Dow Argentina anunció el cierre total de sus actividades en Puerto General San Martín, Santa Fe, afectando más de 100 fuentes de trabajo. A su vez, se niega a vender la planta y busca mantener el control monopólico de un insumo estratégico para diversas industrias del país. La apertura importadora desregulada del gobierno nacional favorecería la decisión empresarial.

Por Eugenia Rodriguez / El Destape Web

Argentina podría perder la única planta de producción de poliuretano del país tras la decisión de Dow Química de sustituir la producción local con importaciones de sus plantas en el exterior. En ese contexto, la firma se niega a vender la planta y busca mantener el control del mercado argentino desde el exterior de un insumo básico para diversas industrias del país. La planta está ubicada en Puerto General San Martín, Santa Fe y su cierre afectaría a 120 puestos de trabajo directos que se amplían a unos 600 si se consideran los empleos indirectos vinculados a la actividad. 

De esta manera, la decisión de la multinacional norteamericana de más de 60 años en el país obligaría a innumerables industrias locales a importar un insumo básico, incrementando costos y afectando el tejido productivo nacional. “Lo que quiere la empresa es mantener el mercado a través de las importaciones, no dejar que nadie entre al mercado del poliuretano negándose a vender la planta, y así seguir con una posición monopólica, sostener las mismas ganancias y traer el producto de Brasil, lo que no trae ningún beneficio a la Argentina y aumenta la dependencia de productos extranjeros“, señaló Mauricio Brizuela, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU). Entre las industrias argentinas que podrían verse afectadas por su habitual demanda de poliuretano se destacan la industria colchonera, farmacéutica, automotriz, de la refrigeración, de electrodomésticos, de la construcción, del calzado, de la pintura e industria minera, entre las principales.

Asimismo, se alertó que “esto produce un impacto económico, ya no solo por los puestos de trabajo perdidos y su impacto sobre la actividad regional, sino que, en un contexto económico complejo como el actual, donde se lucha por mantener el superávit de la balanza comercial y ser cauteloso con las divisas, el cierre de DOW generaría una demanda adicional de divisas” a la vez que se pierde “una industria que también es clave para la generación de divisas a través de las ventas al exterior”.

La situación de esta empresa se presenta como un caso testigo de lo que comienza a suceder en algunos sectores de la actividad nacional en momentos en que el gobierno de Javier Milei continúa profundizando la desregulación y la apertura de importaciones que pone en jaque a la industria nacional. A las mayores facilidades para las compras extranjeras de insumos, medicamentos y alimentos esenciales establecidas a principios de este año, se sumó recientemente la derogación de cuatro normas que funcionaban como herramientas de fiscalización: el valor criterio, las estampillas y los veedores de cámaras empresariales locales, por el lado de la importación, y los valores de referencia en exportación, lo que, alertan desde el empresariado nacional sobre todo el sector pyme, podría generar consecuencias irreparables para la producción y empleo nacional.

Mientras este martes vence la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe que dejó, por el momento, sin efecto la medida empresarial, en una audiencia realizada el miércoles pasado en la dirección de trabajo en la que participaron representantes sindicales, la empresa y funcionarios provinciales, se determinó la reincorporación de cuatro trabajadores para realizar una vigilancia mínima ya que, no menos importante, la planta almacena productos químicos altamente inflamables . Al respecto, también advirtieron desde el gremio que “la salida impetuosa de la empresa, buscando interrumpir de un momento a otro la operación de la planta, genera un riesgo ambiental alarmante”. Puede haber 200 toneladas de óxido de propileno, un producto altamente inflamable controlado con atmósfera de nitrógeno. También el “Dowanol PM”, producto inflamable, se estima en 50 toneladas. La empresa había dejado la planta sin la guardia mínima de trabajadores capacitados para que esto no represente un riesgo para la población de la zona”, advirtieron.

Impacto en la economía nacional.

La multinacional Dow Química anunció hace unos días el cierre total de su planta ubicada en Puerto General San Martín, provincia de Santa Fe, dedicada a la fabricación de polioles y derivados (poliuretanos), única de su tipo en el país. La planta tiene una capacidad instalada de producción de 41.000 toneladas anuales de polioxi propilenglicoles y 8.000 toneladas anuales de éteres glicólicos. Según el comunicado oficial de la firma norteamericana, la decisión tendría que ver con “la retracción de la demanda de poliuretanos en todo el mundo”, sin embargo, los trabajadores del sur de Santa Fe sostienen que en 2023 la planta tuvo la producción récord de los últimos 10 años. La empresa seguirá operando en Bahía Blanca enfocada, por otra parte, en la producción de etileno y polietileno.

“Las razones dadas por la empresa para el cierre están ligadas a una estrategia global, orientada a concentrar un mayor poder de mercado. No ha alegado pérdidas financieras ni sobrecostos que comprometan sus operaciones, cuando se le pregunta por qué no presentan el proceso preventivo de crisis, argumentan que no están atravesando una crisis económica, sino que es una decisión global“, afirmó en un comunicado el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) sorprendidos de un día para el otro con la medida, ya que la empresa había justificado inicialmente la paralización de la planta por el retraso de materia prima. Asimismo, advirtieron que “DOW ha dejado claro que no tienen intención -bajo ningún concepto- de vender la planta, sino desmontarla, impidiendo que cualquier comprador siga produciendo esos insumos claves para la industria nacional. Al producir en sus plantas en Brasil o Estados Unidos estos mismos insumos pretenden que toda la industria argentina importe este producto a la misma empresa, constituyendo una práctica absolutamente monopólica”. 

En ese sentido, la planta de Puerto General San Martín es la única que produce este tipo de insumo en el país, de hecho, el principal producto producido -polioxi propilenglicol- se utiliza localmente para producir espuma de poliuretano flexible (78%) y en proporciones menores para espumas rígidas (17%), espuma moldeada (4%) y espuma semirrígida con revestimiento integral (1%). En detalle, con el manejo del 70% del mercadoes clave en la producción nacional de artículos para el cuidado personal y otras aplicaciones industriales, recubrimientos, adhesivos, selladores y elastómeros, y espumas flexibles para la producción de muebles, colchones y asientos, entre otros. Por su parte, en la misma planta en cuestión producen distintos éteres glicólicos que sirven como insumo para la producción local de recubrimientos, tintas, diluyentes, curtientes, cosméticos, textiles, productos de limpieza, recubrimientos protectores en los sectores industrial, automotriz, doméstico y de construcción.

En este contexto, la decisión de cerrar definitivamente la planta de Santa Fe ha generado alarma ya que podría acarrear tres consecuencias específicas para la economía nacional: afectaría una gran cantidad de fuentes de trabajo que están directa e indirectamente vinculadas en la región a dicha actividad, generaría daños a las diversas industrias nacionales que dependen de sus productos y se verían obligadas a importar con mayores costos logísticos y operativos, y afectaría el ingreso de divisas al frenar las exportaciones originadas en dicha planta.

En cuanto al impacto en las familias trabajadoras, desde la firma Dow indicaron que “la medida alcanza a los 40 trabajadores de la empresa” que “están acompañados y a quienes se pondrá a su disposición un paquete de beneficios económicos y sociales para superar este momento”. Sin embargo, SOEPU ha aclarado que no se trata de 40 sino de 120 empleados afectados, ya que son 80 los contratados mediante subcontratación laboral que comparten las mismas condiciones laborales, la misma cantidad de horas y salario. Si consideramos también los empleos indirectos de todos los tejido productivo regional que opera a partir de esta actividad, la cifra podría ascender a 600 puestos afectados.

A su vez, el impacto en la economía argentina también estaría vinculado con el perjuicio para otras industrias locales que dependen del poliuretano fabricado en la planta de Puerto San Martín. En este sentido, Dow Química produce insumos esenciales para la industria de colchones (producción de gomaespuma y sus derivados), la industria farmacéutica (polietileno flexible para la obtención de comprimidos), la industria automotriz (utilizado en filtros de aire, paragolpes, butacas, interiores, fluidos , entre otros), refrigeración (fabricación de tuberías, aisladores), electrodomésticos (paneles térmicos, aisladores), construcción (aisladores para techos, paneles, aberturas, tuberías, revestimientos, selladores), así como para la industria del calzado (suelas y compuestos de todo tipo), la pintura (fabricación de solventes, diluyentes) y la industria minera (agentes de flotación y separación de minerales), entre las principales.

“Este cierre no sólo afecta los empleos directos, sino que también implica un profundo impacto en la cadena productiva de cada una de estas industriasExiste una amplia gama de proveedores de servicios dependiendo de la actividad que actualmente desarrolla la empresa como logística y movimiento de mercancías, seguridad y mantenimiento, transporte de personas, servicios profesionales que se verán gravemente afectados por el cierre de la planta, produciéndose un grave impacto en toda la actividad industrial y comercial de la zona”, señalaron desde el gremio.

 

 

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