Con la incorporación de la “e” se busca poner en cuestionamiento las normas gramaticales de la lengua. Para algunos, es parte de un proceso que puede instalarse en el tiempo. Para otros, no es más que la expresión de una disputa política del momento.
El Ministerio de Salud de la Nación anunció la semana pasada que aplicará “lenguaje inclusivo y no sexista” en sus documentos oficiales, reuniones y políticas públicas.
En el marco de una política de “eliminación de toda forma de discriminación y violencia” y de promoción “de derechos humanos en relación con la orientación sexual e identidad de género”, la cartera aplicará los Principios de Yogyakarta elaborados por el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU en 2006.
Para meternos más en el tema, FM Chalet dialogó con el lingüista y lexicógrafo Santiago Kalinowski, quién nos explicó más sobre el lenguaje inclusivo.
¿Por qué crees que hay personas a las que les moleste el uso del lenguaje inclusivo?
❝Hay más de una razón, para mi hay que ordenarlas entorno a dos núcleos principales: uno tiene que ver con las ideologías lingüísticas, todos tenemos ideas acerca de lo que la lengua es, de lo que la lengua hace, de lo que la lengua debe ser, ahí entonces aparecen muchas ideas acerca de que la lengua es un código fijo, de que está escrito una vez y para siempre y que hay que dominarlo, quien no lo domina no tiene capacidad, inteligencia, etc. Ejemplo cuando un político tiene algún error en cuanto habla, inmediatamente se critica como si la persona no fuera capaz de hacer otras cosas; entonces la lengua se convierte en el signo visible de la capacidad de la gente de otras cosas. En ese rol entonces, se circula la idea de que la lengua es una suerte de código que si uno lo toca es un desastre, es una tragedia, cuando en realidad la lengua es un instrumento de comunicación que nosotros manipulamos permanentemente de una manera u otra para lograr distintas cosas. Hay una actitud de rechazo o de poca simpatía hacia el lenguaje inclusivo que tiene que ver con eso, generalmente las mismas personas que se ubican ahí se escandalizan mucho con cambios lingüísticos propio de cualquier lengua, a lo largo del tiempo. Consideran que la lengua no puede cambiar o que no existen los distintos registros, que la lengua correcta es la única que existe, que es la considerada más correcta por algunos hablantes.
Después está el rechazo que viene porque el lenguaje inclusivo es una marca discursiva que identifica un factor político con una agenda muy precisa entorno de las cuestiones de igualdad de género en la sociedad. Entonces el rechazo viene por ahí, suele ser más fuerte más violento, que es el rechazo de esa agenda, los sectores de la sociedad que se ubican en contra de cuestiones como pueden ser la Ley de Identidad de Género, o la Ley de Matrimonio Homosexual, etc. Esas personas entonces reaccionan en contra, mucho más motivadas por el hecho de que eso identifica una posición política, una demanda de que avancen determinados temas de la agenda pública que son los temas que esos grupos rechazan…❞
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