Silvana Mana, directora de los jardines de infantes del Movimiento Los Sin Techo, aseguró que los índices oficiales de pobreza infantil no reflejan la realidad que se vive en los barrios más vulnerables de Santa Fe.

Los números de UNICEF muestran una mejora: la pobreza infantil en Argentina bajó al 42,3% durante el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde 2018, con unos 5,1 millones de menores viviendo en hogares pobres frente a los 6,3 millones de 2024. Sin embargo, desde el Movimiento Los Sin Techo, quienes trabajan a diario en los sectores más vulnerables de Santa Fe, advierten que esa mejora estadística no se traduce en la realidad cotidiana de los barrios.

Silvana Mana, directora de los jardines de infantes de la institución, lo dijo con crudeza: “Estos números no coinciden con la realidad viviente que estamos palpando diariamente. También tenés la otra pobreza, que son los pobres que no se ven, los que no están incluidos ni en una estadística.”

Lo que los números no muestran

Para Mana, la situación que atraviesan las familias con las que trabaja el Movimiento Los Sin Techo excede ampliamente el concepto de pobreza medido por ingresos. Lo que describe es indigencia: la imposibilidad de cubrir las cuatro necesidades básicas del ser humano. “La indigencia es cuando vos no tenés nada mensualmente que te sustente para cubrir esas necesidades: ni de alimentación, ni de vestimenta, ni de educación, ni de salud. Esas son las cuatro patas de una mesa que hacen a las necesidades que tiene el ser humano para vivir”, explicó en Radio EME.

El indicador más brutal de ese deterioro lo encuentra en algo tan cotidiano como la basura. “Antes veías que hacían algunas changas y compraban algo para comer. Ahora los ves revolviendo la basura. Hay familias enteras que uno ve que pasan y remueven la basura, cuando hace un tiempo atrás eso no se veía. Ese es el empobrecimiento de la alimentación“, afirmó Mana, quien advirtió que esta situación se agudizó en lo que va del año. “Este semestre se ve cada vez más. Antes se veía una persona esporádicamente. Ahora se ven familias enteras.”

El Cordón Oeste y Alto Verde: los barrios olvidados

Mana describió el escenario con precisión geográfica. El Cordón Oeste, desde el barrio El Abasto hasta el Centenario, y Alto Verde concentran algunos de los casos más críticos. En esos sectores, la directora observa hasta el 50% o más de la población en situación de vulnerabilidad extrema. “Son barrios olvidados: olvidados por el Estado, olvidados por todos y en todos los aspectos. No tienen un centro de salud cerca. Los turnos son irrisorios, tienen que ir a las 5 o 6 de la mañana para sacar un turno y atender a un chico”, remarcó.

 

El crecimiento de los comedores comunitarios en esas zonas habla por sí solo. “En cada cuadra hay un comedor comunitario. Se agrupan familias que pueden y hacen una olla de comida para el almuerzo o la cena. El incremento es impresionante“, describió. También se volvieron a ver carros y bicicletas que ya no circulaban, y se registra cada vez más gente durmiendo en la calle.

Los jardines: los chicos comen dos platos

En los jardines de infantes del Movimiento Los Sin Techo, el hambre también se hace visible. “Los chicos comen, comen muy bien en el comedor. Vos te das cuenta en la repitencia: a veces se le daba un plato, ahora ya comen dos“, señaló Mana. Las familias piden permanentemente bolsones de mercadería, pero ya no hay. El voucher educativo que empezaron a recibir este mes no ingresa a los jardines porque el movimiento no cobra cuota. “Ese voucher se lo dejan ellos para poder comprarle aunque sea un par de zapatillas a sus hijos”, explicó.

 

La vivienda: por cada rancho erradicado aparecen dos más

La situación habitacional completa el cuadro. Mana describió un hacinamiento creciente, con familias construyendo viviendas precarias con chapas y lonas en cualquier espacio disponible. Los programas de erradicación de ranchos, que el Movimiento Los Sin Techo lleva adelante junto al gobierno y la municipalidad, no logran seguir el ritmo de la demanda. “Cuando terminás de hacer 30 erradicaciones de rancho, cuando terminaste eso tenés 50 ranchos más hechos en ese barrio. Es impresionante”, graficó.

“La pobreza duele”

Mana cerró con un mensaje que resume años de trabajo en los barrios más vulnerables de Santa Fe: “La pobreza duele. Duele porque hay familias enteras con caras de resignación, como que ya están resignados de que siempre fueron indigentes y que viven así. Y no es digno que no se puedan cubrir las necesidades básicas del ser humano en una Argentina donde tenemos todos los recursos para poder salir de la pobreza. Son decisiones políticas. Esperemos que alguien los escuche y los ayude un poco”.

Fuente: UNO Santa Fe

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