La pobreza infantil es el drama estructural más grave del país y afecta al 53,6% de los niños, niñas y adolescentes. La carencia más urgente es la falta de alimentos.

El reciente relevamiento del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que seis de cada diez niños, niñas y adolescentes del país se encuentra bajo la línea de pobreza. La carencia más urgente que señala el informe es la falta de alimentos.

Según los datos recopilados por la UCA de 2025, la pobreza infantil es el drama estructural más grave del país y afecta al 53,6% de los niños, niñas y adolescentes. A pesar de oscilaciones estadísticas, el informe confirma que más de la mitad de la infancia argentina nace y crece en hogares que no logran cubrir sus necesidades básicas.

FM Chalet dialogó con la Lic. Valentina González Sisto del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina que explicó los datos alarmantes que pudieron analizar, lo más relevante es la pobreza.

En diciembre de 2025, el 53,6% de los niños, niñas y adolescentes de la Argentina vivía en situación de pobreza y el 10,7% en situación de indigencia. Si bien ambos indicadores muestran una leve mejora respecto a 2024, se mantienen en niveles elevados y evidencian la persistencia de problemas estructurales que condicionan el desarrollo de las infancias.

Así lo señala un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaborado en base a la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) 2010-2025, que advierte que la pobreza infantil no se limita a los ingresos, sino que atraviesa dimensiones clave del bienestar.

En el caso de la indigencia, la trayectoria es similar, pero con oscilaciones más pronunciadas. Partió de 11,4% en 2010, bajó a 8% en 2011-2012 y luego registró un incremento sostenido que la llevó al 17,7% en 2024, el valor más alto de la serie. En 2025 descendió al 10,7%, lo que representa una caída relevante que la acerca a los registros de 2017-2018, cuando llegó al 10,9%.

En materia alimentaria, el 28,8% de los chicos atravesó inseguridad alimentaria en 2025 y el 13,2% en su forma más severa, por lo que casi 3 de cada 10 chicos no acceden a una comida adecuada de forma regular. Aunque los datos mejoran frente al año previo, siguen por encima de los niveles históricos.

“Si bien estos valores muestran una mejora respecto de 2024, no logran retornar a los niveles previos a la crisis y se mantienen por encima de la década de 2010. En ese contexto, la asistencia alimentaria alcanza niveles récord (64,8%)”, sostuvo el informe, reflejando tanto una mayor cobertura como la incorporación de sectores que antes no requerían ayuda.

En perspectiva, lo que se observa es que a partir de 2020 se produjo un fuerte aumento de esta asistencia, impulsado no solo por el acceso y la cobertura de comedores escolares y comunitarios, sino también por la incorporación de la Tarjeta Alimentar ese mismo año.

Educación: más matrículas con creciente fragmentación

En educación, si bien se amplió la matrícula —sobre todo en el sistema estatal—, el informe advierte sobre una creciente fragmentación. El 24,4% de los niños de nivel inicial no asiste, mientras que en secundaria el 23,6% presenta rezagos en su trayectoria. Las brechas socioeconómicas son marcadas: los adolescentes de sectores bajos tienen hasta cinco veces más probabilidades de sufrir atraso escolar. A esto se suma una oferta limitada en áreas clave como jornada extendida, computación e idiomas.

En términos de bienestar emocional, el 18,1% de los chicos de entre 5 y 17 años presenta síntomas de tristeza o ansiedad, con mayor incidencia en adolescentes y en mujeres. Estas dificultades impactan directamente en el aprendizaje y en las oportunidades futuras.

En cuanto a las condiciones habitacionales, hay avances de largo plazo, pero persisten déficits estructurales: en 2025, el 18,1% de los niños y adolescentes residía en viviendas precarias y el 20,9% en situación de hacinamiento. A su vez, el acceso a servicios básicos continúa siendo una deuda importante: el 42% se encuentra en hogares sin saneamiento adecuado.

Para no ser pobre, una familia necesitó $1.434.000 según el INDEC

Una familia de cuatro integrantes en marzo de 2026 necesitó ingresos por encima de los $1.434.464 para no ser pobre y de $658.011 para no caer en la indigencia, de acuerdo con lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

En el tercer mes del 2026, la canasta básica total (CBT) que se utiliza para medir el umbral de la pobreza aumentó 2,6%, mientras que la canasta básica alimentaria (CBA) que define a la indigencia lo hizo en 2,2%. En los dos casos, el aumento fue menor a la inflación general de este mismo mes, que marcó 3,4%.

En el año, la CBT acumula un aumento del 9,6% mientras que la CBA aumenta 11,6%, en ambos casos superando a la inflación del 9,4%.

En la comparación interanual, la CBT aumentó 30,4% y la CBA 32,8%, ubicándose por debajo y por encima de la inflación general, respectivamente.

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