Tren Urvano dialogó con Ofelia Fernández, ex presidenta del Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini.
“La masividad que acompañó las campañas por el Aborto legal, seguro y gratuito, les duele porque es más fácil combatir la marginalidad. Por eso dicen que hubo menos gente (en la Marcha de ayer de Ni Una Menos). Y es una negación porque las calles estaban pintadas de los dos colores del momento, el violeta y el verde, y se ve en fotografías que ellos mismos publican. Otra de las cosas que les duele es el nivel de profundidad que está alcanzando y la pluralidad de voces que se encuentran. Y por eso es importante para ellos demonizar la palabra Política. Y los diarios que están llenos de hombres y de machistas, claro que les preocupa.
Nosotros no somos un par de niños correteando por un parque diciendo cosas. Somos una generación que está dispuesta a participar activamente en la política. Ponerse de par a par, incluso cuando nos condicionan con una falsa inferioridad. Que pibes y pibas de 17 años se planten ante las ideas retrógradas de adultos. Ya votamos y no estamos dispuestos a ceder en muchísimas cosas en el futuro de nuestras vidas. Y somos absolutamente conscientes que eso se construye desde el presente. Y ese presente se lo estamos arrebatando a todos los que gestaron esos ataques y conductas y que las siguen justificando en falsa biología, cultura o seducción, cualquiera de las falsas etiquetas que le ponen a la misoginia y al machismo hoy. Somos hijos e hijas de gente con la que tenemos que dar esa discusión y lentamente pero efectivamente estamos ganando en la construcción de sentido común en esa línea.
Hay una tendencia tan marcada a la despolitización en todos los ámbitos. Y nosotros tenemos una capacidad de lectura de la agenda política que no muchas veces es reconocida. No parecemos tener injerencia pero cuando aparece un conflicto en donde claramente tenemos una posición de protagonistas porque la problemática nos atraviesa contamos con una generación de cuadros políticos muy sólidos. Y en tiempos de macrismo en que nos quieren imponer que lo que importa es uno mismo, hay un sector que tiene otros valores y que está luchando para combatir esa alienación que se está buscando. Y lo estamos conquistando.
Yo militaba desde 2013 y fue mi período de formación, de mi identidad militante, esas ganas de permanecer en ese espacio y en la primer marcha del Ni Una Menos del 2015 me choqué con una pared que ningún otro ataque o conflicto me había generado. Yo podría estar discutiendo problemas internos del colegio, pero me encontré con el Ni Una Menos como algo que era inevitable sentir, eran muchas cosas que molestaban, que hacían ruido, de todo lo que implica vivir siendo mujer en este sistema, pero que dejaban de ser moléculas y pasaban a ser una sola cosa. En 2015 me afectó mucho el caso de Lola Chomnalez, que fue un caso muy emblemático para la juventud. Era amiga de amigas mías y eso me generó algo no de solidaridad, sino de reivindicación, de estar ahí y organizarse y de poder generar un espacio de protagonismo y de reclamo de un sector que fue callado. Yo lo recuerdo con mucha emoción, mi primer encuentro con algo tan fuerte y un reclamo tan humano como pedir que no te maten.”
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Ofelia Fernandez

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