El robo ocurrió en una propiedad de calle Padilla al 3300. Los delincuentes violentaron una de las puertas de acceso, intentaron abrir el portón principal y escaparon con cuatro motocicletas, dos de ellas de gran cilindrada y más de 200 kilos de peso. También revolvieron automóviles que estaban estacionados en el lugar.
La mañana comenzó con una desagradable sorpresa para los habitantes de una vivienda ubicada en calle Padilla al 3300, en barrio Ciudadela de la ciudad de Santa Fe.
Cerca de las 7.15, cuando Daniela se disponía a salir para llevar a sus hijos a la escuela, descubrió que una de las puertas de acceso había sido violentada. Al observar el interior del inmueble advirtió que su motocicleta ya no estaba. A pocos metros encontró una manta que, según comprobó después, pertenecía a la funda del vehículo.
Pero la dimensión del robo era todavía mayor. Los delincuentes habían conseguido llevarse cuatro motocicletas: dos de baja cilindrada, tipo 110, y otras dos de gran porte, que por su peso y características requieren un esfuerzo considerable para ser trasladadas.
Según relató la mujer, los ladrones también intentaron violentar el portón principal, aunque no consiguieron abrirlo y dejaron el mecanismo trabado. Esa circunstancia habría impedido que pudieran avanzar sobre los automóviles que estaban guardados en el lugar.
Dos autos
Sin embargo, algunos vehículos no escaparon de la incursión. Los delincuentes revisaron el interior de al menos dos autos que tenían sus puertas sin llave. En uno de ellos revolvieron distintos compartimentos en busca de objetos de valor, aunque finalmente no se llevaron nada.

La modalidad del robo llamó particularmente la atención de los damnificados. Las dos motocicletas de mayor cilindrada pesan más de 200 kilos y, además, tenían dispositivos de seguridad que impedían ponerlas en marcha. Por ese motivo, Daniela sospecha que los autores fueron varias personas y que debieron levantarlas para sacarlas del inmueble.
Lo llamativo es que toda la maniobra se habría desarrollado durante la madrugada, sin que ninguno de los habitantes escuchara ruidos o advirtiera movimientos extraños.
Seguidilla de robos
Más allá del perjuicio económico, la damnificada puso el acento en las consecuencias que deja un episodio de estas características entre quienes viven en el lugar.
“Más que la pérdida material, lo que más nos preocupa es la sensación de inseguridad que te queda. De que te entren y que la próxima vez quieran acceder a los inmuebles, a los departamentos”, expresó.

Daniela contó que el barrio Ciudadela siempre fue considerado una zona relativamente tranquila, aunque en las últimas semanas comenzaron a advertir situaciones que encendieron algunas señales de alerta. Y lo peor es que la policía no toma nota de eso.
Como antecedente, mencionó que uno de los jóvenes a quien también le sustrajeron la motocicleta había sufrido un intento de robo en la puerta del edificio apenas algunas semanas atrás.
Cerraduras violentadas
La mujer también destacó que la iluminación de la cuadra es buena, por lo que el episodio generó todavía más desconcierto entre los vecinos.
Por lo pronto, después de descubrir el robo, los propietarios hicieron reparar las cerraduras violentadas. También comenzaron a evaluar la posibilidad de reforzar los accesos mediante la instalación de nuevas trabas o cámaras de vigilancia. La decisión, explicó, deberá ser consensuada con los dueños del inmueble, ya que quienes sufrieron el hecho son inquilinos.
La motocicleta sustraída a Daniela estaba asegurada, aunque la mujer manifestó otra preocupación: que pueda aparecer desguazada. “A veces aparecen las motos, pero aparecen desguazadas, entonces el seguro no te cubre”, cerró.
Los hechos de referencia fueron denunciados ante la policía e informados al fiscal en turno del MPA.
Fuente: El Litoral

