Tras la presentación de los resultados del Plan Raíz, el ministro de Educación, José Goity, confirmó una correlación directa entre las faltas reiteradas y los bajos niveles de lectura, focalizados en los sectores vulnerables.
El ausentismo estudiantil se convirtió en uno de los principales focos de preocupación del Ministerio de Educación de Santa Fe tras la presentación de los resultados del Plan Raíz. El ministro José Goity fue contundente: existe una correlación directa entre la cantidad de faltas y el nivel de aprendizaje, y los datos lo demuestran.
“Un chico que falta más de 20 veces al año se cae abruptamente el resultado. Hay una correlación directa entre faltar más de 20 veces y leer muy mal. Y los faltantes son de sectores sociales bajos. Tenemos una situación cruzada”, señaló el funcionario.
El dato adquiere mayor dimensión al considerar el contexto: el año escolar tiene entre 185 y 190 días de clase, pero las faltas se computan sobre 150 o 160 días efectivos. “Fíjense el estrago que eso genera”, remarcó Goity, quien también aclaró que el problema no es el abandono escolar sino una modalidad de ausentismo más silenciosa.
“No son chicos que no van a la escuela. No tenemos un problema de inserción ni desgranamiento. Son chicos que faltan los lunes. Faltan una vez por semana y cuando sumamos esa cantidad de faltas, altera“, explicó.
Controles más estrictos y revisión normativa
Ante ese panorama, el funcionario anticipó que el gobierno avanzará hacia un esquema más riguroso en el conteo de las faltas. “Tenemos que ser más rígidos, tenemos que ser más estrictos cuando contabilizamos las faltas. Cuando hay un problema social hay que atenderlo para que el chico esté en la escuela”, afirmó Goity en LT10.
El funcionario también apuntó a la normativa vigente como parte del problema. “Tenemos muchas normas que son disfuncionales. Hay muchos chicos que promueven igual de año independientemente la cantidad de faltas que tienen. ¿Por qué? Porque se confunde la obligatoriedad del nivel con la obligatoriedad de la promoción”, señaló. Y fue más directo: “Un chico que no tiene dificultades económicas y no va a la escuela, algo tenemos que hacer con eso. Porque después se traduce directamente en aprendizaje”.
El gobernador se involucró personalmente
El tema llegó al más alto nivel del Ejecutivo provincial. Según reveló Goity, el gobernador Maximiliano Pullaro abordó el problema en el gabinete y asumió un compromiso personal. “El gobernador nos planteó a mí y a Victoria Tejeda, la ministra de Igualdad y Desarrollo Humano: ‘Yo quiero tomar el tema del ausentismo estudiantil. Nosotros arreglamos las escuelas, garantizamos los días de clase, garantizamos la estabilidad de los docentes en el aula. Pero ¿qué pasa cuando el chico no va a la escuela? No aprende'”, relató el ministro.
El impacto en el aula
Goity también destacó que el ausentismo no solo perjudica al alumno que falta sino al conjunto del aula. “Un chico que no va un día, que va al otro, hace que el docente tenga que volver para atrás con los contenidos. También te perjudica al resto que está en mejores condiciones. Es un nivelador para abajo que haya un grupo importante de gente que no vaya habitualmente a clases”, explicó.
El ministro también apuntó a una pérdida de confianza social en la institución escolar como factor estructural del problema. “Perdimos la confianza en la escuela. La clase media no manda cuando llueve, cuando viajan de vacaciones se toman las vacaciones en cualquier momento del año. Si gana la Argentina no va porque festeja, si pierde no va porque está deprimido”, graficó.
Más de alumnos leen bien o muy bien en Santa Fe
Los resultados del Plan Raíz presentados por el Ministerio de Educación muestran una mejora sustancial en los niveles de lectura de los alumnos de segundo grado de la provincia. “Son resultados muy importantes porque muestran que quebramos una tendencia: la degradación de los aprendizajes. La mejora es sustancial, no es una mejora marginal”, afirmó el ministro José Goity.
El dato más destacado es que aumentó un 22,6% la cantidad de alumnos que leen bien o muy bien, mientras que los que están en proceso también crecieron. Sin embargo, Goity advirtió que el foco ahora está puesto en los alumnos en estado crítico —aquellos que leen menos de 20 palabras por minuto—, aunque ese porcentaje ya bajó un 10%. “Esos alumnos tienen que ser nuestra preocupación”, remarcó.
Para trabajar con ese grupo, el ministerio implementó un plan remedial en tercer grado cuyos resultados son contundentes: los alumnos intervenidos mejoraron un 85%. “Fuimos a buscarlos uno a uno con un equipo de seguimiento individual. Es la prueba acabada de que con datos concretos vos podés revertir situaciones”, subrayó el funcionario.
La evaluación alcanzó al 97% de los alumnos de segundo grado de las escuelas primarias públicas y privadas de la provincia —unos 49.000 chicos— y fue de carácter nominal, lo que permite analizar el rendimiento caso por caso.
Solo 16 de cada 100 alumnos terminan en tiempo y forma
El ministro José Goity reveló uno de los datos más alarmantes del sistema educativo provincial: de cada 100 alumnos que ingresan a la escuela secundaria, solo 16 egresan en tiempo y forma con los conocimientos adecuados. Si bien la tasa de egreso general ronda el 70%, el funcionario advirtió que el número no refleja la realidad de los aprendizajes.
“No vale terminar la secundaria si no tengo los aprendizajes que tengo que tener. El sistema se adecúa a las presiones. Cuando la presión es mostrar números de egreso, la escuela dice: ‘Bueno, mostremos número’. Pero no por mala voluntad, sino porque termina sucediendo por el impulso”, explicó Goity.
Por último, el titular de la cartera educativa fue autocrítico sobre el pasado del sistema: “Durante 15 o 20 años mentimos mucho. Nos creímos realidades que no lo eran y no evaluamos ni certificamos para que esas evaluaciones no nos devolvieran una cara que no queríamos ver. Cuando uno miente mucho tiempo entra en un nivel de degradación. Primero no puede ver la realidad tal cual es. Y cuando no puede verla, claramente no la puede modificar.
Fuente: UNO Santa Fe



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