Desde la Sociedad de Quinteros advierten que la falta de drenaje adecuado agravó el impacto del temporal en el cordón frutihortícola. Preocupación por la caída de ingresos y posibles aumentos en verdulerías.
Las intensas lluvias registradas en los últimos días en la región dejaron un fuerte impacto en el cordón frutihortícola que abastece a la ciudad de Santa Fe. Desde la Sociedad de Quinteros, su presidente Guillermo Beckmann describió un escenario crítico, con inundaciones generalizadas, pérdidas millonarias y serias dificultades para retomar la producción.
“Se inundaron las quintas, fue algo general. En algunos casos, las pérdidas alcanzan el 70% u 80% de la producción, e incluso hay zonas donde se perdió todo”.
El dirigente explicó que, además del volumen de agua caída, hubo factores que agravaron la situación, como el mal funcionamiento de desagües y la demora en la activación de bombas de drenaje. “Si los desagües hubiesen estado más limpios y el sistema más aceitado, el impacto habría sido menor”, sostuvo.
Producción afectada y faltantes en el mercado
Entre los cultivos más perjudicados aparecen las verduras de hoja, como la espinaca —que prácticamente desapareció—, la lechuga, la rúcula y el brócoli, este último con pérdidas totales en muchos casos debido a la pudrición. “Lo que estaba listo para cosechar se echó a perder”, explicó Beckmann.
En contraste, algunas producciones en mejor estado de desarrollo lograron resistir parcialmente, lo que permitiría amortiguar el impacto en el abastecimiento. “Estimamos que cerca de un 30% de la producción podría recuperarse”, indicó. Sin embargo, el efecto ya comienza a sentirse en los precios: “Hay productos que aumentaron, sobre todo los de hoja, porque la oferta es muy limitada”.
Sin respaldo económico y con deudas en puerta
Uno de los puntos más críticos es la situación económica de los productores. Beckmann remarcó que el sector funciona con una lógica de ingreso diario, sin margen de ahorro para afrontar contingencias.
“El quintero es el eslabón más bajo de la cadena. No tiene resto y ahora, con estas pérdidas, muchos van a tener que volver a sembrar sin ingresos”, explicó.
Además, señaló que la recuperación implica nuevos costos en insumos y mano de obra, lo que podría llevar a los productores a endeudarse. “Van a tener que rearmar la quinta completa, con mucho gasto y sin respaldo”, agregó.
Reclamos por falta de asistencia y trabas para acceder a créditos
Desde el sector también cuestionaron la falta de respuestas estatales. Según Beckmann, hace meses vienen gestionando ayuda económica ante el Ministerio de la Producción, pero se encuentran con obstáculos burocráticos. “Las líneas de crédito existen, pero piden garantías como recibos de sueldo que los quinteros no tienen, porque son economías familiares”, explicó.
La mayoría de los productores, además, trabaja en tierras arrendadas, lo que limita aún más sus posibilidades de acceder a financiamiento formal.
Un problema estructural que se repite
El referente advirtió que este tipo de situaciones se repite año tras año y reclamó mayor planificación. “Cada vez que llueve fuerte pasa lo mismo. Falta coordinación y previsión para que el agua drene más rápido”, planteó.
También cuestionó el ingreso de productos de otras regiones e incluso importados, en un contexto donde la producción local atraviesa dificultades. “No estamos conformes con que entren productos de afuera mientras nuestros productores se están fundiendo”, afirmó.
Recuperación en marcha, pero con incertidumbre
Pese al panorama adverso, los quinteros ya comenzaron a trabajar en la recuperación, apoyados en sistemas de plantines que permiten acelerar los tiempos de siembra. Si las condiciones climáticas acompañan, estiman que la oferta podría normalizarse en las próximas semanas. “Vamos a estar complicados unos días, pero esperamos reponernos pronto”, concluyó Beckmann.
Mientras tanto, el impacto ya empieza a trasladarse a las verdulerías y al bolsillo de los consumidores, en un contexto donde la caída del consumo también condiciona la recuperación del sector.
Fuente: UNO Santa Fe

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