El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, viajó a China para participar de un simposio del Banco de Pagos Internacionales (BIS), donde se debatirán cuestiones sobre política monetaria en un contexto de incertidumbre global.

El titular del BCRA participará este miércoles de una mesa con la consigna “Trazando el camino a seguir”, en la que también expondrán sus pares de Islandia, Asgeir Joinsson; de Mongolia, Narantsogt Sanjaa, y de Macedonia del Norte, Trajko Slaveski.

Shanghai, el escenario de la reunión, es el polo financiero de un país que está en las antípodas de la Argentina, no sólo desde el punto de vista geográfico sino de sus características económicas: tiene una inflación de apenas 1,2% interanual; no para de crecer desde hace 50 años (la última vez que su PBI cayó fue en 1976); y su motor para el desarrollo no son las actividades extractivas sino la industria, que explica el 46% de su producto bruto. Por eso basan su superávit comercial (más de un billón de dólares en 2025) en productos con mucho valor agregado: semiconductores, productos relacionados con la inteligencia artificial y robótica, máquinas de procesamiento de datos y automotores. Así fue como gambetearon las restricciones arancelarias que impuso Donald Trump.

El presidente del Banco Central viajó a China para renovar el swap de U$S 19.000 millones
Santiago Bausili, presidente del Banco Central.
Foto: Luis Robayo / AFP

A ese lugar arribará Bausili, con una misión que va mucho más allá de una mera charla sobre el rol de los bancos centrales: intentará despejar el camino para la renovación del swap con el Banco Popular de China. Ese intercambio de monedas, firmado en 2009 y ampliado posteriormente, le permite al Banco Central disponer de unos 130.000 millones de yuanes (el equivalente a casi 19.000 millones de dólares) en sus reservas brutas. El instrumento vence en agosto y el gobierno aspira a su renovación, en particular la del tramo de casi U$S 5.000 millones de dólares activado durante el gobierno de Alberto Fernández. Esa activación permite su uso con disponibilidad libre e inmediata, aunque con una tasa de interés que permanece en secreto.

Como alter ego del ministro de Economía, Luis Caputo (con quien coordina todos sus movimientos a pesar de la supuesta independencia de la autoridad monetaria), Bausili sabe que disponer de ese monto en las arcas de la entidad es clave para tranquilizar a los mercados sobre el cumplimiento de los próximos compromisos internacionales, más allá de la abundante compra de divisas en el mercado oficial que el Banco Central viene realizando desde comienzos de año. También le da poder de fuego para una eventual intervención en los mercados en 2027, si la tensión preelectoral lo tornara necesario. Más allá de las prevenciones ideológicas contra el gobierno chino que emanan desde la Casa Rosada, en el equipo económico son conscientes de que es mejor tener esos yuanes en la caja que no tenerlos.

Desde el BCRA dejaron filtrar que no habrá novedades inmediatas con relación al swap y que ese no es el objetivo esencial del viaje. Sin embargo, la importancia del tema es evidente. El propio Bausili lo reconoció en una conferencia de prensa que dio hace tres semanas, en ocasión de presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM).

En esa ocasión, el funcionario explicó la estrategia oficial con relación al swap. “Estamos hablando para extenderlo igual que siempre, en los mismos términos. No hay ningún plan de eliminarlo. El tramo activado sigue siendo el mismo que se anunció hace un año, eso no cambió. Lo hablamos con ellos en diciembre y sigue la misma disponibilidad de liquidez. Y no hemos vuelto a hablar del tema, con lo cual presumo que siguen siendo las mismas condiciones”, detalló.

“Yo estoy participando de un evento del BIS en China, en junio, y me voy a juntar con ellos. Lo hago cada vez que hay una oportunidad: en el G20, en el BIS. Tenemos un muy buen diálogo y en ninguna de estas oportunidades hablamos de ningún tipo de modificación. En nuestra cabeza esto sigue siendo estable y cuasi permanente”, afirmó.

Según un cálculo del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (Geres), al 31 de mayo último el swap con China estaba valorizado en U$S 19.213 millones y representaba casi el 40% de las reservas brutas del Banco Central, que alcanzaban U$S 48.193 millones. Era el principal componente, por encima de los U$S 14.665 millones originados en los encajes de depósitos privados. La contribución del gigante asiático es incluso superior a los U$S 15.675 millones que giró el Fondo Monetario Internacional desde la firma del último acuerdo de facilidades extendidas, en abril de 2025.