Una sucesión de amenazas de explosivos alteró el tráfico aéreo en varios países europeos. Las alertas obligaron a desviar aeronaves, activar protocolos de emergencia y desplegar operativos de seguridad. Los investigadores buscan determinar si existe una acción coordinada detrás de los episodios.
Una nueva serie de amenazas de bomba volvió a alterar el tráfico aéreo europeo y encendió las alarmas en distintos países del continente. Los episodios registrados el jueves 5 de noviembre afectaron inicialmente a 15 vuelos comerciales, aunque el balance creció durante la jornada hasta acercarse a las 30 aeronaves, según informó Reuters.
Las alertas obligaron a modificar rutas, realizar aterrizajes fuera de los aeropuertos previstos y desplegar aviones de combate para escoltar a algunas aeronaves. Aunque las inspecciones no encontraron explosivos, la sucesión de episodios generó preocupación entre las autoridades por la posibilidad de una campaña coordinada.
El escenario se agravó este viernes, cuando se reportó una tercera oleada de amenazas contra vuelos comerciales en Europa. Los nuevos episodios alcanzaron a Dinamarca, República Checa, Francia e Italia.

Aviones de combate, desvíos y operativos de emergencia
Uno de los incidentes más relevantes involucró a un avión de Aer Lingus que cubría la ruta entre Dublín y Roma. La aeronave, un Airbus A320, recibió una amenaza y fue desviada hacia la base aérea militar de Évreux, en el norte de Francia.
La operación incluyó el despliegue de aviones de combate franceses, que interceptaron y escoltaron al avión hasta su aterrizaje. A bordo viajaban 151 pasajeros y seis tripulantes, que fueron puestos a resguardo mientras los equipos especializados inspeccionaban la aeronave.
También se registraron amenazas contra tres vuelos de Ryanair que se dirigían a Sofía, Bulgaria, desde Madrid, Copenhague y Londres. Uno de ellos debió aterrizar en Plovdiv, mientras que los otros llegaron a destino bajo protocolos especiales de seguridad.
En Italia, un vuelo de Finnair que había partido desde Helsinki con destino a Roma recibió una amenaza y fue escoltado por aviones de la Fuerza Aérea italiana. La aeronave aterrizó sin inconvenientes.
Los incidentes también alcanzaron a servicios de LOT Polish Airlines, Wizz Air, EasyJet, Iberia y Air Serbia, entre otras compañías. Hubo operativos en aeropuertos de Polonia, España, Austria, República Checa y Rumania.
Qué hay detrás de las amenazas de bomba en Europa
La principal preocupación de los investigadores es la repetición de los episodios en distintos países y en un período muy breve. Las autoridades buscan establecer si existe una conexión entre los mensajes recibidos por aeropuertos y aerolíneas o si se trata de acciones independientes.
Una de las hipótesis que analizan especialistas en seguridad es la posibilidad de un ataque híbrido, una modalidad que combina operaciones de desinformación, sabotaje, amenazas y otras acciones destinadas a generar inestabilidad sin recurrir necesariamente a una intervención militar directa.
El contexto geopolítico también alimenta las sospechas. Distintos gobiernos europeos acusaron anteriormente a Rusia de estar detrás de operaciones de sabotaje y acciones híbridas en el continente desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Sin embargo, hasta el momento no existe una atribución oficial sobre la autoría de las amenazas contra los vuelos. Tampoco se confirmó que todos los episodios respondan a una misma operación.
Uno de los mensajes investigados en Italia mencionaba a un grupo denominado Male State Fighters, que habría enviado correos electrónicos con advertencias sobre supuestos dispositivos explosivos en vuelos procedentes de Helsinki y Dublín. No obstante, no se pudo verificar quién estaba detrás de esos mensajes.
Una tercera oleada de alertas volvió a encender las alarmas
Lejos de quedar limitados a los episodios del jueves, los incidentes continuaron este viernes 6 de noviembre. Una nueva serie de amenazas alcanzó a vuelos y aeropuertos de Dinamarca, República Checa, Francia e Italia.
Entre los casos reportados se encuentra un vuelo de Wizz Air que cubría la ruta entre Praga y Roma y que debió desviarse hacia Venecia, donde aterrizó sin inconvenientes. También se investigaron nuevas advertencias vinculadas con el aeropuerto de Copenhague y otros servicios comerciales.
Según Reuters, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones y los procedimientos preventivos. Hasta el momento, no se encontraron explosivos en las aeronaves afectadas y no se informó sobre pasajeros heridos.
La reiteración de las amenazas, sin embargo, mantiene en alerta a las compañías aéreas y a los organismos de seguridad. Más allá de que las advertencias resulten falsas, cada episodio obliga a desplegar recursos, interrumpir operaciones y modificar la planificación de los vuelos en uno de los espacios aéreos más transitados del mundo.
Fuente: El Litoral

