Las grandes inundaciones no sólo favorecen la reproducción de especies como el sábalo, sino que pueden dejar una huella en las poblaciones durante años. El biólogo Pablo Scarabotti, investigador del Inali (UNL-Conicet), explica cómo la longevidad de los peces migratorios les permite resistir las bajantes y aprovechar los períodos favorables.

Un cardumen en la Setúbal. Archivo.

Fuente: El Litoral

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