Nada más acertado que este viejo refrán que tiene la siguiente interpretación , que es inútil tratar de intentar cambiar una estructura casi natural de algo ya sea virtudes como defectos.

En relación al mal momento que está atravesando el sabalero en la Primera Nacional, que bien sabemos es quizás sin temor a equivocarnos el torneo más complicado y difícil de transitar, con muchas sombras y pocas luces. Los números son lapidarios con el sabalero que jugó  26 partidos de los cuales perdió 15 empató 3 y solo ganó 8 cotejos, con 20 goles a favor y 36 en contra, en porcentajes tiene un 30% de efectividad para ganar partidos , básicamente 3 de cada 10 partidos potencialmente logra ganar. Tiene casi un 60% de no efectividad esto quiere decir que 6 de cada 10 partidos potencialmente logra perderlos. Y finalmente tiene un escaso 10% de que las cosas salgan igualadas, uno de cada 10 partidos potencialmente los empata.

Sabiendo que un partido comienza con un cero en cada arco esto es altamente preocupante pues el sabalero tiene un 70% de probabilidades de perder o empatar y solo un 30% de que gane un partido. Todo esto conduce a una campaña muy pero muy mala que no es producto de este torneo sino que desde el año pasado cuando Colón empezó a transitar la categoría disfrazaba su mal funcionamiento como equipo con buenos resultados cuando era dirigido por un experimentado en la categorical como lo fue Iván Delfino y que terminó en fracaso deportivo al no conseguir el ascenso inmediato.

Los números no mienten y transmiten algo ya conocido, Colón no defiende bien, genera poco futbol y las pocas ocasiones que llega al arco contrario no convierte pero las veces que le llegan se aprovechan de  los errores defensivos sabaleros, falta orden y disciplina defensiva, falta fútbol creativo en el medio y sobre todo falta efectividad para convertir las ocasiones de gol. Es por ello que en muchos partidos sin jugar del todo mal siempre termina perdiendo, pues ya tiene naturalizado que frente a una adversidad todo se viene abajo fácilmente teniendo la mandíbula floja y la debilidad de verse siempre perdedor.

Es hora de refundar futbolísticamente a Colón que ya debe pensar en el torneo 2026 y dejar de soñar con ingresar a un octogonal en el cual tarde o temprano al que nace barrigón es añudo que lo fajen. Hay que pensar en un nuevo plantel con otros jugadores y apuntalar a los canteranos que piden pista para realizar el sueño del Colón 2026 que aspire a ser un verdadero protagonista pero que tenga como argumento lo más básico del fútbol, el buen juego, la solidez defensiva y la revulsion en ofensiva para lograr un equipo tenaz, letal y efectivo.

Nota de opinion FM Chalet 100.9

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