Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad comercial minorista sufrió una baja interanual del 1,2% en mayo y acumula una retracción del 3,1% en lo que va de 2026.

El comercio minorista de las pequeñas y medianas empresas en la Argentina continúa transitando un sendero de debilidad y contracción del consumo. De acuerdo con el último informe nacional difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes cayeron un 1,2% en mayo en la comparación interanual con el mismo mes del año pasado, a pesar de haber mostrado un levísimo signo de alivio con respecto al piso registrado en abril.

Con este nuevo indicador negativo, el sector comercial formal consolidó un balance preocupante para los primeros cinco meses de 2026, acumulando una retracción neta del 3,1%.

 

La mirada local: “Arreglarnos con nuestros propios medios”

Tras la difusión de las estadísticas nacionales, el referente de CAME Santa Fe, Roberto Slobodianiuk, trazó una dura radiografía sobre el impacto de la crisis en los mostradores locales. El dirigente advirtió sobre la falta de políticas de estímulo por parte del Estado y apuntó de lleno contra el actual modelo económico de desregulación.

“No tenemos en este momento herramientas de financiamiento o incentivos fiscales que potencien un poco el consumo, que movilicen a la clase media o que incentiven el comercio. La filosofía económica de este gobierno central dice que tenemos que arreglarnos nosotros solos, con nuestros propios medios, reconvertirnos o que pase lo que pase”, manifestó Slobodianiuk, exponiendo el malestar del entramado pyme ante la falta de redes de contención productiva.

“Tenemos que evaluar de qué manera se soluciona de raíz la pérdida del poder adquisitivo porque, al no haber dinero circulante en los bolsillos de la gente, las ventas van a estar en una franca caída de forma permanente”, cuestionó el dirigente santafesino.

El auge del e-commerce físico no alcanza a compensar el parate

Una de las tendencias tecnológicas sobresalientes que detectó CAME en mayo fue el marcado crecimiento de las ventas online realizadas por los propios comercios que poseen presencia física. La digitalización de los catálogos y las ofertas a través de redes sociales funcionaron como un canal de supervivencia para captar al cliente digital.

Sin embargo, desde la confederación aclararon que este avance en los canales digitales no alcanzó de ninguna manera a compensar la severa pérdida de demanda general en los locales de calle o paseos comerciales, un escenario complejo donde los empresarios pymes se ven obligados a absorber los incrementos de costos fijos (alquileres, tarifas de servicios y salarios) operando con márgenes de rentabilidad cada vez más ajustados para no perder su clientela.

Por último, el termómetro de expectativas que mide la encuesta arrojó que casi la mitad de los comerciantes percibe una actividad estancada o similar a la de un año atrás, con una curva creciente de empresarios que ya califican la coyuntura como lisa y llanamente desfavorable. Para los próximos meses, la gran mayoría prevé un escenario de mera estabilidad, lo que mantiene en mínimos históricos la intención de realizar nuevas inversiones o contratar personal.

Fuente: UNO Santa Fe

Comenta sobre esta publicación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *