El trabajador fue sorprendido a las 6.41 de la mañana, cuando se disponía a retomar el servicio en la segunda vuelta. El delincuente subió a la unidad como si fuera un pasajero, le apuntó con un arma y escapó con un bolso, documentación, el teléfono celular y dinero en efectivo. Los colectiveros reclaman mayor presencia policial en zona de descampados.
Un chofer de la Línea 8 de colectivos fue asaltado a punta de revólver durante las primeras horas del martes, cuando se disponía a retomar el servicio en la segunda vuelta de la jornada. El trabajador fue sorprendido por un hombre que subió a la unidad por detrás y, sin darle tiempo a reaccionar, le apuntó con un arma de fuego.
El hecho ocurrió alrededor de las 6.41, en inmediaciones de la punta de línea, un sector que los trabajadores utilizan habitualmente para iniciar o retomar los recorridos. Marcelo Husser, el chofer damnificado, relató que se encontraba por acomodarse para comenzar el servicio cuando observó que una persona subía al colectivo.
“Pensando que era un pasajero, cuando estoy por subir a la unidad y acomodarme para salir con la vuelta, veo que esta persona se me sube por detrás”, contó.
Según explicó, al darse vuelta para saludarlo como lo hace habitualmente con los pasajeros, se encontró con un arma de fuego apuntándolo. “Veo que me apunta con un revólver y me pide mis pertenencias”, relató.
El delincuente se llevó un bolso que el trabajador acostumbraba dejar sobre el torpedo, además de su teléfono celular, documentación personal, la que lo habilita para conducir y una suma de dinero en efectivo que llevaba para sus gastos cotidianos.
Miedo a que el arma se dispare
Más allá del perjuicio material, el episodio volvió a instalar entre los trabajadores una preocupación que excede el robo. El temor es que en algún momento un asalto de estas características termine con consecuencias irreparables.
“Quedé helado. Hasta que se fue caminando pensé que era un pasajero más”, contó Husser al recordar la secuencia.
Los trabajadores creen, además, que el autor podría ser el mismo hombre que ya habría protagonizado otros episodios en la zona. Las unidades cuentan con cámaras de seguridad y los empleados aguardan las imágenes registradas durante el asalto para compararlas con las filmaciones de hechos anteriores.
Dos robos en cinco días
En tanto Mauro Gutiérrez, referente de los trabajadores, explicó que en apenas cinco días se produjeron dos episodios vinculados con la seguridad de los colectivos.
“Anteriormente fueron pertenencias de la unidad, como un matafuego. Ya hacía bastante que no se había producido un hecho a punta de pistola, pero se ve que las cosas empezaron de nuevo”, señaló.
Según los trabajadores, el sospechoso actuaría con el rostro descubierto y sería conocido en el sector. “Por información de la policía, creemos que es del barrio”, indicó Gutiérrez.
Tras el asalto, los choferes resolvieron realizar una asamblea en la punta de línea hasta aproximadamente las 11.30. La intención, explicaron, fue analizar lo sucedido y reclamar medidas de seguridad sin extender innecesariamente la interrupción del servicio.
“Pedimos más seguridad sobre la zona”, resumió Husser, quien describió el lugar como un sector especialmente vulnerable debido a la presencia de un amplio descampado.
Inseguridad en zona de descampados
La preocupación de los colectiveros no se limita al episodio ocurrido este martes. Martín Olivares, otro de los choferes, explicó que los trabajadores deben presentarse durante la madrugada, cuando la zona permanece prácticamente desierta.
“Tenemos un servicio que entra a las 4 de la mañana. Llegás acá 3.30 y estamos solos. A esa hora somos carne de cañón”, describió.
El problema, según los trabajadores, se repite tanto al llegar como al retirarse de la punta de línea. Los descampados ubicados en las inmediaciones generan sectores desde los cuales una persona puede aproximarse sin ser advertida.
La situación también afecta a los pasajeros. Los choferes plantearon como una alternativa la construcción de una garita en las proximidades de la punta de línea, de manera de evitar que quienes esperan el colectivo permanezcan expuestos.
“Lo mejor sería que la empresa o el municipio tome los recaudos necesarios para realizar una garita acá, a muy corta distancia”, propuso Husser.
La inquietud se extiende además al vecindario. Los trabajadores aseguran haber recibido reiteradas quejas de vecinos por episodios de inseguridad y señalaron que en otro sector del barrio incluso fue instalada una alarma comunitaria. “Los hechos vienen no solamente acá, sino que en el barrio son reiterados”, remarcaron.
La incorporación de cámaras de seguridad dentro de las unidades tampoco parece haber disuadido a los delincuentes. Según los trabajadores, el asaltante actuó a cara descubierta pese a encontrarse frente a un dispositivo que podía registrar claramente sus movimientos.
Y esa circunstancia es precisamente una de las que mayor preocupación genera. “Ya no tienen respeto por nada. Tienen la cámara que los enfoca de frente y suben igual, con un arma”, señalaron.
Ahora los trabajadores esperan que las imágenes permitan identificar al autor del asalto y establecer si se trata del mismo individuo que habría protagonizado otros robos en la zona.
Mientras tanto, la advertencia permanece: en la punta de línea, especialmente durante la madrugada y las primeras horas de la mañana, los choferes aseguran sentirse expuestos y reclaman medidas concretas antes de que un nuevo asalto termine de la peor manera.
Fuente: El Litoral

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