el Tate), rearmaba la cueva con el pibe Tomás Fagioli ganándole la pulseada al uruguayo Rocha. Un lindo desafío al lado de Ludueña con el objetivo de ir armando “otro Ludueña”.
Así, el camaleónico Unión parte 2 de la temporada 2026, se fue reconstruyendo de la mano de Leo. Sin Del Blanco, Profini y Mauro desde el vamos; sin Vargas por lesión desde hace un tiempo; ahora sin Maizon por culpa de los rusos (se puede y hasta se debe objetar el momento de la venta, pero no el negocio en sí. O sea, cinco titulares menos. De yapa, para este juego puntual, segunda ausencia de Julián Palacios.
A los diez minutos, como Lamolina se olvidó del homenaje a Messi en Santa Fe, el error hubiera calzado justo para poner en la voz del estadio la música de “Titanes en el Ring” o de “Rocky IV”. En las propias narices del árbitro, atacando el Tate, se dieron con todo Alarcón y Ludueña.
Lamolina, ratificando que el fruto no cae lejos del árbol, decidió curar con la palabra. Al toque, en la jugada siguiente y en el área de un dormido Mansilla, filmaron “Rocky V”: Alarcón se llevó puesto a dos en el ropero, Unión quedó desnudo y Mosevich la cruzó de cabeza al gol. Sorprendió la tibieza de la protesta del dueño de casa.
Con el Tate golpeado, Luna pateó con todas las libertades del mundo y Mansilla volvió a mirar: no fue 2-0 de milagro. En ese ring con titanes, Luna se desplomó por un manotazo de Giaccone, saltó todo el banco de Instituto, la jugada siguió, el uruguayo sacó un centro “Pintado” a la perfección, se pasó Tarragona y Cuello definió mejor que un “9” de nacimiento para poner el 1 a 1. El banco de la “Gloria” pidió revisión, pero el VAR hizo lo mismo que en el gol de Instituto: nada.
Luna le hizo ver las estrellas a Giaccone, bien amonestado; Tarragona hizo lo propio con Alarcón. Así se fueron al descanso, aunque la visita se llevó una amarilla más a los 15 del entretiempo.
Si bien es algo que Madelón predica, el cambio de lado de los carrileros valió la partida de nacimiento de un verdadero golazo de “Tarra-gol” en la noche de Santa Fe. Mansilla con la mano, Pintado para adelante con la banda abierta, Cuello con el centro perfecto a la carrera y Tarragona con un gol donde pareció tener un botín en la cabeza. El de Alto Verde usó la cabeza como un revólver y desde lejos lo ridiculizó a Ledesma. Así, en 50 minutos, Instituto recibía en Santa Fe la misma cantidad de goles que en todo el semestre. Gol número 16 del impensado artillero del fútbol criollo que juega de “9” en el equipo del cual es hincha.
Así, con una genialidad de su capitán y goleador, Unión se ponía arriba en un partido complicadísimo en López y Planes. A los 12, el Traductor cambió piezas por piezas: Lázaro y Guerra por Córdoba y Tisera. Cuatro minutos después, respondió Leo viendo que Luna seguía picante y el “8” estaba amonestado: adentro “Joaco” Mosqueira y afuera el chico Giaccone para oxigenar la zona de medios.
Unión, a excepción de cuando aparecía Luna, no la pasaba mal al promediar el complemento y ganando 2-1. Cuello, con bonito gol propio en el primero y asistencia a Tarragona en el segundo, se fue tan cansado como ovacionado: Misael Aguirre a la banda. En la misma ventana, Eric Ramírez por el solidario Estigarribia.
A los 27 minutos, el DT de Instituto agotó cambios con tres retoques al mismo tiempo y quemó cartuchos. Si algo peor le podía pasar a ese receta llegó con el zurdazo de fusilamiento (previo regalo navideño) de Misael Aguirre, con apenas 18 años y 16 planillas en Primera. En ese arco donde la pelota alguna vez lo hizo llorar y pedir disculpas, ahora se cumplió el sueño del pibe con la boca llena de gol en la Redonda.
Instituto, que llegaba desde Córdoba como el equipo más seguro, se llevaba tres en la canasta en 75 minutos. Y Unión, que acusaba muerte cerebral en ese primer tiempo de Mar del Plata contra Aldosivi, confirmaba la resurrección a puro gol: diez gritos en tres partidos.
Si no se sufre, obviamente, no se llamaría Unión: no pasaba nada de nada, pero De la Fuente lo homenajeó a Enzo y en el aire, de espaldas, inventó el golazo de la fecha para poner 2-3 y suspenso extremo.
Fue un minuto fatal en medio de lo que era fiesta en la Avenida, porque después del descuento de Instituto, Tarragona se pasó de rosca, llamó el VAR y Lamolina le mostró la roja al goleador, capitán y símbolo de Unión. Ahí, seis más con el corazón en la mano y lo otro en la garganta. Es más, lo pudo empatar Guerra y la pelota besó el caño de Mansilla.
Lamolina sacó otra roja (a Gallardo, de Instituto), los dos quedaron con diez y los bancos jugaban su partido. Unión pidiendo la hora y el “Traductor” protestando en todos los idiomas posibles.
Fue partidazo en Santa Fe, Unión ganó 3-2 una infartante y durísima batalla ante el mejor de la zona, se hace fuerte de local y saca chapa a puro gol: es el equipo más goleador del año en la Argentina con 41 gritos. Esta vez, el costo de tanta alegría fue altísimo: Tarragona, en el mejor momento de su carrera profesional con la camiseta de Unión, vio la tarjeta roja. La que no vio Lamolina pero sí el VAR.
Fuente: Notife

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